Moisés, dueño de una churrería.

Moisés, dueño de una churrería. Imagen de archivo

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Moisés, dueño de una churrería: "Con una inversión de 30.000 euros puedes recuperar el dinero en menos de un año"

Montar una churrería atrae a muchos emprendedores, pero ¿es rentable? Un joven churrero desvela inversión, gastos y beneficios reales del negocio.

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El negocio de las churrerías sigue despertando el interés de muchos españoles, con muchas personas que ven en este sector un emprendimiento ideal para poder vivir. No obstante, antes de lanzarse, es imprescindible saber si realmente es rentable o no.

Para solventar cualquier duda al respecto, el creador de contenido y emprendedor Eric Ponce ha visitado Churros Peñacorada en Granollers, documentando en su canal de YouTube (@Eric_Ponce) su charla con Moisés, propietario de este negocio con tradición familiar desde 1981.

El joven de 26 años lidera actualmente el negocio familiar junto a su hermano, y lo que inicialmente fue una única churrería ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta contar en la actualidad con nueve churrerías.

De ellas, la mayoría son food trucks, pero también cuentan con camiones con los que acuden a diferentes eventos y un obrador. El churrero no recomienda invertir en este sector al considerar que es un negocio que debe ser algo de tradición, "algo que debes sentir".

Coste inicial y mensual de una churrería

Eric Ponce le preguntó a Moisés por todo tipo de cuestiones económicas sobre el negocio de las churrerías, entre ellas uno de los asuntos que más interés genera entre los interesados en montar una, y es saber la inversión inicial que se necesita.

En este sentido, el joven explica que se pueden encontrar muchas alternativas diferentes, y que, por ejemplo, un food truck de segunda mano que mida entre 3 y 7 metros de longitud, puede tener un coste de entre 12.000 y 15.000 euros.

A este desembolso habría que sumar los gastos de remodelación y de equipar la camioneta con todo el material que se necesita para trabajar, lo que hace que finalmente haya que hacer una inversión que alcance los 30.000 euros, aproximadamente.

No obstante, todo va a depender de las necesidades, ya que, como explica, "cuando vas a una feria grande, te interesa tener un food truck muy grande y visual. En eventos corporativos, te interesa uno más chiquitito, que sea más movible…".

Esto lleva a que se pueda llegar a encontrar un food truck nuevo de 70.000 euros o uno de segunda mano de 15.000 euros, si bien en su caso van desde los 20.000 a los 30.000 euros, por un puesto ambulante de "de 3 hasta 7 metros".

De esta manera, Moisés aclara que "no es una inversión muy alta" y que "con un poco de esfuerzo tienes un buen negocio", además de explicar que es posible recuperar la inversión inicial en menos de un año, si bien en su caso es algo sencillo porque tiene una larga historia en Granollers.

En lo que respecta al coste mensual de una churrería, el actual propietario de Churros Peñacorada explica que existe una normativa de ocupación de la vía pública, por lo que hay que pagar una licencia que, en su caso, es de unos 400 euros.

No obstante, indica que, en función de la localidad en la que se sitúe el puesto, este coste puede ser mayor o menor. En cuanto a los gastos en personal, en su negocio "pagamos por encima del salario mínimo", puesto que tiene claro que, al trabajar de cara al público, es fundamental tener al empleado "lo más a gusto posible".

La rentabilidad del negocio

El negocio de Moisés, para quien una de las claves fundamentales de su éxito es su obrador central, en el que elaboran algunos de los productos que luego venden en las churrerías (los churros son artesanales y hechos al momento en cada churrería), es rentable, y en gran parte lo es gracias a su producto estrella.

El joven emprendedor asegura que el churro es un producto realmente rentable, ya que "me cuesta hacerlo 2 céntimos y lo puedes vender por 28-30 céntimos más o menos, tal y como está ahora el mercado".

Por lo tanto, aunque sea económico para los clientes, se trata de un producto que, al tener tanta demanda, puede reportar grandes beneficios, especialmente durante los meses de invierno, cuando es habitual consumir un sabroso chocolate con churros.

En cuanto a la facturación de cada una de sus churrerías, recalca que depende de distintos factores como son la localización y los horarios de apertura, entre otros, aunque la media anual la estima "entre los 40.000 y los 60.000 euros por churrería".

Lo que sí deja claro es que es un negocio con una estacionalidad muy marcada, con picos de venta especialmente en los meses de diciembre y enero, cuando son muy demandados los churros.

Teniendo en cuenta estos datos, justifica que merece mucho la pena hacer una inversión en este negocio, aunque reconoce que no es para todo el mundo, ya que cuando se trata de un negocio familiar ya consolidado, como en su caso, es mucho más sencillo tener éxito.

Además, ha aprovechado la ocasión para hablar de la dificultad para encontrar empleados que estén dispuestos a trabajar en una churrería, ya que es un puesto exigente que requiere madrugar para empezar la jornada a las 6 de la mañana y trabajar en la calle en los meses de invierno, aunque haya mucho frío.

Moisés asegura a Eric Ponce que tiene muy claro el perfil de trabajador que quiere en su negocio: "Puedo enseñar a hacer churros a cualquier persona, así que, a la hora de contratar, en lo que me fijo es en que sea una buena persona con buenos valores".