Dani Sánchez junto a unos champiñones en salsa

Dani Sánchez junto a unos champiñones en salsa alisafarov iStock

Recetas

Dani Sánchez, cocinero: "Los champiñones más sabrosos no llevan nata, sino 250 ml de caldo, ajos y un chorro de vino"

Unos champiñones en salsa que sirven como guarnición de una carne, como salsa para pasta o para alegrar un arroz blanco.

Más información: Pablo Suárez, cocinero: "Los champiñones más ricos no llevan nata, sino 200 ml de caldo de pollo y 15 g de maicena"

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Hay guarniciones que se dejan en el plato y otras que desaparecen antes que el ingrediente principal.

Estos champiñones en salsa pertenecen al segundo grupo y, además, no pueden ser más fáciles de hacer.

La propuesta es de Dani Sánchez, cocinero al frente del perfil @danieleandome en Instagram, que la ha presentado como una guarnición que puede convertirse en la favorita de la casa.

Sin la nata que suele ser habitual en las salsas de champiñones y con pocos ingredientes, se trata de una receta sencilla de esas en las que lo que más tiempo te va a llevar es trocearlo todo si no tienes mucha práctica, porque no puede ser más fácil.

Se pueden hacer con antelación y se conservan bien durante un par de días en la nevera en un tupper bien cerrado.

Y si sobran y no quieres repetir como guarnición, también pueden usarse en otros platos, por ejemplo, sobre una tosta con un huevo poché encima, como salsa para unos tallarines o convertidos en crema con un golpe de batidora y un chorro de leche caliente.

El truco que tienes que saber

La maicena es uno de los ingredientes que mejor funcionan para espesar salsas. Una pequeña cantidad es suficiente para espesar una cantidad considerable de líquido, por lo que el aporte de calorías es mínimo si se compara con otros ingredientes ricos en grasa, como la nata o la mantequilla.

Tiene, además, la ventaja de que es un ingrediente de despensa que dura mucho tiempo abierto sin estropearse. Por eso, es más fácil tenerlo a mano cuando lo necesitamos y es mucho más fácil de gestionar que ese medio cartón de nata que siempre acaba poniéndose malo en la nevera.

Ahora bien, el truco para que funcione como debe, la regla de oro que nunca hay que saltarse, consiste en disolverla en una pequeña cantidad de líquido frío, caldo, leche o agua, antes de incorporarla a una salsa o guiso.

Si con las prisas se nos ocurre espolvorearla sobre el caldo ya en la cazuela, el resultado serán unos grumos casi imposibles de deshacer.

Y te voy a dar otro truco, si por lo que sea se nos ha olvidado disolverla en frío y hemos echado ya el caldo en la cazuela, para evitar el desastre, la disolveremos en 2 o 3 cucharadas de agua hasta tener una papilla.

Luego solo será cuestión de reducir la salsa durante unos minutos más para evaporar esa agua extra.

Cómo hacer unos champiñones en salsa fáciles

Ingredientes

  • Champiñones, 400 g
  • Ajo, 2 dientes
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 chorro
  • Perejil fresco picado, al gusto
  • Vino blanco, 50 ml
  • Caldo de pollo, 250 ml
  • Maicena, 1 cucharada
  • Sal, al gusto
  • Pimienta, al gusto

Paso 1

Limpiamos los champiñones con un paño húmedo, retiramos la base terrosa del pie y los cortamos en láminas de unos tres o cuatro milímetros. Pelamos también los dientes de ajo y los picamos muy finos.

Paso 2

Ponemos una sartén amplia a fuego fuerte con un chorro de aceite de oliva virgen extra y salteamos las láminas junto con el ajo picado. Salpimentamos.

Paso 3

Al principio soltarán su propia agua y parecerá que se cuecen en lugar de dorarse: no tocamos nada hasta que ese líquido se evapore y volvamos a oír el chisporroteo del aceite.

Paso 4

Mientras tanto, diluimos la cucharada de maicena en el vaso de caldo de pollo frío y removemos hasta que no quede ni un grumo.

Paso 5

Cuando los champiñones empiecen a coger color dorado por los bordes, añadimos el perejil picado y el chorro de vino blanco. Dejamos que evapore el alcohol hasta que el vapor deje de picar en la nariz, cosa de un minuto.

Paso 6

Vertemos el caldo con la maicena removiendo sin parar y cocinamos tres o cuatro minutos, hasta que la salsa espese a nuestro gusto y cubra el dorso de la cuchara sin resbalar. Rectificamos de sal y pimienta y servimos enseguida.

Otras recetas con champiñones que te resuelven la vida

Los champiñones a la plancha son una opción rápida y muy sencilla, sobre todo cuando son grandes. Solo hay que limpiarlos, retirar el tallo y colocarlos en una sartén o plancha bien caliente con unas gotas de aceite de oliva, primero por la parte del sombrero y después por el otro lado.

Cuando estén dorados, añadimos sal, pimienta y un poco de tomillo o romero, y los servimos inmediatamente con unas gotas de aceite de oliva virgen extra por encima.

Otra receta que funciona especialmente bien es la pasta con champiñones. Mientras cocemos la pasta que más nos guste, salteamos los champiñones laminados en una sartén con cebolla picada y un poco de mantequilla hasta que estén bien dorados.

Añadimos un chorrito de nata, dejamos que la salsa reduzca unos minutos y mezclamos con la pasta recién escurrida. Terminamos con parmesano rallado, abundante pimienta negra y, para un toque muy especial, un poco de ralladura de limón.

Para un aperitivo diferente podemos preparar champiñones en escabeche. Primero los salteamos ligeramente en aceite y después incorporamos vinagre, vino blanco, unas hojas de laurel, unos granos de pimienta y un poco de pimentón.

Cocinamos todo junto unos minutos y dejamos enfriar antes de guardarlos en la nevera. Después de unas horas estarán mucho más ricos y se pueden servir solos, en ensaladas, como guarnición de un pescado azul a la plancha o sobre una tosta.

Los champiñones también quedan deliciosos en una tortilla. Los laminamos y los salteamos con cebolla hasta que pierdan toda el agua y empiecen a dorarse, después los mezclamos con huevos batidos y cuajamos la tortilla en una sartén con un poco de aceite.

Podemos dejarla más o menos jugosa según nuestro gusto y añadir unas hojas de espinaca o un poco de queso antes de cuajarla para darle todavía más sabor. Si hay prisa o pocas ganas de darle la vuelta a la tortilla, la opción de hacer un revuelto también está ahí.

Y para solucionar una cena muy rápido, unas quesadillas de champiñones se preparan en pocos minutos. Salteamos los champiñones laminados con cebolla hasta que estén dorados y los repartimos sobre tortillas de trigo junto con queso rallado.

Cerramos las tortillas y las tostamos en una sartén por ambos lados hasta que estén crujientes y el queso se haya fundido. Las servimos recién hechas, acompañadas de aguacate, tomate picado y alguna salsa picante.