Jordi Cruz en un montaje de El Español

Jordi Cruz en un montaje de El Español zefirchik06 iStock

Recetas

Jordi Cruz, chef: "Para que los calabacines estén más buenos, no los frías; mejor hazlos con 4 ajos y 1 vaso de caldo"

Una verdura ligera y saciante, cocinada de manera fácil y deliciosa, que es magnífica como guarnición.

Más información: Alfredo, chef: "Las berenjenas más sabrosas no se fríen; mejor hazlas con 2 ajos, 30 ml de salsa de soja y 20 g de jengibre"

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Si piensas que el calabacín solo sirve para hacer purés en invierno y para freírlo o cocinarlo a la plancha en verano, esta receta es para ti.

El chef Jordi Cruz tiene la receta más sencilla para que esta hortaliza sea la reina del plato. Sin frituras, sin sartén, sin complicaciones y sin apenas calorías.

El chef catalán aprovechó un vídeo en el que explicaba cómo asar un pollo, para presentar tres guarniciones vegetales perfectas para verano.

Y, entre ellas, el chef del restaurante ABaC coló una receta de calabacines al vapor que, según sus propias palabras, hace que uno "flipe".

Es una guarnición humilde, barata y rápida, que funciona fenomenal con cualquier carne o pescado.

Una hortaliza americana con apellido italiano

Aunque hoy lo asociamos a la dieta mediterránea, el calabacín pertenece a la especie Cucurbita pepo, originaria de Mesoamérica.

Las calabazas de esta familia se cultivan en el continente americano desde hace miles de años y llegaron a Europa tras los primeros viajes a América en el siglo XVI, para empezar a integrarse poco a poco en las cocinas del sur del continente.

Sin embargo, el calabacín tal y como lo conocemos, tierno, alargado y de piel fina, es, en realidad, una selección relativamente moderna.

Se desarrolló en Italia durante el siglo XIX, en la zona de Lombardía, y de ahí procede su nombre internacional, zucchini, diminutivo de la palabra italiana para calabaza. Los franceses lo bautizaron courgette y en España se impuso el término calabacín.

Desde entonces se ha convertido en un básico de la huerta en toda la cuenca mediterránea. Su sabor suave y su textura lo hacen un lienzo perfecto para recetas de todo tipo, desde cremas y salteados hasta guarniciones como la que propone Jordi Cruz.

Ingredientes

  • Calabacines medianos, 1 kg
  • Caldo de pollo o vegetal, 200 ml
  • Ajos, 4 ud
  • Orégano seco, 1 g
  • Orégano fresco, 2 ramitas
  • Aceite de oliva virgen extra, 30 ml
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra molida, al gusto

Paso 1

Pelamos los calabacines y los “cuadramos” retirando todos los extremos para formar una especie de lingotes alargados.

Paso 2

En una bandeja de horno, colocamos los calabacines formando una sola capa. En un cazo, calentamos el caldo de pollo con los dientes de ajo laminados y el orégano seco. Jordi Cruz utiliza una variedad de orégano que se conoce como sumac.

Paso 3

Regamos los calabacines con el caldo caliente, asegurándonos de distribuirlo bien para que todos los trozos queden humedecidos y se cocinen al vapor dentro del horno.

Paso 4

Cubrimos la bandeja con papel de aluminio, sellando bien los bordes para que el vapor se mantenga dentro durante la cocción.

Paso 5

Introducimos la bandeja en el horno precalentado a 180 ºC y cocinamos durante unos 40 minutos o hasta que los calabacines estén tiernos.

Paso 6

Transcurrido el tiempo, retiramos el papel de aluminio con cuidado de no quemarnos. Regamos los calabacines con el aceite de oliva virgen extra y volvemos a llevar la bandeja al horno, ahora sin cubrir, para que los calabacines se doren ligeramente durante unos minutos.

Paso 7

Para terminar, añadiremos las hojas de orégano fresco que darán un toque fresco y crujiente.

Recetas rápidas y cenas ligeras con calabacín

El calabacín es una de las hortalizas más ligeras que existen. Aporta apenas 17 kilocalorías por cada 100 gramos, ya que está compuesto en más de un 90 % por agua.

Es rico en potasio, aporta fibra, folatos, vitamina C y pequeñas cantidades de vitamina A, y prácticamente no contiene grasa ni azúcares añadidos.

Y, lo mejor de todo, es que en la cocina son mucho más versátiles que lo que la mayoría de la gente piensa. Los calabacines al vapor de Jordi Cruz no son la única forma sencilla de sacarle partido a esta hortaliza de verano.

La tortilla de calabacín es una apuesta segura y quizá la más popular entre quienes buscan una opción más ligera a la de patata.

Hay que cortar el calabacín en láminas finas, pocharlo en la sartén para que suelte parte del agua, escurrirlo bien y mezclarlo con huevo batido antes de cuajar la tortilla. Es una tortilla que queda muy jugosa por dentro sin necesidad de dejar el huevo poco hecho.

También merece la pena rescatar el calabacín relleno, algo más elaborado, pero nada complicado. Se cortan a lo largo, se vacían las mitades, se rehoga el interior con carne picada o con verduras y tomate, se rellena de nuevo y se gratina en el horno con un poco de queso.

Y no olvidemos, la “pasta” de calabacín, que se ha puesto de moda en los últimos años con los fideos de calabacín o las lasañas bajas en carbohidratos que sustituyen la pasta tradicional por láminas de esta hortaliza.