Un plato de potaje de vigilia iStock
Los chefs coinciden: para el mejor potaje de vigilia fácil, la clave es añadir las espinacas y los garbanzos de bote al final
El mejor ejemplo de cómo la vida moderna reinventa las tradiciones gastronómicas sin renunciar al sabor.
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El potaje de garbanzos con bacalao, el guiso por excelencia de la Cuaresma, es uno de esos platos que siempre nos recuerdan a la cocina pausada, esa que se cocina a fuego lento y reconforta tanto el cuerpo como el ánimo.
Sin embargo, las costumbres culinarias también pueden evolucionar y ajustarse al ritmo de vida actual, donde el tiempo disponible para cocinar suele ser limitado, sin perder por ello su esencia ni su capacidad de reconfortar. Y, tal vez, de esa capacidad de adaptación depende su supervivencia.
Si bien es indiscutible que los guisos tradicionales elaborados sin prisas tienen un encanto especial, lo cierto es que en muchas cocinas españolas modernas se ha abierto paso una alternativa más ágil, un potaje de vigilia más rápido y fácil de hacer, pero riquísimo.
El secreto, como apuntan numerosos profesionales de la cocina, está en recurrir a garbanzos ya cocidos y envasados. Este ingrediente, listo para su uso, simplifica eel proceso de elaboración y reduce mucho el tiempo necesario para preparar este tipo de platos.
Solo es cuestión de saber un truco sencillo con el que se puede hacer un potaje que no tiene nada que envidiarle al de una abuela del siglo pasado. Es tan fácil como añadir los garbanzos a falta de 10 minutos de cocción.
Una tradición para cuidarse
Las legumbres son un pilar esencial de cualquier dieta equilibrada. Son ricas en proteínas vegetales, fibra y minerales, y su consumo regular se asocia con beneficios como la mejora de la salud digestiva y el control de los niveles de colesterol.
La vida moderna, más acelerada, había hecho que muchos perdieran el interés por este tipo de alimentos, pero la opción de las legumbres en conserva con precios asequibles ha facilitado enormemente su incorporación a los menús del día a día.
Los garbanzos de bote, en particular, conservan la mayor parte de sus propiedades nutricionales y permiten preparar platos completos en pocos minutos. Con ellos se acabaron las excusas para no comer este tipo de alimentos varias veces por semana.
Aportan proteínas vegetales de calidad, hidratos de carbono complejos y una cantidad significativa de hierro, magnesio y vitaminas del grupo B. Además, su alto contenido en fibra contribuye a la saciedad y al buen funcionamiento intestinal.
Ingredientes
- Garbanzos cocidos en conserva, 400 g
- Espinacas frescas, 200 g
- Migas de bacalao desalado, 200 g
- Cebolla, 150 g
- Ajo, 2 dientes
- Tomate, 1 ud (o 150 g de tomate triturado)
- Pimentón dulce, 5 g
- Caldo de verduras, 500 ml
- Aceite de oliva virgen extra, 30 ml
- Sal, al gusto
- Laurel, 1 hoja
Paso 1
Pela y pica la cebolla y los ajos. Calienta el aceite en una cazuela amplia y sofríe ambos ingredientes a fuego medio hasta que estén blandos y ligeramente dorados.
Paso 2
Añade el tomate rallado y cocina durante unos minutos hasta que el sofrito haya reducido. Incorpora el pimentón dulce y remueve rápidamente para evitar que se queme.
Paso 3
Vierte el caldo de verduras y añade la hoja de laurel. Lleva el conjunto a ebullición y deja cocinar a fuego suave durante unos 10 minutos para que los sabores se integren.
Paso 4
Escurre, enjuaga los garbanzos de bote, añádelos a la cazuela y cocina 5 minutos.
Paso 5
Incorpora el bacalao desmigado a la cazuela junto con las espinacas frescas. Cocina todo junto durante 5 minutos más, lo justo para que las espinacas se reduzcan y el pescado se cocine sin pasarse de punto.
Paso 6
Ajusta de sal si es necesario, retira la hoja de laurel y sírvelo caliente.
Preguntas frecuentes sobre el potaje de vigilia
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¿Es necesario desalar el bacalao si se usa en el potaje? Sí, siempre que se utilice bacalao salado. Debe desalarse con antelación en agua fría durante varias horas o incluso días, cambiando el agua regularmente. También existe la opción de comprar bacalao ya desalado para ahorrar tiempo.
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¿Cuándo es mejor añadir los garbanzos al guiso? En el caso de los garbanzos de bote, lo ideal es incorporarlos al final. Así se evita que se rompan o se vuelvan demasiado blandos, manteniendo una textura agradable en el plato.
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¿Se pueden usar espinacas congeladas? Sí, funcionan bien y son muy prácticas. Basta con añadirlas directamente al guiso en los últimos minutos de cocción, pero un poco antes que las frescas.
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¿Se puede hacer una versión sin pescado? Sí, es posible preparar un potaje de vigilia vegetariano. Basta con omitir el bacalao y potenciar el sabor con un buen sofrito, caldo de verduras y especias.
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¿Cómo conseguir un caldo más espeso? Se puede triturar una pequeña parte de los garbanzos con algo de caldo y devolver esa mezcla a la cazuela. Esto aporta cuerpo al guiso sin necesidad de añadir harinas u otros espesantes.
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¿Cuánto tiempo se puede conservar el potaje? Se conserva bien en la nevera durante 2 o 3 días en un recipiente hermético. Además, es un plato que suele mejorar de un día para otro.
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¿Se puede congelar el potaje de vigilia? Sí, aunque es recomendable hacerlo sin las espinacas ni el bacalao, que se pueden cocinar en un momento si se añaden después al recalentar, ya que pueden perder textura. Los garbanzos y el caldo congelan sin problema.
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¿Es un plato adecuado para una dieta saludable? Sí, es un plato muy completo. Combina legumbres, verduras y, en su versión tradicional, pescado. Aporta proteínas, fibra y minerales, por lo que es muy saciante; además, es bajo en grasas.
Más potajes con garbanzos de bote
Aunque en estos días del año el potaje de garbanzos con bacalao y espinacas es el rey de los platos de cuchara, no es, ni de lejos, la única opción que nos brinda esta conserva tan socorrida:
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Potaje de garbanzos con chorizo y patatas. Se prepara un sofrito de cebolla, ajo y pimiento, al que se añade chorizo en rodajas para que suelte su sabor. Se incorporan unas patatas chascadas, se cubren con caldo y se dejan cocer hasta que estén tiernas. A falta de unos minutos, se incorporan los garbanzos de bote y se cocina todo junto para que se integren.
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Guiso de garbanzos con curry y huevo. Se parte de un sofrito con ajo, cebolla y curry en polvo. Se incorporan los garbanzos. Se cubre todo con una mezcla de caldo de pollo o verduras con leche de coco y se deja cocinar 10 minutos. Finalmente, se escalfan los huevos directamente en el guiso y se cocinan lo justo para que se cuaje la clara y se mantenga la yema líquida.
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Potaje de garbanzos con calamares. Se prepara un sofrito con cebolla y tomate en el que se saltean unos calamares troceados. Tras incorporar caldo, se deja cocer hasta que los calamares estén tiernos. Los garbanzos se incorporan al final, para que se calienten y absorban los sabores del guiso.
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Potaje de garbanzos con setas. Se saltean setas con ajo y perejil hasta que estén doradas. Se añade un caldo ligero y se deja reducir ligeramente. Los garbanzos se incorporan al final y se dejan cocer unos 10 minutos. Se puede terminar con un toque de pimienta o de pimentón picante.