Dani García en un montaje de El Español

Dani García en un montaje de El Español iStock

Aprende a cocinar

Dani García (50), chef: "Para un tomate aliñado perfecto, ponle mostaza, 30 ml de aceite y 30 g de parmesano rallado"

El cocinero marbellí nos deja una idea más fácil de hacer que un gazpacho aprovechando que los tomates están en su mejor momento.

Más información: Los cocineros de 'MasterChef' coinciden: "El salmorejo no lleva agua, sino 1 kg de tomates, 200 g de pan y 100 ml de aceite"

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¿También te pasa que, cuando llega el verano, cualquier receta que empiece por "precalienta el horno" te hace sudar solo de pensarlo? En verano a muchos el cuerpo nos pide otra cosa: platos fríos, ligeros, rápidos y sin demasiada ceremonia.

Nada de estar media hora removiendo sofritos ni de convertir la cocina en el escenario de una batalla campal.

La buena noticia es que la temporada estival nos lo pone fácil. Los tomates están ahora en su punto, mucho más dulces, más jugosos y con ese sabor que hace que cualquier plato sencillo parezca mucho mejor.

Por eso esta receta de Dani García llega en el momento perfecto para solucionarnos muchas cenas durante las próximas semanas.

El cocinero andaluz, que consiguió tres estrellas Michelin antes de decidir dedicarse a una cocina más popular, ha compartido en Instagram una receta que le da la vuelta a un clásico universal: la ensalada César.

Su versión prescinde de la lechuga y le cede el protagonismo al tomate. "Toda la vida haciendo ensalada César con lechuga, ¿y por qué no hacerla con un gran tomate?", se pregunta.

Los mejores tomates para comer crudos

Para su versión, Dani García utiliza tomate azul, una variedad llamativa por el color violeta oscuro, casi negro, de su piel. Ese tono se debe a las antocianinas, los mismos pigmentos antioxidantes presentes en los arándanos o las moras, que se concentran en la parte del fruto que tiene más exposición al sol.

Las variedades azules modernas proceden de programas de mejora vegetal que cruzaron tomates cultivados con especies silvestres ricas en estos pigmentos.

Por dentro, la pulpa mantiene el color rojizo habitual, y su sabor combina dulzor con la acidez justa, lo que lo hace especialmente apto para tomarlo crudo.

Si no encuentras tomate azul, hay alternativas que funcionan igual de bien en este carpaccio. El tomate rosa de Barbastro, carnoso, de piel fina y muy poco ácido, es quizá el mejor candidato para cortar en láminas.

El raf aporta un equilibrio excepcional entre dulzor y acidez, el corazón de buey ofrece tamaño y una textura densa con pocas semillas, y el kumato , de tonos pardos, recuerda al azul en intensidad de sabor.

El único requisito es que el tomate esté maduro, pero firme, pues lo vamos a cortar en rodajas muy finas y un tomate demasiado blando acabaría hecho puré.

Tomates aliñados de Dani García

Ingredientes

Ingredientes

  • Tomates, 2 ud
  • Yemas de huevo, 2 ud
  • Aceite de oliva virgen extra, 30 ml
  • Zumo de limón, unas gotas
  • Mostaza, 1 cucharadita
  • Anchoas en salazón, 2 filetes
  • Parmesano rallado, 30 g

Paso 1

Tritura las anchoas hasta obtener una especie de semipuré.

Paso 2

Añade las yemas de huevo, unas gotas de zumo de limón y la mostaza.

Paso 3

Monta la salsa incorporando el aceite de oliva poco a poco, sin dejar de batir, hasta que quede cremosa.

Paso 4

Incorpora el parmesano rallado y mezcla bien.

Paso 5

Corta los tomates en láminas muy finas, tipo carpaccio, y repártelas en un plato.

Paso 6

Aliña los tomates con la salsa y sirve inmediatamente.

La César: una salsa que llegó de México

Aunque su nombre nos pueda recordar a la antigua Roma, la ensalada César no tiene nada que ver con Julio César. Nació el 4 de julio de 1924 en Tijuana (México), en el restaurante del italiano Caesar Cardini.

En plena Ley Seca, miles de estadounidenses cruzaban la frontera para poder beber y cenar, y aquel día festivo el local se llenó hasta agotar buena parte de la despensa. Según la versión más extendida, Cardini improvisó con lo que le quedaba.

Con lechuga romana, huevo, aceite, limón, parmesano, salsa Worcestershire (Perrins) y pan preparó la famosa ensalada que hoy lleva su nombre.

El plato cruzó pronto la frontera de la mano de las estrellas de Hollywood que frecuentaban Tijuana y se convirtió en un fenómeno internacional. Curiosamente, la receta original no llevaba anchoas. El toque salino procedía de la salsa Worcestershire, que las contiene entre sus ingredientes.

Fue Alex Cardini, hermano de Caesar, quien reivindicó una versión con anchoas que acabó imponiéndose en medio mundo.

En 1948 la familia registró la marca de su aliño, que todavía se comercializa, y en 2024 la ensalada celebró su centenario con homenajes a ambos lados de la frontera.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro usar yema de huevo cruda en la salsa? Como en cualquier mayonesa casera, se deben usar huevos muy frescos, mantener la salsa siempre refrigerada y consumirla en el momento.

Si prefieres evitar el huevo crudo puedes emplear yemas pasteurizadas, que se venden en muchos supermercados y se comportan igual al montar la emulsión.

¿Cuánto aguanta la salsa César casera en la nevera? Al llevar yema cruda, lo recomendable es consumirla el mismo día y no conservarla más de 24 horas en el frigorífico, en un recipiente bien cerrado. No debe dejarse a temperatura ambiente, y menos en verano.

¿Dónde se conservan mejor los tomates? Fuera de la nevera, en un lugar fresco y alejado de la luz directa. El frío del frigorífico degrada los compuestos aromáticos del tomate y estropea su textura.

Solo conviene refrigerarlos si están ya muy maduros y no se van a consumir pronto, y hay que sacarlos un rato antes para que recuperen temperatura y aroma.

¿Qué hago si la salsa se corta al montarla? Se arregla igual que una mayonesa cortada, solo hay que poner una yema nueva en otro recipiente e ir incorporando la salsa cortada poco a poco mientras se bate, hasta recuperar la emulsión.

Añadir el aceite demasiado deprisa es lo que suele causar el problema.

¿Con qué puedo acompañar este plato para convertirlo en una cena completa?

Unos picatostes de pan frito, que el propio chef menciona en su vídeo, aportan el crujiente clásico de la César. También funciona acompañarlo de una proteína sencilla, como pollo a la plancha, ventresca o un huevo poché, y un buen pan para no dejar ni rastro de la salsa.