Samantha Vallejo-Nágera, chef, en un montaje de El Español
Samantha Vallejo-Nágera, chef: "El mejor arroz blanco se cuece con mucha agua como la pasta, el truco es secarlo con un trapo"
La guarnición que mejor se conserva en la nevera durante varios días. Un arroz perfecto para resolver cualquier comida de la semana en pocos minutos.
Más información: "Para triunfar con el arroz, la clave es elegir bien la variedad", no hay más secretos
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Hay platos que parecen sencillos y, sin embargo, se le resisten a media España. El arroz blanco es uno de ellos. Solo hay que cocerlo, pero muchas veces acaba en un drama de arroz duro o pegajoso.
Samantha Vallejo-Nágera, cocinera y exjurado de MasterChef, acaba de solucionar el problema de raíz en su sección ¡Socorro Samantha! con una receta en la que no hace falta saberse medidas ni proporciones y sale sin fallo.
"Voy a hacer arroz blanco para los que no sabéis hacer arroz blanco", sentencia.
Arroz blanco sin complicaciones
El truco de Samantha es tan simple que parece increíble que funcione, pero vaya sí lo hace. La clave es cocer el arroz en abundante agua hirviendo, exactamente igual que si estuviéramos preparando unos espaguetis.
"Grandes cantidades, aquí no se mide nada, es decir, que vamos a hacer el arroz blanco como si fuese pasta", explica Samantha Vallejo-Nágera. Se trata de llenar una olla con una cantidad generosa de agua, llevarla a ebullición y echar arroz redondo sin preocuparse por la proporción exacta de líquido.
El exceso de agua impide que los granos se apelmacen entre sí, ya que el almidón se diluye en el líquido de cocción en lugar de concentrarse alrededor de cada grano. Tras unos 17 minutos, se cuela y se enjuaga bien con agua fría para cortar la cocción. "Agua helada, helada, helada, para parar la cocción", insiste la cocinera.
Pero el paso más importante llega después; hay que secarlo muy bien. Samantha extiende el arroz sobre un trapo de cocina limpio y lo deja reposar hasta que pierde toda la humedad. "Cuanto más pierda agua, más suelto se va a quedar el grano", asegura.
Un arroz versátil para condimentar al gusto
Un aspecto que conviene tener en cuenta es que este arroz se cuece sin sal. La razón es práctica; al no sazonarlo durante la cocción, se convierte en una base neutra que se adapta a cualquier preparación posterior, ya sea un salteado, una ensalada o un acompañamiento para un guiso.
El condimento se añade siempre en el momento de consumirlo. "Luego lo salteas cuando lo quieras utilizar", resume Samantha.
Ingredientes
- Arroz redondo, 500 g
- Agua abundante
- Agua fría, para cortar la cocción
Paso 1
Llenamos una olla grande con agua abundante y la llevamos a ebullición a fuego fuerte.
Paso 2
Añadimos el arroz redondo cuando el agua hierva a borbotones.
Paso 3
Removemos de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo y dejamos cocer durante 17 minutos.
Paso 4
Colamos el arroz y lo lavamos inmediatamente con agua muy fría para detener la cocción.
Paso 5
Extendemos el arroz sobre un trapo de cocina limpio y lo dejamos secar hasta que pierda la mayor cantidad de humedad posible.
Paso 6
Guardamos el arroz en un táper hermético en la nevera. En el momento de consumirlo, podemos saltearlo con sal y mantequilla, aceite de oliva, ajo, salsa de soja o cualquier otro aderezo.
Ideas para sacarle partido al arroz de la nevera
Tener un táper de arroz blanco en la nevera es uno de esos recursos que cambian a mejor las cenas entre semana. Un salteado rápido con verduras, un huevo frito encima y unas gotas de salsa de soja resuelven una cena completa en menos de diez minutos.
También funciona como guarnición para cualquier proteína: pollo a la plancha, salmón al horno o unas simples albóndigas en salsa quedan estupendas con un poco de este arroz blanco salteado con una pizca de mantequilla.
En España es habitual servirlo junto a un buen guiso de carne o acompañando unas lentejas, pero su versatilidad va mucho más allá, así que imaginación al poder.
Para los amantes de la cocina asiática, tener arroz frío en la nevera es, de hecho, el punto de partida ideal para preparar un arroz frito al wok; al haber perdido humedad durante el reposo, los granos se saltean sin apelmazarse y absorben mejor los sabores del aceite de sésamo, la soja y las verduras.
Otra opción sencilla es mezclarlo con un sofrito de tomate y atún para rellenar pimientos, o incorporarlo a una ensalada fría con maíz, atún, aceitunas y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
En cuanto al maridaje, dependerá del plato final que preparemos con el arroz. Un arroz salteado con verduras y soja combina bien con una cerveza japonesa tipo lager o un vino blanco joven y afrutado, como un albariño o un verdejo.
Si optamos por acompañar carnes guisadas, un tinto joven con cuerpo moderado -un mencía del Bierzo o un garnacha de Aragón- resulta una elección acertada. Para ensaladas frías de arroz en verano, pocas cosas funcionan mejor que un rosado bien frío o, sencillamente, agua con gas y una rodaja de limón.