Silvia Olmedo, psicóloga.

Silvia Olmedo, psicóloga.

Salud

Silvia Olmedo, psicóloga: "Lo peor de la menopausia llega un año después de tenerla pero es una parte de nuestra vida"

La especialista advierte que en esta etapa de la vida los huesos dejan de tener estrógenos y empiezan a no protegerlos, como sucede con los músculos.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

La menopausia consta de cuatro fases distintas y está rodeada de mitos y desinformación.

La pérdida de estrógenos tras la menopausia afecta al cerebro, huesos, corazón y estado emocional de la mujer.

El primer año después de la menopausia suele ser el más difícil, con síntomas físicos y emocionales intensos.

Especialistas insisten en abordar la menopausia sin tabúes, promoviendo prevención y políticas de salud específicas.

La menopausia sigue siendo una etapa rodeada de silencios, mitos y desinformación, pese a afectar a millones de mujeres. Aunque en ocasiones se trata como un único proceso, lo cierto es que se desarrolla en cuatro fases distintas.

Para explicar el papel hormonal, la psicóloga Silvia Olmedo recurre a una metáfora: "Nosotras somos como un jardín y la lluvia es la que hace que pueda estar frondoso", comentó en el videopodcast de Vicky Martín Berrocal, A solas con....

Los estrógenos actúan como la lluvia que nutre ese ecosistema, manteniendo funciones clave en el cuerpo y el cerebro. Durante décadas, la ciencia ha confirmado que los estrógenos no solo regulan el ciclo reproductivo, sino que influyen directamente en la salud neurológica, ósea y cardiovascular.

Su descenso marca un punto de inflexión biológico con consecuencias sistémicas relevantes. "Los estrógenos alimentan nuestro cerebro", afirma Olmedo, quien subraya su papel en la prevención de enfermedades como la demencia o la depresión.

Una mayor vulnerabilidad emocional

Algunos estudios respaldan que estos compuestos influyen en la plasticidad neuronal y en el estado de ánimo; sin embargo, el cambio hormonal puede ser abrupto.

En palabras de la psicóloga, "en una cuestión de meses o pocos años pasamos a cero estrógenos". Esta transición puede traducirse en olvidos, alteraciones cognitivas y una mayor vulnerabilidad emocional.

Uno de los aspectos menos visibilizados es el riesgo cardiovascular. Aunque el foco mediático suele situarse en el cáncer, Olmedo recuerda que "la principal causa de muerte en la mujer son los problemas cardiovasculares", especialmente tras la menopausia.

La pérdida de estrógenos afecta también a la densidad ósea. Sin su efecto protector, los huesos se vuelven más frágiles, aumentando el riesgo de osteoporosis. Este deterioro se extiende al músculo, comprometiendo la movilidad y la calidad de vida.

"El estrógeno es nuestra lluvia", insiste Olmedo, reforzando la idea de un equilibrio que se rompe de forma rápida. La imagen del jardín que se marchita ilustra la sensación de pérdida que muchas mujeres describen durante esta etapa vital.

El primer año tras la menopausia puede resultar especialmente complejo. Según la experta, "al año de que te llega la menopausia viene lo peor", un periodo en el que los síntomas físicos y emocionales alcanzan su mayor intensidad.

Pese a este escenario, los especialistas insisten en evitar una visión fatalista. La menopausia no es una enfermedad, sino una fase natural del envejecimiento. Comprender sus efectos permite anticipar riesgos y adoptar medidas preventivas eficaces.

Entre ellas destacan el ejercicio físico, una dieta equilibrada y el seguimiento médico personalizado. En algunos casos, la terapia hormonal sustitutiva puede ser una opción, siempre bajo supervisión clínica y evaluación individualizada de riesgos y beneficios.

El discurso de Olmedo conecta con una demanda creciente: abordar la menopausia desde la evidencia científica y sin tabúes. La divulgación rigurosa resulta clave para desmontar estigmas y mejorar la calidad de vida de las mujeres.

"Es una parte de nuestra vida", concluye la psicóloga. Asumirlo implica también reconocer la necesidad de políticas de salud específicas, mayor investigación y un cambio cultural que sitúe esta etapa en el centro del debate sanitario actual.