El 93% de los casos confirmados de enfermedad hepática crónica con fibrosis se deben a hígado graso.

El 93% de los casos confirmados de enfermedad hepática crónica con fibrosis se deben a hígado graso. Europa Press

Salud

Enfermedad hepática crónica, el mal oculto que acecha a 7 de cada 10 adultos: "No saben lo grave que puede llegar a ser"

Un amplio estudio europeo alerta de la alta prevalencia de fibrosis hepática no diagnosticada, asociada a factores de riesgo metabólicos y consumo de alcohol.

Más información: Hígado graso, el mal oculto que afecta hasta a 3 de cada 10: cómo evitar que se convierta en cirrosis

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Las claves

Hasta 7 de cada 10 adultos mayores de 40 años presentan factores de riesgo metabólicos asociados a la enfermedad hepática crónica, como obesidad, diabetes o hipertensión.

El hígado es un órgano silencioso: los síntomas de la enfermedad hepática crónica solo aparecen en fases avanzadas, lo que dificulta su diagnóstico precoz.

El consumo de alcohol y la obesidad, ligados a malos hábitos alimenticios y sedentarismo, son las principales causas del aumento de enfermedades hepáticas.

El diagnóstico precoz mediante cribados poblacionales podría evitar complicaciones graves, ya que la mayoría de los pacientes se detectan en fases avanzadas donde el trasplante es la única opción.

Las enfermedades hepáticas se encuentran en continuo crecimiento en España. Es posible que este incremento, que está estrechamente ligado al estilo de vida actual, sea mayor puesto que hay un porcentaje importante de la población que podría tenerla sin saberlo.

Un reciente estudio, que ha analizado a 30.199 personas mayores de 40 años procedentes de nueve países entre ellos, España, calcula que la prevalencia de fibrosis hepática no diagnosticada es de un 1,6%. El motivo principal es que el hígado es un órgano silencioso.

Los síntomas solo aparecen en la parte final de la enfermedad, mientras que al inicio la inflamación del hígado no produce ningún tipo de dolor, pese a que su desarrollo se produce muy lentamente (en un periodo que va de los 20 a los 30 años).

"Las personas no saben lo grave que puede llegar a ser la enfermedad que están desarrollando", apunta a EL ESPAÑOL Pere Ginès, hepatólogo del Hospital Clínic de Barcelona y quien ha coordinado el equipo que lidera el citado estudio.

Obesidad, diabetes y alcohol

En él también se advierte que hasta 7 de cada 10 adultos mayores de 40 años presentan factores de riesgo metabólicos asociados a la enfermedad hepática crónica como son la obesidad, la diabetes o la hipertensión.

Anteriormente se asociaba de manera casi exclusiva la fibrosis hepática al alcohol o a la hepatitis viral. Ahora, se sabe que hay otras causas por las que también se puede desarrollar grasa en el hígado.

Una de las que más preocupa a los especialistas es "la epidemia de obesidad, relacionada con unos estándares de vida de poca actividad física", así como un cambio en la alimentación: "Estamos comiendo mucho peor de lo que lo hacíamos cuando éramos jóvenes".

Se ha pasado de una dieta mediterránea, que terminará por quedar relegada a los restaurantes ya que la población solo consumirá comida rápida, a una mucho más rica en grasas, hidratos de carbono y productos ultraprocesados.

Recientes estudios han estimado que en 2050 podría haber 3.800 millones de personas mayores de edad con este problema. En las personas con obesidad el riesgo de enfermedad hepática se dispara por encima del 70%.

La segunda causa más frecuente de enfermedad hepática silente es el consumo de alcohol, presente en casi un 60% de los participantes del estudio. El 6,1% de ellos reconoció que realizaba un consumo considerado nocivo.

Ginès entiende que se infraestima en gran medida la cantidad de alcohol que puede producir daño en una persona: "Se tiende a pensar que mientras uno beba y no se emborrache la bebida no causa daño alguno, lo cual no es cierto".

La combinación de ambos factores "multiplica la probabilidad de tener enfermedad hepática", por lo que su recomendación pasa tanto por evitar el alcohol entre semana como por hacer ejercicio físico al menos media hora al día.

El impacto que están teniendo algunos factores de riesgo que antes pasaban desapercibidos también ha provocado que haya cambiado el perfil del paciente que sufre la enfermedad hepática.

Suelen ser personas que no han tenido problemas de salud durante su vida pero al llegar los 50 años, con un peso mayor del debido y habiendo consumido alcohol, "están desarrollando una enfermedad hepática que puede ser irreversible".

Una buena precisión diagnóstica

Con una mayoría de los pacientes diagnosticados en fases avanzadas, cuando ya han desarrollado cirrosis hepática o incluso cáncer, la única alternativa es el trasplante, aunque sólo es viable para una pequeña proporción de los pacientes.

En Estados Unidos, la enfermedad del hígado graso no alcohólico ya es la primera causa de trasplante de hígado. La situación en nuestro país "no es tan exagerada, pero sí que se ha visto un aumento de casos y se verá en el futuro".

La solución también pasa entonces por diagnosticar precozmente. El objetivo del estudio, en realidad, era tener datos científicos con la suficiente evidencia como para llevar a cabo un cribado poblacional como el que se realiza con la diabetes o el cáncer de colon.

En el 32% de los participantes que habían dado positivo en el cribado se confirmó la presencia de enfermedad hepática crónica cuando fueron derivados a consultas especializadas de hepatología, lo que refuerza que debe ser la herramienta inicial para detectar esta patología.

"Con un diagnóstico precoz podemos empezar el tratamiento antes, evitando que la persona fallezca", indica Ginès, quien también reconoce que aún no existe un consenso sobre qué grupos deberían participar en el cribado.

Resultaría muy complicado dar con aquellas personas que cumplen con los factores de riesgo, por lo que es probable que se haga a través de análisis sanguíneos, que pueden dar "una buena precisión diagnóstica".