Muñecos cubiertos con restos de equipo antirradiación en la ciudad de Pripyat junto a la central nuclear de Chernóbil.

Muñecos cubiertos con restos de equipo antirradiación en la ciudad de Pripyat junto a la central nuclear de Chernóbil. Gleb Garanich/Reuters

Salud

Los niños de Chernóbil tienen mutaciones inesperadas: "Han heredado las alteraciones en el ADN que sufrieron sus padres"

Las mutaciones en el ADN pueden ser transferidas de padres a hijos, incluyendo las que se sufren a raíz de la radiación.

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Las claves

Un estudio ha encontrado mutaciones genéticas heredadas en hijos de personas expuestas a la radiación en Chernóbil.

Los hijos de los trabajadores de Chernóbil presentan un mayor número de mutaciones agrupadas (cDNM) en comparación con hijos de padres no expuestos.

La cantidad de mutaciones en los hijos aumenta en relación con la dosis de radiación recibida por los padres.

A pesar de estas mutaciones, los investigadores no detectaron un mayor riesgo para la salud de los hijos, ya que afectarían principalmente a ADN no codificante.

El desastre de Chernóbil ha dado pie a multitud de investigaciones sobre cómo la radiación ionizante puede dar lugar a eventos adversos, tanto en plantas y animales como en humanos.

Si la exposición a la radiación es de gran intensidad, puede llegar a ser letal. Sin embargo, incluso si se sobrevive a la exposición, es posible sufrir mutaciones genéticas a medio y largo plazo que pueden llegar a ser difíciles de identificar.

Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports ha indagado más allá. No solo se han fijado en las potenciales mutaciones sufridas por las personas expuestas a radiación durante el desastre nuclear, sino que se han enfocado en las posibles mutaciones heredadas por sus hijos.

Estudios previos ya habían insinuado un vínculo transgeneracional, es decir, que el daño causado en el ADN como consecuencia de la exposición a radiación tras el desastre de Chernóbil ocurrido durante 1986 podría llegar a tener consecuencias heredables de padres a hijos. Sin embargo, los resultados no fueron concluyentes.

Ahora, investigadores de la Universidad de Bonn en Alemania, lo que se ha hecho es buscar esta relación de forma diferente. Buscaron mutaciones de novo agrupadas o cDNM -dos o más mutaciones muy próximas- presentes en los hijos, pero no en los padres.

Este tipo de mutaciones serían resultado de roturas en el ADN parental a causa de la exposición a la radiación, y daría lugar a una nueva forma de identificar "herencias", como explican los investigadores.

"Encontramos un aumento significativo en el recuento de cDNM en la descendencia de padres irradiados y una posible asociación entre las estimaciones de dosis y el número de cDNM en la respectiva descendencia", detallan.

"A pesar de la incertidumbre sobre la naturaleza precisa y la cantidad de IR involucrados, el presente estudio es el primero en proporcionar evidencia de la existencia de un efecto transgeneracional de la exposición paterna prolongada a radiación ionizante de dosis baja en el genoma humano".

Para llegar a esta conclusión, los investigadores escanearon la secuenciación del genoma completo de 130 hijos de trabajadores de limpieza de Chernóbil, 110 hijos de operadores de radar militares alemanes que probablemente estuvieron expuestos a radiación dispersa y 1.275 hijos de padres no expuestos a la radiación, siendo este último grupo el control.

De media, se encontraron 2.65 cDNM por niño en el grupo de Chernóbil, 1.48 por niño en el grupo del radar alemán y 0.88 por niño en el grupo control. Los investigadores sospechan que es probable que estas cifras estén sobrestimadas debido al ruido de los datos, pero incluso después de tener esto en cuenta, la diferencia sigue siendo significativa.

Además, una mayor dosis de radiación sufrida por el progenitor tendía a implicar un mayor número de cúmulos en el niño, lo que concuerda con la idea de que la radiación crea moléculas conocidas como especies reactivas de oxígeno, capaces de romper las cadenas de ADN. Estas roturas pueden dejar los cúmulos descritos en este estudio si no se reparan correctamente.

Como punto positivo, los investigadores sugieren que no existe un mayor riesgo para la salud en los hijos de padres expuestos, y sospechan que estas mutaciones se encontrarían mayoritariamente en ADN no codificante.

"Para poner esto en perspectiva, sabemos que los padres de edad avanzada tienen mayor probabilidad de transmitir más mutaciones de ADN a sus hijos. El riesgo subsiguiente de enfermedad asociada con la edad de los padres en el momento de la concepción es mayor que los riesgos potenciales de la exposición a la radiación examinados aquí".

Respecto a las limitaciones del estudio, cabe destacar que la exposición inicial a la radiación se produjo hace décadas, y dicha exposición se ha estimado en base a registros históricos y dispositivos con décadas de antigüedad.

Además, la participación en el estudio fue voluntaria, lo que podría dar lugar a sesgos, dado que aquellos que sospechaban haber estado más expuestos a la radiación podrían haber tenido más riesgo de inscribirse.

Pero, a pesar de estas limitaciones, los resultados indicarían que una exposición prolongada a la radiación ionizante puede dejar rastros en el ADN incluso en generaciones futuras.