Una bebé nacido a través de cesárea.

Una bebé nacido a través de cesárea. EuropaPress

Salud

La brecha de la cesárea en Europa: Suecia hace tres veces menos que los países del sur y tiene menos muertes en partos

En España, el 34,5% de todos los partos atendidos en hospitales privados se realizaron mediante esta intervención.

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Las claves

Las tasas de cesáreas en el sur de Europa, especialmente en hospitales privados, triplican a las de países nórdicos como Suecia.

En España, el 34,5% de los partos en el sector privado son por cesárea, frente al 22,4% en hospitales públicos.

Las cesáreas en mujeres de bajo riesgo son significativamente más altas en el sector privado del sur de Europa, llegando al 67% en algunos grupos.

Países nórdicos como Suecia tienen menos cesáreas y menor mortalidad perinatal, gracias a protocolos que priorizan el parto vaginal y la evaluación individualizada.

Las cesáreas están aumentando en todo el mundo en las últimas dos décadas. Eso sí, no lo hacen igual en el sector público que en el privado. En España, el 34,5% de todos los partos atendidos en el segundo se realizaron con este procedimiento. Más de un tercio.

Esta tasa en los partos llevados a cabo en hospitales públicos es del 22,4%, según datos del Ministerio de Sanidad. No obstante, este aumento no ocurre solo en este país. También ocurre en Europa.

No obstante, puede variar mucho dependiendo de la zona del continente en la que una mujer vaya a dar a luz. Por ejemplo, si se comparan los países nórdicos con los del sur, en los segundos, este procedimiento es casi tres veces superior (un 17% frente al 55%).

Así lo muestra el mayor estudio hasta la fecha, publicado recientemente en European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology. En él se analizan datos de tasas de cesárea en 25 países europeos.

En las naciones meridionales, casi tres cuartas partes de los nacimientos en hospitales privados fueron por cesárea, "lo cual es una cifra muy elevada", cuentan las autoras. En estos centros se produjeron más del 70% de los nacimientos.

Según la información recabada por este equipo, En Grecia, las tasas de cesáreas se sitúan en el 53% en hospitales privados en comparación con el 41,6% en los públicos. En Italia roza el 60% y en Turquía se ha llegado a alcanzar el 70%.

Este mayor número de nacimientos en quirófano no es una forma de evitar muertes durante el parto. De hecho, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Noruega, Finlandia y Suecia tienen menores tasas de mortalidad perinatal que los del sur.

En el primero se producen 2,2 muertes cada 1.000 nacimientos, en el segundo 2,9 y en el tercero 2,6. Los tres están bastante por debajo de España (4,1 fallecimientos por cada 1000 partos), Italia (3,9) y Grecia (7,3).

Mujeres de bajo riesgo

Para realizar la investigación, utilizaron la clasificación de diez grupos de Robson. Se trata de un sistema estandarizado que divide a todas las mujeres que ingresan para el parto en 10 grupos, basándose en distintas características, como la existencia de cesáreas previas o la edad gestacional, entre otras

las autoras describen "una diferencia clave en las mujeres de bajo riesgo" al analizar las tasas de cesárea. En los hospitales privados del sur de Europa, estos casos mostraron tasas de este procedimiento "sorprendentemente altas".

Estas eran del 67,8% para el grupo 1 y el 67,6% para el 2 en ellos, en comparación con el 17,7 % y el 37,9 % en los hospitales públicos, explican en el texto.

Los dos primeros grupos de la clasificación de Robson se refieren a mujeres nulíparas, con el bebé en posición adecuada, un embarazo que llega a término y un único feto. La diferencia entre uno y otro es que en el segundo se induce el parto a la madre.

"La carga excesiva de cesáreas en los hospitales privados se debe en gran medida a procedimientos innecesarios en grupos de bajo riesgo", sostienen estos investigadores en su publicación.

Sara Ebadi, autora principal de este trabajo, cuenta a EL ESPAÑOL que este procedimiento es seguro cuando existe indicación médica, pero entraña ciertos riesgos para la madre y el recién nacido, incluso en embarazos sin complicaciones. "Sigue siendo una cirugía abdominal mayor".

A corto plazo, existe el peligro de que la madre sufra hemorragia, infección, lesiones en órganos internos y retraso en la recuperación. A largo plazo, puede experimentar rupturas uterinas en futuros embarazos, formación de adherencias que pueden provocar obstrucción intestinal y una mayor probabilidad de repetir la cesárea.

En el caso de los neonatos, existen riesgos de morbilidad respiratoria a corto y largo plazo, prematuridad y alteración del sistema inmunitario, describe Ebadi.

Por otro lado, el hecho de las altas tasas de cesárea en embarazadas primerizas con bajo riesgo lleva a este equipo de científicos a creer que factores no médicos, como las rutinas locales, los incentivos económicos o las políticas sanitarias, pueden influir en la frecuencia con la que se realizan las cesáreas.

"Los propios deseos de las mujeres también pueden ser un factor", agregaban las autoras en sus declaraciones a los medios.

En muchos países, el sector privado de la salud ofrece mayor acceso a procedimientos electivos, incluidas las cesáreas, "incluso sin indicaciones médicas claras, sobre todo cuando las pacientes están dispuestas a pagar", recuerda Ebadi.

Por lo tanto, los incentivos financieros en los centros de salud privados pueden reducir el umbral para realizar intervenciones quirúrgicas, lo que contribuye a tasas más altas de cesáreas en comparación con las instituciones públicas, teoriza la investigadora.

La autora principal teme que tomen la decisión sin ser plenamente conscientes de los riesgos que supone este tipo de intervención.

Asimismo, hay que tener en cuenta que una vez que se realiza una cesárea, si la mujer vuelve a ser madre, tendrá que dar a luz de la misma manera.

"Las intervenciones dejan cicatrices y hacen que no se pueda tener un parto vaginal porque las contracciones del útero pueden lesionarlo", explicaba en 2023 a EL ESPAÑOL Anna Suy, experta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Suecia como ejemplo

En el norte de Europa, cuando una mujer lo solicita, primero pasa por una evaluación por parte de una matrona y, si es necesario, se la deriva a atención especializada, donde un equipo multiprofesional realiza una evaluación médica y psicológica.

Tras estos pasos, se elabora un plan de parto individual a partir de la perspectiva de la mujer, sus factores de riesgo y sus necesidades. A aquellas con bajo riesgo se les ofrece apoyo y herramientas para gestionar su miedo al parto y se les anima a tener un parto vaginal.

"Esta es una de las razones de la menor tasa de cesáreas en Suecia, así como en el resto de los países nórdicos", sostienen en el texto.

Dadas las tasas consistentemente más altas observadas en el sur de Europa, Ebadi cree que la adopción y adaptación de enfoques como este podría ser beneficiosa. Estas estrategias pueden servir como un marco eficaz para reducir las cesáreas innecesarias, manteniendo al mismo tiempo la seguridad materna y neonatal.

"Empoderar a las mujeres con información precisa, especialmente en embarazos de bajo riesgo, representa una estrategia viable y eficaz para reducir las cesáreas innecesarias y romper el ciclo de partos quirúrgicos repetidos", expresa la autora.