Una máquina de protonterapia similar a la que se instalará en los hospitales públicos en los próximos años.

Una máquina de protonterapia similar a la que se instalará en los hospitales públicos en los próximos años. EFE

Salud

Un año crucial en el tratamiento contra el cáncer: 2026, fecha clave para la protonterapia en los hospitales públicos

Se espera que en el último trimestre de 2026 se traten a los primeros pacientes en Galicia con una terapia que les ofrece una mejora en su calidad de vida.

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Las claves

En 2026, los hospitales públicos españoles comenzarán a tratar pacientes con protonterapia, una técnica avanzada contra el cáncer hasta ahora disponible solo en centros privados.

La Fundación Amancio Ortega ha financiado la adquisición de 10 equipos de protonterapia, que se distribuirán por diversas regiones, acercando este tratamiento a más pacientes.

La protonterapia reduce el daño a tejidos sanos y es especialmente beneficiosa para niños y adultos con tumores oculares o cerebrales, aunque su uso generalizado aún tiene limitaciones.

Se espera que hasta 30.000 pacientes puedan beneficiarse anualmente de la protonterapia en el futuro, representando un avance clave en la lucha contra el cáncer en España.

El radiólogo Julio García Comesaña recuerda que, cuando trabajaba en el Hospital Vall d'Hebron, tenían que trasladar a los pacientes al extranjero para que recibieran protonterapia, un tratamiento contra el cáncer que les ofrece una mejor calidad de vida.

Esta terapia con protones, que ataca menos a los tejidos sanos que la radioterapia convencional, lleva en España siete años, habiendo alcanzado a unos 2.000 pacientes desde entonces. Eso sí, los centros en los que se está aplicando son privados.

La Fundación Amancio Ortega firmó, en 2021, un convenio con el Ministerio de Sanidad por el que se comprometió a donar 280 millones para que el Sistema Nacional de Salud contase con 10 equipos de protonterapia. La espera ha llegado a su fin.

Todo apunta a que en el último trimestre de 2026 se tratarán a los primeros pacientes en el Centro de Protonterapia de Galicia. Antonio Gómez Caamaño, consejero de Sanidad de la Xunta, lo considera uno de los mayores hitos de la medicina oncológica de precisión.

García Comesaña, que fue su predecesor, coincide con él y cree que también lo será "de la lucha contra el cáncer". Actualmente, es el representante de las CCAA en la comisión de seguimiento del proyecto, que "colocará a España en una posición de liderazgo a nivel mundial".

En las reuniones que han mantenido han estado presentes las comunidades en las que no se espera la llegada de la protonterapia. Los equipos financiados por la Fundación Amancio Ortega se distribuirán por Andalucía, Cataluña y Madrid, con dos por región.

Por su parte, Canarias, Galicia, País Vasco y Valencia contarán con uno cada una. A ellos hay que sumarles el del Hospital Marqués de Valdecilla, en Cantabria, que cuenta con el apoyo de la Fundación Botín.

La construcción, gran escollo

Este último podría ser una realidad para 2027, ya que las obras durarán al menos 24 meses. La construcción es uno de los motivos por los que se suele demorar su puesta en marcha, pues las máquinas de protonterapia requieren un gran búnker.

En él se alberga el acelerador de protones que hará posible los tratamientos. Pese a la magnitud de las obras, "ha habido que hacerlas en un tiempo rápido para lo que es la administración sanitaria", como apunta el exconsejero gallego.

En esta región, han tenido que construir dos búnkeres, para los que emplearon una cantidad de toneladas de hormigón equiparable al peso de la torre Eiffel, junto al Hospital Clínico de Santiago de Compostela, donde ya se ha instalado el ciclotrón, la máquina que crea los protones.

El proveedor (una empresa belga de nombre Ion Beam Applications) estima que será necesario "un año de ajuste" desde que entró el equipo, a finales de noviembre de 2025. Posteriormente tendrán que comprobar que cumple con todas las especificaciones.

Una vez superados estos pasos, se espera atender a 250 personas cada año. Los pacientes no sólo serán gallegos, sino que también podrían acudir de Asturias y de Castilla y León, como demandaron desde la Fundación a los responsables del proyecto.

"Teníamos que ser capaces de distribuir los equipos de tal manera que todos los pacientes en España tuvieran uno a menos de tres horas de su domicilio, lo cual no existe en muchos países", explica García Comesaña.

Proceso lento pero garantista

En los centros privados pasaron apenas cuatro años desde que anunciaron la llegada de la protonterapia e iniciaron su actividad. En los públicos, tan sólo el de Galicia y el del Hospital Universitario de Fuenlabrada podrán equipararse en plazos.

Los expertos consultados por EL ESPAÑOL reconocen que los mecanismos para la puesta en marcha de proyectos son "mucho más flexibles" en el primer caso, además de todos los trámites que se han tenido que realizar desde la administración pública.

También creen que puede haber influido la participación de la Fundación Amancio Ortega. Aunque se dio a conocer en 2020, las conversaciones comenzaron "mucho antes", lo que "hizo que las comunidades no avanzaran" hasta que se llegara a un acuerdo.

Las distintas administraciones, una vez que se logró, también han tenido que ir adaptándose a las nuevas características del proyecto. Aun así, los tiempos han sido los establecidos legalmente en todos los casos; en algunos incluso se ha tramitado de urgencia.

Así lo sugiere Antonio José Conde, coordinador de la Plataforma Multidisciplinar de Prontoterapia de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), quien entiende que, pese a que la administración es "más lenta de lo que nos gustaría", se trata de un proceso garantista.

En España, el acelerador de protones se considera una instalación radiactiva, por lo que requiere autorización previa del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para que puedan operar el equipo con seguridad para pacientes y profesionales.

A un precio millonario

Un buen ejemplo de que estamos ante una tecnología aún poco extendida es su coste: una unidad puede alcanzar los 40 millones de euros, mientras que las que se pondrán en marcha en nuestro país se han valorado en unos 28 millones (sólo el equipo).

En la última década han aparecido equipos más compactos que no requieren una superficie tan grande, por lo que se ha abaratado su precio. No obstante, se sigue considerando una terapia costosa, en comparación con la radioterapia convencional.

Que está justificada esta diferencia lo sabe bien Diego Azcona, radiofísico hospitalario en la Clínica Universitaria de Navarra, donde se inauguró la Unidad de Protonterapia en 2020. Recomienda a los centros públicos que definan la hoja de ruta, sobre todo para el trabajo de formación.

Desde la SEOR calculan que los sistemas de formación con los que se cuentan actualmente cumplen "de forma suficiente" para dotar a los centros de los profesionales que serán necesarios.

Una unidad va a requerir del orden de entre cinco y siete profesionales de tres especialidades distintas: la de oncólogo radioterápico, la del radiofísico hospitalario y la de técnico superior en radioterapia.

"Parece que sí que se pueden cubrir bien", indica García Comesaña, quien incide en que están poniendo "especial cuidado" en que todas las comunidades tengan un centro de protonterapia de referencia.

Tratar a 30.000 pacientes

El tener acceso no será sinónimo de ofrecérsela a todos los pacientes. Los estudios sólo han demostrado un beneficio claro en determinados casos, siendo uno de los más evidentes el de los niños.

Aquellos que son tratados con protones muestran una mejora en la calidad de vida, ya que la dosis de radiación que reciben los tejidos sanos disminuye las secuelas y los efectos que podrían aparecer en el resto de su vida.

Al ser menos invasiva, también se utiliza en adultos con tumores oculares o en el cerebro. En la CUN se recurre a la protonterapia para más de 20 indicaciones distintas.

García Comesaña cree que la llegada a la sanidad pública va a hacer que su uso se extienda cada vez más. Un informe encargado por Sanidad, sin embargo, ha advertido recientemente que la protonterapia tiene poca evidencia para nuevos tumores.

Por su parte, Azcona calcula que en un futuro un 20% de los pacientes que reciben radioterapia se podrán tratar con protonterapia, lo que supondría cerca de 30.000 pacientes al año.

"Era la técnica que nos faltaba para disponer completamente de todo el arsenal terapéutico para el tratamiento del cáncer", concluye Conde.