En la actualidad, se están desarrollando varias opciones de tratamiento prometedoras frente a la alopecia.

En la actualidad, se están desarrollando varias opciones de tratamiento prometedoras frente a la alopecia.

Salud

Así es el fármaco que promete revolucionar la alopecia: "Estamos de enhorabuena tras 30 años sin nuevas terapias"

Un medicamento en las últimas fases de ensayos clínicos incrementa el crecimiento del cabello en más de un 500%.

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El anuncio de que un nuevo fármaco contra la alopecia androgénica incrementa en más de un 500% el crecimiento del cabello ha disparado las expectativas de casi la mitad de la población masculina adulta que la sufre o la acabará sufriendo.

Lo relevante, además, es que una cifra tan espectacular no proviene de un estudio con ratones sino de ensayos clínicos con casi 1.500 pacientes.

Con todo, los expertos mantienen cierto escepticismo ya que todavía no ha sido publicado el análisis en una revista científica.

Pese a ello, el optimismo entre los dermatólogos es alto pues el fármaco es solo una de las prometedoras terapias que llegarán de aquí a pocos años y revolucionarán un panorama que lleva décadas estancado.

Cosmo Pharmaceuticals anunció recientemente los resultados de dos ensayos clínicos de fase 3 —los previos a la entrada de un medicamento al mercado— con 1.465 hombres adultos con alopecia androgénica.

A los voluntarios se les administró clascoterona al 5% de forma tópica, es decir, en una crema que se administra directamente en el cabello.

Tras seis meses de tratamiento y otros seis de seguimiento, observaron crecimientos del 539% y del 168% en el recuento capilar en cada uno de los ensayos.

La compañía señala que variaciones en los resultados de los estudios son habituales porque dependen de la gravedad de la enfermedad, la demografía y otros factores.

Además, no hubo eventos adversos significativos relacionados con el fármaco.

La clascoterona actúa directamente en los receptores androgénicos del folículo piloso, bloqueando la acción de la hormona DHT, un derivado de la testosterona que reduce el tamaño del folículo hasta volverlo inactivo.

Más allá del minoxidil

El ingrediente activo del fármaco, apuntan desde la compañía, es el mismo que Winlevi, un medicamento contra el acné que aprobó Europa el pasado agosto.

Cosmo Pharmaceuticals espera obtener la aprobación en Estados Unidos frente a alopecia androgénica este 2026, una vez se complete el seguimiento a un año de los pacientes.

"Evidentemente, los alopécicos, entre los que me incluyo, estamos de enhorabuena", afirma con cierta sorna Eduardo López Bran, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos.

También es uno de los especialistas que participó en los ensayos clínicos para aprobar, a finales de los años 80, minoxidil, el fármaco que ha sido el estándar de tratamiento de la alopecia androgénica en los últimos 30 años.

"Al minoxidil habría que hacerle un monumento, fue el primer fármaco seguro y eficaz allá por 1987".

Aunque mantiene sus reservas ya que los estudios todavía no están disponibles para la comunidad médica, señala que por fin parece moverse algo en el sector tras tanto tiempo.

"Han pasado 30 años sin que haya una nueva opción terapéutica. Hasta ahora, solo había aparecido finasterida tópico y dutasterida fuera de ficha técnica".

Sí le llama la atención la variabilidad entre los resultados positivos de uno y otro ensayo. "Es una diferencia importante y seguramente la discutiremos en el FUE Asia".

Se refiere a la conferencia asiática de extracción de unidades foliculares (FUE, por sus siglas en inglés), la mayor del mundo, que se celebra entre el 10 y el 12 de enero.

A nivel mundial, se calcula que entre el 30% y el 50% de los varones desarrollará alopecia androgénica (la calvicie común) en torno a los 50 años de edad y, en Europa, hasta el 80% lo hará en algún momento de su vida.

En España hay cerca de 9 millones de hombres con algún grado de alopecia, entre el 40% y el 45% de la población masculina, siendo uno de los países con mayor porcentaje de afectados.

Pese a ello, los tratamientos han variado poco en las últimas tres décadas. Minoxidil y los antiandrogénicos inhibidores de la 5 alfa-reductasa (finasterida y dutasterida) son las principales opciones, cuyos resultados no son, muchas veces, los idóneos.

Además, en el caso de finasterida y dutasterida, existe cierta preocupación por los efectos secundarios, pues se han relacionado con una mayor ideación suicida.

A lo largo de los años han ido apareciendo distintas formulaciones para hacer más cómoda su administración.

"Cuando pasamos de minoxidil tópico a finasterida oral, pensábamos que la gente no iba a querer tomarse una pastilla", recuerda López Bran.

"Pero así ha sido: la gente prefiere un medicamento oral a aplicarse un producto dos veces al día, llevar el pelo apelmazado, etc."

Afortunadamente, la sequía de nuevos tratamientos parece llegar a su fin y "la ciencia está dando respuesta a las demandas de los pacientes con alopecia, que están cansados de potingues y crecepelos".

Además de la clascoterona, se está desarrollando una opción de minoxidil oral de liberación prolongada que, además de reducir el número de pastillas a tomar, mejoraría su perfil de seguridad al eliminar los picos de absorción.

También está ofreciendo resultados prometedores PP405, una terapia celular que ha logrado un incremento de más del 20% en la densidad capilar de los varones en un ensayo de fase 2.

El fármaco, además, ha recibido una inyección de 14 millones de dólares por parte de Google Ventures (rama de capital riesgo de Alphabet, la todopoderosa matriz de Google) para acelerar sus investigaciones. La cosa pinta seria.

En la carrera por borrar la alopecia del mapa también hay participación española.

Investigadores del Instituto de Investigación en Salud el Hospital Clínico San Carlos comandados por el propio Eduardo López Bran presentaron hace unos meses prometedores resultados preclínicos de una terapia celular.

Cultivaron células madre del tejido adiposo y las inyectaron en 200 ratones, en zonas donde el folículo se había deteriorado. Seguidamente, le añadieron adenosín trifosfato o ATP, la moneda energética del cuerpo.

Todos los ratones macho recuperaron gran parte del pelo perdido, y en la mitad de ellos la recuperación fue total.

"Estamos pendientes de hacer los ensayos preclínicos de seguridad", apunta el dermatólogo, "y, si da tiempo en 2026, iniciaremos los primeros ensayos en humanos, en fases 1 y 2".

Aunque todavía pasará un tiempo antes de que puedan utilizarse estos tratamientos en la práctica clínica, el campo de la alopecia está cerca de cambiar por completo. "El futuro pinta bien".