Ratón de laboratorio. Rama - Wikimedia Commons

Ratón de laboratorio. Rama - Wikimedia Commons

Salud

Una revolucionaria terapia celular logra rejuvenecer el sistema inmune de unos ratones viejos

Los investigadores intervinieron sobre el mecanismo celular que provoca que se produzcan menos linfocitos al envejecer.

27 marzo, 2024 17:00

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y el Instituto Nacional de Medicina de los Laboratorios Montañas Rocosas de EE. UU. han logrado rejuvenecer el sistema inmune de ratones en laboratorio con una única administración de un tratamiento celular. Los animales así intervenidos mostraron una fuerte respuesta inmune ante la vacunación y combatieron mejor las infecciones pese a su avanzada edad.

"Es un auténtico cambio de paradigma", celebra Jason Ross, uno de los investigadores que firma el trabajo publicado en la revista Nature. "La posibilidad de 'afinar' los millones de células que forman el sistema inmune simplemente interviniendo sobre sus funciones es un descubrimiento sorprendente y emocionante". En concreto, el objetivo de la terapia fueron las células madre hematopoyéticas (HSC por sus siglas en inglés), las precursoras del resto de células sanguíneas e inmunitarias, incluidos los linfocitos B y T. 

Con la edad, las HSC pasan de generar linfocitos a producir células mieloides, y el sistema inmune se vuelve vulnerable a las infecciones virales y bacterianas. La efectividad de las vacunas se ve reducida en igual medida. Esto quedó presente durante la pandemia de COVID-19, recuerda el investigador Irving Weissman, cuando la mayor mortalidad se registró entre personas de tercera edad, y las vacunas produjeron menos anticuerpos. "Si pudiéramos revitalizar su sistema inmune como hemos hecho con los ratones, salvaríamos vidas cuando surja otro patógeno global".

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Weissman fue el primero en aislar las HSC en ratones y humanos a finales de los años 80, y ha estudiado desde entonces sus relaciones con el resto de células. Los linfocitos son sus descendientes más adaptativos: 'reconocen' las marcas en la estructura de un organismo patógeno y producen los anticuerpos que marcan al objetivo para su destrucción. Además, son los custodios de la memoria inmunitaria, que permitirá al sistema inmune reconocer de nuevo a la enfermedad -en ocasiones son necesarias dosis de recuerdo vacunal- y desplegar una respuesta efectiva.

Las células mieloides, por otra parte, componen la denominada como 'inmunidad innata', que 'patrulla' el organismo ingiriendo otras células o partículas que le resultan desconocidas. En este proceso, provocan inflamación, una forma de señalización para que el resto de células inmunes se concentren en ese punto. Sin embargo, si la respuesta inflamatoria se cronifica y resulta excesiva, los daños para la salud pueden ser fatales. Un fenómeno de este tipo, la tormenta de citoquinas, también ha sido letal para los pacientes de Covid.

El investigador y su equipo plantean una lógica evolutiva tras el fenómeno: en el pasado, los individuos que alcanzaban la vejez tendían a permanecer en su entorno, y su sistema inmune se reforzaba contra patógenos conocidos. Sin embargo, en el mundo moderno, las pandemias aprovechan esta debilidad innata. Una respuesta sería la de 'rejuvenecer' la inmunidad de las personas mayores 'gastando' las HSC que sólo fabrican células mieloides, permitiendo que las que todavía forman linfocitos tomen las riendas.

Así, tomaron ratones de entre 18 y 24 meses -al final de su vida biológica- a los que administraron un anticuerpo que destruyó las HSC que obstaculizaban la formación de linfocitos. Trascurridas semanas, su sistema inmune seguía dando muestras de renovación, y algunos efectos secundarios nocivos como la inflamación al responder a un patógeno se vieron atenuados. Así, al verse expuestos ocho semanas después a un nuevo virus, la diferencie entre los ratones 'rejuvenecidos' y los del grupo de control en cuanto a supervivencia fue "dramática". 

Los investigadores subrayan que se trató de una única administración, y que pese a todo tuvo efectos enormemente duraderos para la vida de un ratón. Esto es interesante, porque el comportamiento de las HSC con respecto a las células mieloides y linfocitos sigue la misma pauta en el ser humano. "La inmunología tendía a pensar que perdíamos estas células madre específicas al envejecer, pero eso es falso", clama Weissman. "El problema es cuando un tipo de HSC se sobrepone al otro, y hemos demostrado que esto se puede revertir".