Salud

La misión imposible de la vacuna del VIH: por qué la ciencia no ha conseguido desarrollarla tras 40 años

El fracaso este año de la vacuna más avanzada aleja el sueño de prevenir nuevas infecciones.

1 diciembre, 2023 02:19

En 1983, científicos del Instituto Pasteur de París identificaron el virus responsable del sida, una epidemia que había irrumpido dos años antes y estaba causando estragos. En el 40 aniversario del descubrimiento del VIH (aunque se bautizaría así en 1986) los avances médicos han permitido a los infectados realizar una vida normal pero seguimos (casi) en el mismo punto que hace cuatro décadas para prevenir la infección.

"Este año no pudo comenzar peor", comenta Julià Blanco, investigador principal del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa. "La única vacuna que teníamos en fase avanzada de ensayos clínicos se tuvo que parar en enero porque no demostró eficacia en un análisis preliminar".

Blanco se refiere a la vacuna que estaba probando el laboratorio Janssen en 3.900 personas frente al VIH-1, la forma más prevalente del virus fuera del África Occidental. Tras tres años de estudio se vio que no había conseguido reducir los contagios en comparación con un placebo.

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Este fracaso seguía, además, el de otro candidato vacunal del mismo laboratorio, que se frenó en 2021 cuando se testaba en 2.600 mujeres africanas. Eran los proyectos más avanzados y su abrupto punto final supuso un jarro de agua fría en las esperanzas de tener una vacuna contra el feroz virus.

Tras 40 años de investigación y cuando el objetivo parecía al alcance de la mano, las esperanzas de una vacuna contra el VIH se congelaron. "Más que enfriarse, no han estado nunca muy calientes", reconoce Luis Buzón, jefe de Medicina Interna del Hospital Universitario de Burgos y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

"Hay mucha gente investigando desde la ciencia básica pero es algo técnicamente muy complejo al tratarse de un retrovirus, pero no es el único ejemplo: hay muchos virus que producen enfermedades relevantes frente a los cuales no tenemos vacuna, como los del grupo de los herpes (con la excepción del herpes zóster) y los citomegalovius".

"Pero es que la investigación básica es así", continúa Buzón. "Caerse y levantarse, caerse y levantarse, una y otra vez, hasta que llegas a la meta".

VIH y SARS-CoV-2

Julià Blanco compara la historia de la vacuna del VIH con la del SARS-CoV-2. En menos de un año, varias compañías tuvieron aprobadas distintas inmunizaciones para frenar la Covid. Con el sida llevamos cuatro décadas y todavía pasará tiempo antes de tener una.

"Hay dos factores principales" para explicar la diferencia de tiempos. "El VIH es mucho más variable que el SARS-CoV-2. Todos hemos visto que para este hemos tenido que ir adaptando las vacunas porque surgían nuevas variantes. En el caso del VIH, tendríamos que multiplicarlas por 10 o 100 veces. Además, en una persona infectada no hay un solo virus sino muchos distintos. Esto es una limitación a la hora de diseñar una vacuna".

Por otro lado, el VIH es un retrovirus, "cuando nos infecta, se queda con nosotros, se integra en nuestras células y no podemos eliminarlo, algo que no hace el SARS-CoV-2". Al estar su material genético dentro de las células, el sistema inmune no puede eliminarlo. 

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"Por eso necesitamos una vacuna esterilizante", comenta Blanco, "que nos proteja no solo contra la enfermedad grave", como las de la Covid, "sino también frente a la infección. Esto hace que diseñar una vacuna contra el VIH sea un reto de primerísima magnitud".

A pesar de que ahora no hay ningún candidato vacunal en las últimas fases de investigación clínica, la ciencia básica no ha parado de idear estrategias para luchar contra el virus.

"En estos 40 años hemos aprendido un montón de cosas sobre inmunología y virología, no solo sobre el VIH sino otros virus y también sobre el diseño de vacunas. Hay muchos laboratorios que están diseñando nuevas estrategias".

Controladores de élite

El investigador de IrsiCaixa explica que la más avanzada de estas estrategias se basa en inocular diferentes vacunas de forma secuencial, como una forma de enseñar al sistema inmunitario a actuar paso a paso.

Blanco y su equipo optan por otro enfoque. Se basan en los llamados controladores de élite, personas que están infectadas por el VIH pero no han desarrollado síntomas y parecen mantener a raya la enfermedad sin necesidad de tratamiento antirretroviral.

"Son muy pocos, en España hay unos 38 identificados, pero nos sirven para entender cómo podemos imitar esa situación para generar una vacuna que ayude al sistema inmunitario a controlar el virus". De momento, su candidato vacunal se encuentra en la fase de experimentación con animales y esperan pasar pronto a una fase de ensayo con personas.

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Encontrar una vacuna que evite nuevas infecciones es la primera necesidad actual frene al VIH, señala Luis Buzón, portavoz de Seimc. Lo siguiente es ir más allá de la 'curación funcional', es decir, de mantener a raya al virus con medicación, y lograr una cura real. "Pero es tremendamente difícil poder eliminar todos los virus del cuerpo, ya que se infiltran en muchas células del organismo e integran su genoma".

La otra necesidad es avanzar en la mejora de la calidad de vida, para la que el médico destaca la introducción, hace un año, del tratamiento antirretroviral inyectado, de forma que solo se tiene que administrar cada dos meses, frente a la pastilla diaria actual.

"Hay mucho estigma con la medicación oral: los pacientes tienden a esconderla, tienen miedo a ser descubiertos, para muchos es un recuerdo diario de su situación". Sigue habiendo un estigma asociado al VIH y, pese a los avances en el tratamiento (un paciente bien controlado no transmite el virus), todavía hay una losa en términos psicosociales difícil de levantar.

Nuevas especialidad de Infecciosas

Esta medicación inyectable también se está estudiando para la profilaxis pre-exposición o PReP, es decir, la toma de medicación sin tener el VIH para evitar el contagio. "Al ser intramuscular, te quitas de encima la cuestión asociada a la posible adherencia o no adherencia a la pastilla".

Buzón reivindica, además, la creación de la especialidad médica de Enfermedades Infecciosas como forma de mejorar la atención a las personas con VIH en nuestro país, "algo muy demandado por las asociaciones de pacientes", recuerda.

La nueva ministra de Sanidad, Mónica García, anunció esta semana que la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud está trabajando en la propuesta de la creación de la espcialidad, algo muy positivo para Buzón y otros tantos médicos que han tenido que formarse sin un programa específico.

"Tenemos un problema de recambio generacional", apunta, "un tercio de los médicos que atienden a los pacientes de VIH se jubilará en los próximos años, y no podemos formar nuevos porque no hay especialidad". Su creación será "algo muy importante para los pacientes de VIH"