Imagen de microscopía electrónica de transmisión coloreada digitalmente revela la presencia de viriones de la hepatitis B.

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Salud

Así es el adenovirus 41, el principal sospechoso tras las hepatitis infantiles sobre las que alerta la OMS

Se ha detectado en 38 de los niños británicos afectados y en los cinco casos originales informados desde Alabama, en Estados Unidos.

26 abril, 2022 02:59

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La carrera para encontrar al responsable de las hepatitis infantiles graves que se han detectado en varios países, entre ellos España, se ha acelerado este fin de semana tras comunicarse la primera muerte de uno de los niños afectados. Y aunque la incertidumbre es muy elevada, el principal sospechoso para los investigadores es un virus. Concretamente, un adenovirus tipo 41. El problema es que, hasta ahora, nunca se había visto que este microorganismo afectara al hígado.

Han pasado 20 días desde que Reino Unido dio la alerta. El 5 de abril se notificaron a la Organización Mundial de la Salud 10 casos: ahora son ya 114 en este país, donde vivía la primera víctima mortal. Hasta el momento se han notificado 169 casos en todo el mundo, 13 en nuestro país.

Los británicos descartaron en un primer momento los virus de la hepatitis (A, B, C, D y E) y comenzaron a buscar otros posibles causantes. El SARS-CoV-2 fue de los primeros en descartarse, así como su vacuna: ninguno de los niños detectados en Reino Unido estaba vacunado.

Sin embargo, de 48 niños analizados, había 37 (el 77%) que dieron positivo por adenovirus, un tipo de virus especialmente frecuente, que causa por lo general síntomas gastrointestinales y respiratorios.

Se trata de un virus de ADN bicatenario (es decir, tiene dos cadenas de ADN) que fue aislado por primera vez en 1953. En la actualidad se han descrito más de 100 tipos de los que alrededor de la mitad tienen la capacidad de infectar al ser humano.

Tienen forma de poliedro de 20 caras triangulares –icosaedro– y carece de la envoltura lipídica característica de otros virus que utilizan para infectar a las células. En su lugar, se introducen en ellas al tener en su superficie proteínas que estas reconocen como de otras moléculas (como posibles nutrientes), engañando a la receptora.

Esperanza Gómez-Lucía, catedrática del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid, señala que los adenovirus son una familia muy amplia que se distribuye actualmente en seis géneros. "Infectan a vertebrados, pero la mayoría de los que infectan a especies diferentes de aves y mamíferos se están descubriendo actualmente por técnicas de metagenómica".

Producen entre el 5% y el 10% de las enfermedades respiratorias infantiles. "Son virus con un genoma relativamente grande, por lo que se pueden manipular e introducir genes de otros virus".

De hecho, dos de las vacunas Covid utilizadas en España (las de AstraZeneca y Janssen) utilizan adenovirus para vehículo para introducir la información que haga a las células infectadas fabricar el antígeno contra el SARS-CoV-2. Pero se trata de un virus inactivado, manipulado para evitar que se reproduzca. En el caso de la vacuna de AstraZeneca, son de chimpancé; en el de la de Janssen es un adenovirus humano, que es una de las razones por las que su pauta de administración no es de dos dosis (el sistema inmune reconocería directamente al virus y evitaría que penetrara a las células).

Adenovirus e infecciones graves

"Los adenovirus son un grupo muy amplio y ubicuo que nos dan guerra todos los años", explica a EL ESPAÑOL Juan Macías, portavoz del Grupo Española de Hepatitis Virales de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, Seimc.

"Comúnmente, no produce cuadros graves", recuerda, "son de vías respiratorias superiores o intestinales". Aunque se están investigando otras causas, como factores ambientales, "las hepatitis observadas tienen pinta de ser víricas".

En 18 casos se detectó, mediante PCR, el adenovirus 41, que también se halló junto al SARS-CoV-2 en 20 ocasiones. En Alabama, donde una alerta de febrero advertía de 5 casos de hepatitis graves con origen desconocido detectados desde octubre de 2021, se le identificó en todos los casos, aunque hubo dos que dieron negativo en un principio.

Este subtipo produce típicamente cuadros febriles con náuseas, vómitos y gastroenteritis, "diarrea fundamentalmente", comenta Macías. Aunque se han descrito anteriormente casos en que los adenovirus han afectado al hígado, se ha tratado de personas inmunocomprometidas. En España, uno de los 13 casos detectados (8 confirmados, 5 probables) estaba sometido a quimioterapia. Se desconocen hasta el momento casos en los que estos virus hayan provocado hepatitis en niños sanos.

Formas de transmitir adenovirus

Los adenovirus se transmiten a través del contacto al dar la mano, por ejemplo, por estornudos o toses, a través de las heces (como al cambiar un pañal, por ejemplo) o tocando superficies que lo contengan y llevando después esa mano a la boca, nariz y ojos. Pueden resistir a los desinfectantes comunes y permanecen en las superficies durante largos periodos de tiempo, por lo que se recomienda lavarse las manos de forma frecuente y durante al menos 20 segundos para evitar su propagación.

La levedad de los cuadros generados por estos microorganismos ha hecho que no existan tratamientos para el mismo más allá del manejo de sus síntomas. En Estados Unidos hay aprobada una vacuna oral para los adenovirus 4 y 7, indicaba en personal militar entre los 17 y los 50 años que puedan tener un alto riesgo de infección por exposición al virus, y se ha utilizado el antiviral cidofovir en personas inmunodeprimidas, como aquellas con sida.

En su última actualización de esta alerta de salud pública, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido afirmaba que se está investigando si ha habido un cambio en el genoma del adenovirus.

Esperanza Gómez-Lucía apunta que el ritmo de mutación de estos microorganismos es relativamente bajo, "por tener enzimas que cometen pocos errores al replicar el genoma de estos virus, y además pueden reparar los errores que cometen", aunque reconoce que puede haber regiones del genoma "que mutan más que otras".

No obstante, apunta que no es necesario que se produzca una mutación para que afecte al hígado, "porque se ha demosrado que los adenovirus pueden penetrar en las células hepáticas" gracias que pueden recubrirse de factores de coagulación que se unen directamente a una parte del virus, llamada hexona, que es muy abundante en estas partículas víricas. "De esta forma, se permite la infección de los hepatocitos".

La catedrática recuerda que es un adenovirus quien produce la hepatitis infecciosa canina, "lo que proporciona un antecedente de este tipo de infección".

"Tenemos un problema"

Juan Macías opina que, de confirmarse que el adenovirus 41 es el causante de estas hepatitis, "tenemos un problema". Aunque la historia de los agentes infecciosos, y más la de los virus, tiende a que estos sean más benignos con el tiempo, no es descartable que ocurra justo lo contrario. "Tendríamos que mirar a los huéspedes: por qué estos niños que, en otro momento histórico, hubieran tenido cuadros de gastroenteritis, ahora desarrollan una hepatitis aguda, secuenciar los virus para ver si tienen rasgos distintivos, etc."

La existencia de hepatitis infantiles de origen desconocido no es algo inhabitual. Cada año, en España se informan más de medio centenar de hospitalizaciones por esta causa. Hasta el momento, el número reportado por Sanidad encaja en este panorama, aunque Macías observa que "los registros epidemiológicos llevan siempre un cierto retraso".

El portavoz de la Seimc considera que, de ser un agente infeccioso el causante de estas hepatitis, se sabrá más pronto que tarde, posiblemente en cuestión de meses. Dependerá del número de casos: "Se ha puesto el foco en ella por su gravedad (además de la defunción, un 10% de lo 169 casos ha requerido un trasplante de hígado), el número de casos es relativamente pequeño a día de hoy". De ser un agente ambiental, la situación se complica, "sería más trabajoso".

No es descartable que la causa sea un virus al que todavía no se le ha puesto nombre y apellido. El virus de la hepatitis E fue descrito en 1990, hace poco más de 30 años. "Habrá que identificar secuencias de ADN o ARN en las muestras de los pacientes –sangre, orina, heces– que no se deban al azar y puedan corresponderse con un virus no previamente identificado". Aunque los tiempos de la ciencia no son los tiempos informativos, no parece que estemos muy lejos de revelar el misterio.