Un pequeño tarro de crema facial.

Un pequeño tarro de crema facial. Pixabay

Salud Cosméticos

Sanidad alerta sobre los peligros de las cremas: los siete errores más dañinos al usarlas

La Aemps ha elaborado un informe en el que alerta de malas prácticas a la hora de utilizar cosméticos y aporta consejos para reducir riesgos.

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Durante los últimos años, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha estado analizando y evaluando no solo la seguridad de los productos cosméticos respecto a la salud humana, sino también el modo en el que los consumidores usan dichos productos: por una parte, el producto puede demostrar toxicidad por sí mismo; pero por otra, se ha detectado que cierto número de casos de intoxicaciones se deben al uso inadecuado de dichos productos.

Se trata de situaciones esporádicas y minoritarias que, sin embargo, podrían evitarse, tal y como explica este artículo de EL ESPAÑOL. En cuanto a la seguridad se refiere, los análisis de la Aemps pretenden demostrar que un uso razonable y previsible de los productos no causará problemas. Uno de los principales objetivos de este organismo es, precisamente, aclarar cuáles son estos buenos usos a los usuarios.

Para la Aemps, según su reciente manual de Buenas prácticas de uso de productos cosméticos, este último caso puede dividirse en dos situaciones: un mal uso de los productos como tal, y malas prácticas asociadas al uso de los productos.

Malos usos frecuentes

Para la Aemps, esta situación se produce cuando el consumidor hace caso omiso de la información suministrada por el fabricante del producto cosmético, ya sea de forma consciente o inconsciente. Sería como ignorar el prospecto de los medicamentos.

Como ejemplos, la Aemps habla de usar el producto cosmético de un modo diferente al que sugiere el fabricante, ignorar las advertencias del etiquetado del producto, usar el producto para una finalidad diferente a la que tenía como objetivo, o bien no respetar la fecha de duración del producto tras la apertura del mismo.

De hecho, este último caso, donde el producto es usado fuera de "fecha de caducidad" es muy común. Y, aunque existen casos donde la caducidad de algunos productos sanitarios tan solo implica la inactividad del producto en cuestión, en muchos otros casos lo que puede suceder es que el producto sanitario o cosmético desarrolle complicaciones y consecuencias desagradables. Por tanto, no está recomendado usar ningún tipo de estos productos fuera de la fecha de duración del mismo, ni tampoco fuera del plazo de apertura del producto.

Malas prácticas

Por otra parte, la Aemps nombra en su comunicado una serie de malas prácticas llevadas a cabo con los productos cosméticos, muy extendidas y en principio inofensivas, pero que pueden llegar a tener consecuencias desagradables.

Diluir el producto cosmético: Esta práctica pretende aumentar el volumen o la fluidez del producto cosmético. Sin embargo, puede llegar a producir una contaminación significativa del mismo e, incluso, eliminar su conservación, además de afectar a muchas otras características.

Mezclar productos cosméticos: Otra práctica demasiado extendida es mezclar productos, cuya seguridad final es casi imposible de medir, pues la interacción de sus ingredientes generará un producto nuevo con efectos desconocidos.

Cambiar los productos de recipiente: Una forma de conservar inadecuadamente un producto cosmético es cambiarlo de recipiente. Con esta práctica, según la Aemps, se corren dos riesgos diferentes. Por una parte, se pierde el etiquetado y, por tanto, todo el listado de ingredientes, advertencias y modo de empleo del mismo. Y, por otra parte, la manipulación del producto cosmético puede aumentar el riesgo de contaminación microbiológica.

Rellenar dispensadores no reutilizables: De la misma forma que sucede con la práctica anterior, el relleno de dispensadores hace que el producto cosmético pierda garantías de seguridad y eficacia, incrementando el riesgo de contaminación.

Conservación inadecuada: Como suele advertirse en el etiquetado de cualquier producto cosmético o sanitario, la exposición al calor o a la luz solar, o dejar los envases mal cerrados, puede afectar a la seguridad del producto. De hecho, un estudio reciente llegó a la conclusión de que pueden encontrarse superbacterias resistentes a los antibióticos en 9 de cada 10 productos cosméticos debido a su mala conservación en domicilio, por lo que se trata de una mala práctica bastante común.

Compartir productos cosméticos: Los productos cosméticos no deberían compartirse entre diversos individuos, sobre todo aquellos que están en contacto con mucosas o fluidos corporales, como labios o cuencas oculares, dado el peligro de contaminación y transmisión de diversas enfermedadades.

Usar productos con las manos sucias: Finalmente, la Aemps recuerda que no deben usarse productos cosméticos con las manos sucias, y que dicha falta de higiene aumenta exponencialmente no solo el riesgo de contaminación de la zona corporal en cuestión donde se use el producto, sino el riesgo posterior del uso del producto al permanecer contaminado en el tiempo.

El decálogo del buen uso

La Aemps, además, ha creado una infografía con los consejos más importantes para utilizar productos cosméticos de manera segura. Todos ellos se pueden recoger en un sencillo decálogo para no cometer errores a la hora de aplicarnos estos productos sobre nuestra piel.

Infografía de la Aemps sobre seguridad con cosméticos.

Infografía de la Aemps sobre seguridad con cosméticos. Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social

1. Leer el etiquetado.

2. No utilizar el producto con un fin distinto al previsto.

3. Respetar la fecha de duración mínima o el plazo tras la apertura del producto.

4. Conservar los productos adecuadamente.

5. Lavarse las manos antes de usar el producto.

6. No compartir productos cosméticos.

7. No mezclar productos cosméticos diferentes.

8. Evitar el trasvase de productos cosméticos.

9. Tras usar dispensadores no reutilizables, desecharlos tras su consumo.

10. Tirar cualquier producto que presente alteraciones en su color, olor o consistencia.