Unos bastoncillos para los oídos.

Unos bastoncillos para los oídos. Pixabay

Salud

Infección en el cerebro: esto es lo que ha provocado un bastoncillo para el oído

El uso de los estos utensilios está totalmente desaconsejado por la Organización Mundial de la Salud. Y, sin embargo, siguen causando estragos.

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Los bastoncillos para los oídos siguen siendo un producto de higiene personal cuyo uso está muy extendido, a pesar de las múltiples advertencias al respecto. La Organización Mundial de la Salud desaconsejó su uso hace años, dado que la cera de los oídos es un factor protector y no un signo de mala higiene como se suele pensar; el problema es que hay individuos que generan más cera que otros, y eso llega a ser problemático. Pero, por si dichas advertencias fuesen poco, la misma Universidad de Harvard publicó un artículo al respecto durante el año 2017 desaconsejando su uso: ni son necesarios, ni son útiles, ni ayudan a ser más higiénico.

Aun así, muchas personas los usan incluso de forma diaria, con terribles consecuencias en algunos casos. Algo así le ocurrió a una mujer de 37 años procedente de Australia, identificada como Jasmine, los usaba todas las noches, según la revista australiana That's Life!. Sin embargo, con el paso del tiempo, notó que sufría dificultad para la audición en su oído izquierdo. Se diagnosticó de una otitis y tomó antibióticos, pero los problemas no mejoraron.

Sin embargo, los problemas para la audición continuaron, y Jasmine empezó a ver sangre en los bastoncillos que usaba cada noche. Tras realizarle pruebas, se identificó una sordera moderada, por lo que fue derivada al otorrinolaringóloco, médico especialista en oídos, nariz y garganta. En ese momento se le solicitó una TC o tomografía computerizada, llegando a identificar el origen del problema: la mujer sufría una infección bacteriana que estaba destruyendo parte de su cráneo a nivel de su oído izquierdo.

Por ello, Jasmine precisó someterse a una cirugía de cinco horas de duración para extraerle el tejido infectado y reconstruir su canal auditivo. Durante dicha cirugía se identificaron restos de fibras de algodón en su oído, las cuales se habían sobreinfectado. De hecho, este caso recuerda al del hombre de 31 años que sufrió una infección cerebral potencialmente mortal, también producida por bastoncillos para los oídos, como ya contamos en EL ESPAÑOL.

Según los cirujanos que trataron a Jasmine, el algodón había estado acumulándose y pudriéndose durante cinco años, y el hueso craneal situado tras su oído se había adelgazado hasta quedarse en el grueso de un papel.

Como bien recuerda la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (AAO-HNSF), los bastoncillos para los oídos deben evitarse. Su uso es contraproducente, pudiendo empujar el cerumen hacia el interior en el mejor de los casos. Además, causan irritación y lesiones en el oído, incluyendo la perforación timpánica o infecciones de oído moderadas o incluso muy complicadas, como los casos anteriores.

Finalmente, la cirugía pudo solucionar a medias el problema de Jasmine; no mejoró su audición, la cual se ha vuelto permanente, pero evitó problemas mayores.