El japonés Masazo Nonaka, nacido hace 112 años, celebra la fiesta que le corona como hombre más viejo del mundo. Kyodo/via REUTERS

El japonés Masazo Nonaka, nacido hace 112 años, celebra la fiesta que le corona como hombre más viejo del mundo. Kyodo/via REUTERS

Salud Longevidad

Esta es la edad a la que se frena el riesgo de morir de viejo

El ser humano lleva miles de años en busca de una fuente de la eterna juventud. Muchos terminaron muriendo prematuramente buscando precisamente la inmortalidad mediante pócimas y brebajes que implican el consumo de sustancias tóxicas.

Por eso, aquellos que siguen soñando con vivir eternamente -o al menos muchos años- han depositado su esperanza en científicos como los que forman un equipo internacional que acaba de publicar en Science un estudio sobre la edad tope a la que puede llegar el ser humano.

Aunque sus resultados han sido bastante controvertidos, para muchos han despertado la esperanza de que aún exista la posibilidad de alargar nuestra esperanza de vida hacia un límite mucho mayor de lo conocido.

Y aquí reside el interés de este nuevo estudio, que concluye que, si bien la probabilidad de una persona de morir se incrementa exponencialmente a medida que envejece, a partir de cierta edad se forman una meseta en la que esta probabilidad se mantiene estable.

¿Dónde está el límite?

El 4 de agosto de 1997, la francesa Jeanne Louise Calment moría por causas naturales en su Arlés (Francia) natal. Tenía 122 años y 164 días y hacía décadas que había visto morir a su hija y su nieto. Aunque ya han pasado más de 20 años, nadie ha logrado alcanzar su misma edad, por lo que de momento ostenta el récord a la persona más longeva del mundo.

Siempre fue una mujer activa, que practicó esgrima hasta los 85 años y montó regularmente en bicicleta hasta los 100. Incluso después de ingresar en una residencia para ancianos siguió realizando caminatas con frecuencia, hasta que se partió el fémur a los 114 años. Sin embargo, ella siempre achacó su buena salud al aceite de oliva que ingería y untaba sobre su piel continuamente.

La verdadera razón no está clara. Para muchos no fue más que un hecho fortuito que excede la que realmente debe considerarse como la edad tope del ser humano. Para otros, ella fue la primera de las muchas personas que conseguirán alcanzar esa edad en un futuro.

Contradiciendo a Gompertz

Hasta ahora, la longevidad humana parecía obedecer al Modelo de Mortalidad Gompertz, propuesto por el matemático británico Benjamin Gompertz en 1825. Según él, la probabilidad de una persona de morir se duplica cada ocho años. Pero esto se cumple sólo desde los 30 hasta los 80. Después de ese momento la cosa parece variar.

En un principio, la baja esperanza de vida del ser humano en todo el mundo hizo prácticamente imposible saber qué ocurría más allá de los ochenta. Sin embargo, ahora se sabe que esta probabilidad se estabiliza a partir de ese momento.

Concretamente, estos investigadores se han centrado en lo que ocurre a partir de los 105 años. Para ello, han utilizado datos extraídos del Instituto Nacional de Estadística de Italia, analizando a las 3.836 personas que alcanzaron dicha edad entre 2009 y 2015.

Así, comprobaron que el riesgo que tenía una persona de 106 años de no cumplir los 107 era el mismo que el de una persona de 111 de no alcanzar los 112. Las probabilidades de sobrevivir eran bajas, sí, pero se mantenían a medida que pasaba el tiempo.

Según el demógrafo y estadista Kenneth Wachter, uno de los autores del estudio, esto podría demostrar que aún no hemos alcanzado la que podría ser la edad límite del ser humano. Esto contradice a otros estudios recientes en los que se demuestra que el crecimiento exponencial en el riesgo de muerte sigue después de los 110 años.

Lo único en lo que parecen coincidir todos los estudios llevados a cabo hasta el momento es en que las mujeres tienen una probabilidad de pasar el siglo muchísimo mayor que la de los hombres, y que un estilo de vida activo, con una dieta adecuada y evitando hábitos nocivos, como el tabaquismo, puede ayudar a envejecer con la mejor salud posible. Sin embargo, otros factores como la genética tienen mucho que decir, por lo que aún queda mucho que investigar. Puede que grandes noticias estén por llegar. Hasta entonces, cuídense para vivir mejor.