Las famosísimas patatas fritas del McDonald's.

Las famosísimas patatas fritas del McDonald's.

Salud Dermatología

No, las patatas fritas del McDonald's no curan la calvicie

Existe un estudio detrás de este rumor, pero lo que realmente dice no tiene nada que ver con lo que se ha vendido en algunos medios estos días.

La calvicie no supone un trastorno grave que haga peligrar la vida de quién la padece. Sin embargo, sí que es verdad que sus inconvenientes estéticos han convertido la búsqueda de una solución en un objetivo muy importante para algunos investigadores. Éste es el caso de un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Yokohama, quiénes han desarrollado un mecanismo muy prometedor para promover el crecimiento del cabello.

Sin duda se trata de una gran noticia, pero debe recibirse con cautela, ya que el asunto ha llegado bastante tergiversado hasta el gran público. Y es que uno de los ingredientes presentes en la fórmula se usa comúnmente en la preparación de las patatas fritas del McDonald's, por lo que para muchos medios ha sido muy tentador recurrir a titulares como "Las patatas del McDonald's curan la calvicie". Esto no sólo es mentira, sino que además podría convertirse en un arma peligrosa, al promover con argumentos erróneos el consumo de un alimento que implica claros perjuicios para la salud.

La verdad detrás del hallazgo

Los folículos pilosos son una zona de la piel en la que se concentran un gran número de células madre, responsables del crecimiento del pelo. El objetivo de estos investigadores era estimular el crecimiento in vitro de dichos folículos, para después trasplantarlos a ratones sin vello. Para ello prestaron especial atención a la preparación de un medio de cultivo idóneo, que debía obedecer a una serie de requisitos muy concretos. Uno de ellos era facilitar el acceso del oxígeno a toda la mezcla, por lo que recurrieron al dimetilpolisiloxano, un derivado de las siliconas muy utilizado en industrias como la farmacéutica o la alimentaria.

En el caso de las patatas fritas se utiliza para evitar que el aceite caliente genere demasiada espuma, que podría saltar a los empleados, causándoles quemaduras. Según concluyen en el estudio, que ha sido publicado en la revista Biomaterials, este método permitió fabricar hasta 5.000 gérmenes de folículo piloso, que dieron lugar al crecimiento del pelo en las zonas en las que se trasplantaron a los ratones participantes.

Además, estos investigadores son optimistas y consideran que en un futuro podrían reproducirse los resultados en humanos con alopecia masculina. Ahora bien, ¿significa todo esto que comer patatas fritas del McDonald's o de cualquier otra cadena de comida rápida cura la calvicie? Obviamente no y los tuiteros lo saben.

"Arden las redes"

Un título llamativo es importante para atraer la atención del lector, pero a veces esto se lleva a tal extremo que se utilizan titulares totalmente falsos, que engañan sobre el contenido del artículo. Un clarísimo ejemplo sería el de los medios que se han hecho eco de esta noticia a través de la engañosa posibilidad de recuperar el pelo comiendo patatas fritas del McDonald's.

A los consumidores no nos gusta que nos engañen y por eso muchos usuarios de Twitter, entre algunos dietistas-nutricinonistas y profesionales de otras áreas relacionadas con la salud, han utilizado las redes sociales para criticar esta información. Un titular de este tipo puede extender una idea falsa que va contra los principios más básicos de la salud.

Lo cierto es que el dimetilpolisiloxano, más conocido como E-900 en su faceta de aditivo alimentario, se encuentra también en otros muchos productos procesados tales como zumos, mermeladas o cremas. Además, no es responsable del crecimiento del pelo por sí mismo, sino que simplemente facilita el aporte del oxígeno al medio de cultivo en el que se hacen proliferar los gérmenes de folículos pilosos.

Por lo tanto, comer patatas fritas del McDonald's no supondría de ningún modo una solución a la calvicie, mientras que sí que puede favorecer la aparición de trastornos como la obesidad, la hipercolesterolemia o el hígado graso. Y esos, desde luego, son trastornos mucho más preocupantes que la caída de un poco de pelo.