Emily abrazando a su madre Tam, de 41 años.

Emily abrazando a su madre Tam, de 41 años. Facebook

Salud Casos insolitos

La niña que tuvo la regla con cuatro años y ahora la menopausia con cinco

Padece una rarísimo trastorno conocido como la enfermedad de Addison, que afecta a las glándulas suprarrenales y que le ha provocado un crecimiento desmedido. 

J.A.G.

Emily Dover es una niña de Nueva Gales del Sur (Australia) que se ha convertido en mujer antes de tiempo. Con dos años, empezó a aparecerle acné y le crecieron los pechos. Con cuatro vio cómo le llegaba la regla y le salía vello en el pubis. Y, ahora, con cinco años, el agresivo tratamiento al que los médicos la están sometiendo ha provocado que esté pasando por una especie de menopausia y experimentando los mismos síntomas que afectan a las mujeres en la última etapa de la edad adulta, alrededor de los 50 años.

Según han explicado sus padres, la rara patología que sufre la pequeña es la enfermedad de Addison. Se trata de un trastorno muy poco frecuente que padece una de cada 100.000 personas y que afecta a las glándulas suprarrenales. Los daños en estas glándulas afectan a la producción de hormonas como el cortilsol y la aldosterona y puede llegar a desencadenar una sintomatología muy diversa.

"A los dos años de edad, a Emily empezaron a aparecerle los pechos y desarrolló un olor corporal notable. Además, desde su nacimiento tenía un tipo de erupción en su piel que fue diagnosticado como acné quístico”, explica Tam al diario británico Daily Mail.

Cuando la niña tuvo por primera vez el periodo, su familia pensó que se tenía que haber manchado la ropa interior jugando. Durante años, Emily estuvo acudiendo a distintos médicos que decían que los síntomas que presentaba, así como los episodios de vómitos e infecciones que sufría, eran resultado del contacto con otros niños en la guardería.

No ha sido hasta este año cuando los médicos han conseguido realizar un diagnóstico real de la enfermedad. Un análisis de sangre reveló hace unos meses que los niveles hormonales que tenía la niña eran propios de una mujer embarazada. La pequeña, además, también sufre pubertad precoz central, hiperplasia suprarrenal congénita, autismo y trastorno del procesamiento sensorial.

Ahora, para tratar sus complejos problemas de salud, Emily debe cumplir con un programa de inyecciones mensual con el objetivo de detener su menstruación y que provocan en su organismo trastornos similares a los que sufren las mujeres que tienen la menopausia. Sus padres han abierto una petición en la plataforma GoFundMe para tratar de costear el carísimo tratamiento al que se tiene que someter su hija.