María Teresa Castells

María Teresa Castells Efe

Salud Medicina de emergencia

Morir atragantado como la librera: por qué ocurre y cómo evitarlo

A pesar de que existen diversos procedimientos que funcionan en la mayoría de los casos, como la maniobra de Heimlich, cada año fallecen más de 1.300 personas por esta causa. 

Ainhoa Iriberri

Después de sobrevivir al acoso de la dictadura franquista (primero) y de la dictadura proetarra (después), la propietaria de la histórica librería Lagun de San Sebastián, la socialista María Teresa Castells, fallecía este domingo en un centro comercial de la ciudad atragantada mientras comía.

Aunque se desconocen los detalles de la muerte, el jefe de guardia del Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate (SAMUR) de Madrid, Antonio San Juan, explica a EL ESPAÑOL que no se trata de algo muy excepcional. "Es algo que ocurre en 2017 y que va a seguir pasando en los años venideros", subraya.

Según datos hechos públicos por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) más de 1.300 personas al año fallecen cada año por esta causa en España. 

San Juan define como un "cruce de calles" lo que sucede para que se produzca un atragantamiento. Un contenido destinado a pasar por la vía digestiva se atasca en la entrada de la vía respiratoria y evita que entra el aire. El cuerpo protege de forma natural esta obstrucción mediante la epiglotis, un órgano que en el momento de la deglución cierra la apertura superior de la laringe. Pero no siempre funciona. 

El jefe de la sección de Cirugía de cabeza y cuello del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Mario Fernández, señala a este diario que este tipo de fallos son más frecuentes en personas mayores, que tienen "los mecanismos de coordinación más debilitados". Castells tenía 82 años

San Juan apunta a fenómenos que van en contra de ese mecanismo de protección natural, como hablar y reírse a la vez que comemos o que se produzca una posición anatómica determinada, así como ciertas patologías previas. Fernández, por su parte, añade otro consejo: masticar mucho la comida y más si se tienen determinados años. 

Qué hacer para evitarlo

Al ser tan frecuente, los médicos saben bien cómo evitar una muerte por atragantamiento. Según el especialista del SAMUR son tres los pasos que se han de seguir y es importante hacerlos por este orden: en primer lugar, llamar a un servicio de emergencias; en segundo, tranquilizar al paciente y animarle a toser y, por último, intentar desobstruir manualmente la vía aérea. 

"Lo de llamar es muy importante, no sólo porque pueden llegar a tiempo especialistas en este tipo de maniobras, sino porque pueden indicar a los que le acompañan cómo actuar", indica San Juan. 

Este experto indica que, como mucho, el cuerpo humano puede pasar alrededor de cuatro minutos sin que le llegue aire y se produzcan daños neuronales importantes. "El tiempo es oro y los minutos son neuronas", resume. 

El segundo paso es, de tan sencillo, fácil de olvidar. "El nerviosismo es algo con lo que es difícil lidiar y a veces se nos puede pasar decir al paciente algo tan sencillo como eso". Sin embargo, invitar a toser es a veces "muy útil", si no para evitar la obstrucción completa, para intentar "que sea parcial y al intentar respirar le entre algo de aire", comenta San Juan. 

El tercer paso es llevar a cabo la maniobra de Heimlich, la técnica de compresión abdominal que permite desobstruir las vías respiratorias en caso de asfixia. Grosso modo, consiste en comprimir con los dos puños cerrados la boca del estómago, "lo que hay entre el ombligo y el final del esternón". "Pones el puño y tiras hacia adentro y hacia arriba, para presionar el tórax; en realidad es lo mismo que toser", explica el especialista. 

San Juan reconoce que lo ideal es que el primer respondiente -así se denomina a la persona que ayuda a quién ha sufrido el atragantamiento- tenga algo de formación y por eso insiste también en la importancia de llamar al servicio de emergencias. Si la maniobra no funciona y la persona pierde el conocimiento, habría que aplicar ya una maniobra parecida a las de resucitación cardiopulmonar.  

Para Fernández, aplicar la maniobra no es tan fácil como puede parecer. "Tiene que hacerse de forma enérgica y violenta; lo ideal sería que los niños aprendieran a practicarla en los colegios; es increíble la de vidas que se han salvado gracias a ella", concluye.