La amoxicilina, uno de los antibióticos más comunes.

La amoxicilina, uno de los antibióticos más comunes. Sheep purple

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Cuidado con los antibióticos de pequeño: pueden alterar tu comportamiento de adulto

El uso de los antibióticos se ha disparado durante las últimas décadas, a la par que la preocupación por sus efectos secundarios a largo plazo, sobre todo en niños.

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Tanto durante el embarazo como en los primeros meses de vida, en ocasiones es necesario usar pequeñas dosis de algunos tipos de antibióticos, ya sea por prevención o como tratamiento completo. Sin embargo, los efectos de estos fármacos a largo plazo en los niños expuestos a los mismos son poco conocidos.

Ahora, un reciente estudio publicado en Nature Communications, a cargo de un grupo de investigadores de la Universidad McMaster de Canadá, sugieren haber descubierto algunos de dichos efectos secundarios: cambios de comportamiento a largo plazo, al menos en ratones.

Efectos de los antibióticos en el comportamiento

Aunque, como bien afirman los investigadores, los antibióticos son medicamentos necesarios que pueden salvarnos la vida, también han demostrado afectar al crecimiento de las bacterias intestinales normales del organismo.

Diversas investigaciones recientes han descubierto que estas bacterias intestinales, también denominadas microbioma, pueden llegar a tener más importancia de la que se imaginaba. Se han relacionado con enfermedades neurológicas, trastornos como el autismo o el párkinson, e incluso con la inteligencia humana.

En este caso, los investigadores analizaron las consecuencias de usar antibióticos en 12 ratones embarazadas hasta después de dar a luz, dividiéndolas en grupos: cinco ratones recibieron solo agua, cuatro ratones recibieron agua mezclada con el antibiótico penicilina, y las tres últimas recibieron agua mezclada con penicilina y un probiótico basado en el Lactobacillus rhamnosus.

Tras dar a luz, los investigadores estudiaron a los 72 ratones recién nacidos a largo plazo. Según sus hallazgos, aquellos ratones nacidos de madres que habían tomado antibióticos sufrían tanto cambios de comportamiento a largo plazo como una alteración significativa de sus bacterias intestinales.

De hecho, los pequeños roedores recién nacidos exhibían deterioro tanto de los comportamientos sociales como de la ansiedad, además de agresividad.

Eso sí, en el grupo de ratones cuyas madres tomaron antibióticos junto a un probiótico, los efectos a largo plazo en el comportamiento se habían reducido.

Efectos solo en ratones

Aunque anteriores investigaciones han sugerido que existe relación entre las bacterias intestinales y el comportamiento de los niños, cabe añadir que el actual estudio tan solo ha demostrado cambios de comportamiento en ratones -y no en seres humanos, de momento-.

El próximo objetivo de los investigadores es estudiar estos efectos en seres humanos, y saber si realmente se reproducen de forma similar.

Por el momento, según comentan los investigadores, lo mejor es usar los antibióticos solamente cuando sea necesario.