Las aglomeraciones, como las de las procesiones, pueden provocar desmayos

Las aglomeraciones, como las de las procesiones, pueden provocar desmayos GTRES

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De la lipotimia al síncope: qué esconden los desmayos

Este síntoma puede deberse a muchas causas; pero es muy importante saber para qué tipo de personas es peligroso sufrirlo.

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Un desmayo o síncope es aquella situación donde se produce una pérdida total de conciencia de forma transitoria, con recuperación espontánea y sin secuelas posteriores. El origen de este cuadro radica en una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral, aunque las causas para que disminuya dicho flujo pueden ser diversas.

Aunque en un primer momento un síncope puede llamar mucho la atención y causar alarma en el momento -sobre todo cuando se produce en lugares con mucha gente-, la realidad es que lo más común es que sea algo transitorio y sin mayores consecuencias. Ahora bien, en ocasiones, y según la persona que sufra este desmayo o síncope, hay que recibir una valoración por parte de un profesional sanitario.

¿Por qué se produce un síncope?

Según la Revista Española de Cardiología, las causas del síncope pueden clasificarse de múltiples maneras, e incluso hay que tener en cuenta algunas situaciones que pueden confundirse con un síncope común y corriente pero no lo son.

Algunas situaciones que dan lugar a la confusión son las crisis epilépticas, las caídas inexplicadas en ancianos, alteraciones del metabolismo como las bajadas de azúcar, las intoxicaciones o cuadros como determinados tipos de ictus, la cataplexia o el seudosíncope psicógeno.

Entre los cuadros reales de síncope o desmayo, el más común es el llamado síncope vasovagal, producido por algunos tipos de emociones o situaciones -estrés o ansiedad intensa, exceso de calor-; siendo todas las pruebas realizadas completamente normales y sin ningún antecedente en la familia.

Por oro lado tenemos otros cuadros de síncope más llamativos y menos comunes, como el síncope situacional -asociado a episodios de tos, al orinar o con dolores intensos-, donde las pruebas complementarias también son normales.

Asimismo podemos hablar del síncope por hipotensión ortostática, el cual se produce con el cambio postural; un claro ejemplo es el mareo que sufren determinadas personas al levantarse de la cama o el sofá de forma excesivamente rápida. En algunos casos ese mareo acaba en un desmayo, que sería este tipo de síncope. 

Finalmente, tenemos los síncopes relacionados con el corazón, los cuales pueden deberse a arritmias cardíacas o a alteraciones de la estructura del mismo corazón.

¿Qué hacer si se sufre o se presencia un síncope?

Siempre que se sufra o se presencie un síncope es aconsejable acudir a un centro de salud o a urgencias hospitalarias para recibir una valoración médica. 

Tras la entrevista clínica o anamnesis, el profesional sanitario decidirá si son necesarias pruebas complementarias urgentes o no, y si el cuadro necesita un seguimiento posterior -dependiendo del tipo de síncope, es posible que sea necesaria una valoración posterior por parte de neurología o cardiología-.

Como se ha comentado, si el síncope o desmayo se produce en una persona sana, sin antecedentes de otras enfermedades, y se relaciona claramente con una situación -estrés o dolor intenso por ejemplo-, lo más común es que no se requiera ningún seguimiento posterior.

Por su parte, si se produce un síncope en una persona con problemas de corazón de base, lo más probable es que sí sea necesario ahondar en las causas.

De todos modos, en estos casos no hay una forma de actuación estándar, y dependerá siempre de la posible causa del desmayo o síncope y de la persona a la que le ha sucedido.