La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha avisado, en un estudio publicado recientemente en la revista 'OCU Salud', que los niños pueden estar superando la ingesta tolerable de dioxinas (PCB) y compuestos similares (DL-PCB), unos contaminantes ambientales habituales en ciertos alimentos grasos, como las sardinas en lata, el salmón, la carne de ternera o el yogur entero.

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"Las dioxinas son compuestos químicos que se generan sobre todo en procesos de combustión. Junto a ellas hay otras sustancias, los DL-PCB, también muy presentes en el ambiente", explica la organización. "Unas y otros llegan a nuestro organismo básicamente a través de los alimentos y su toxicidad hace que supongan un riesgo para la salud. En cantidades bajas, pueden causar alteraciones en el desarrollo, inmunotoxicidad y efectos en el desarrollo neurológico... pero en cantidades mayores son responsables de problemas más graves, incluso de provocar cáncer".

"Estos compuestos químicos, de origen muy diferente, son una de las principales preocupaciones de seguridad alimentaria desde hace años", enumera la OCU. "Se disuelven muy bien en la grasa, acumulándose en el tejido graso de animales y personas. Son capaces de atravesar la placenta y la cáscara de los huevos. Son estables y muy resistentes a la degradación. Se mantienen muchos años en el ambiente. La exposición humana a estos productos se debe principalmente a su presencia en los alimentos que todos comemos".

Los resultados del trabajo, aplicados a la dieta habitual de un niño de 5 años y veintiún kilos de peso corporal, reflejan un exceso del 41 por ciento en la cantidad de dioxinas semanales tolerables según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). Para el caso de una joven de 15 años de 42 kilos, el valor no se superaría, pero se quedaría a un 12 por ciento del límite. Mientras que, en los adultos más pesados, según la OCU, el margen sería bastante más amplio.

"Los resultados son preocupantes para el caso de aquellas personas con bajo peso, especialmente en niños, ya que las dioxinas, incluso en cantidades bajas, pueden causar alteraciones en el desarrollo, inmunotoxicidad y efectos en el desarrollo neurológico. Y en concentraciones altas pueden provocar lesiones en la piel, alteraciones hepáticas e incluso cáncer", han dicho desde la organización.

La OCU ha destacado la necesidad de revisar periódicamente la normativa para adaptarla a los resultados de las investigaciones que se vayan realizando. Además, ha subrayado la importancia de que se refuercen buenas prácticas y las medidas de autocontrol de la industria en los procesos de combustión (incineradoras, cementeras, centrales térmicas, calefacción), el principal emisor de dioxinas a la atmósfera junto con los incendios y las erupciones volcánicas.

Mientras tanto, la OCU ha recomendado a los consumidores que sustituyan en su dieta parte de los alimentos grasos de origen animal por legumbres, cereales, verduras y frutas, especialmente si hay menores en casa. Y porque, además, es beneficioso para la salud cardiovascular.

Las concetraciones de dioxinas y PCB por ración de alimentos (pg TEQ/ración) según el análisis de la organización son las siguientes:

Sardinas en lata (85 g) 123,845
Salmón (125 g) 69,9
Leche cabra (200 ml) 63,6
Yogur (125 g) 28,5
Ternera (125 g) 26,625
Pollo (125 g) 15,5
Huevos (65 g) 13,39
Queso manchego (40 g) 8,2
Queso fundido (20 g) 6,8
Mantequilla (10 g) 3,44
Bacon (50 g) 2,55
Atún (lata) (65g) 1,365
Nueces (30 g) 1,29
Aceite oliva (10 g) 1,28
Leche semi (200 ml) 1,2
Arroz (70 g) 1,19
Galletas (40 g) 1,12
Aceite girasol (10 g) 1,05
Judías/ frijoles (70 g) 1,05
Patatas (150 g) 1,05
Plátano (150 g) 0,9
Espaguetti (70 g) 0,84
Pan (60 g) 0,84
Naranja (150 g) 0,75
Zanahoria (150 g) 0,6
Chocolate con leche (10 g) 0,54
Cebolla (50 g) 0,3