Por mucho que nos cueste aceptarlo, para adelgazar no existen atajos.

Por mucho que nos cueste aceptarlo, para adelgazar no existen atajos. Pixabay

Nutrición

Por qué no hay una dieta que funcione a todo el mundo y cómo encontrar la tuya

Las dietas personalizadas diseñadas por nutricionistas colegiados son las únicas que garantizan resultados positivos y sin riesgos para la salud.

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A pocos meses para que empiece el verano, muchas personas se plantean ponerse a dieta para lucir palmito en la playa o en la piscina. Ojeando por internet es fácil encontrar centenares de anuncios y de webs que aseguran poseer la respuesta definitiva a cómo perder esos kilitos de más de forma efectiva y sin arriesgar la salud. Sin embargo, las dietas milagro están siendo rebatidas por las evidencias científicas, que cada vez aportan más y mejores datos sobre las propiedades de los alimentos y los efectos que producen en nuestro organismo.

De hecho, algunas investigaciones sugieren que las dietas milagrosas y universales son, sencillamente, inexistentes, ya que cada cuerpo es un mundo. Y lo que sirve a algunos para adelgazar no sirve a otros.

En este sentido, podemos destacar lo que escribe el cardiólogo Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute, en un artículo de opinión para The New York Times, sobre su experiencia en un experimento de nutrición. Junto con otros mil participantes, Topol se puso en manos de los doctores Eran Segal y Eran Elinav, investigadores en el Instituto Weizzman de Ciencias (Israel), para realizar un estudio similar a otro ya hecho algunos años antes. El objetivo era averiguar qué tipo de comida era más aconsejable con el fin de disfrutar de una vida larga y saludable. Para ello, durante dos semanas, se rastreó cuánto comía, bebía, descansaba, caminaba y entrenaba, por medio de una aplicación de smartphone y unos sensores que medían las fluctuaciones en sangre de su glucosa. Una información que se completó con una muestra de heces con la que evaluar su microbiota.

Al finalizar el estudio, los participantes recibieron un informe en el que cada alimento iba acompañado de una puntuación. Los resultados sorprendieron, ya que, para el caso particular de Topol, indicaron que la tarta de queso era más recomendable que el pomelo, o que las salchichas le sentaban mejor a su glucosa que el melón. La explicación a este peculiar resultado no está clara, aunque se especula con que tiene que ver con la composición de la fauna intestinal de Topol: en ella, las Bacteroides stercoris, que juegan un importante papel en el procesamiento de las moléculas complejas en otras más simples, representan el 27 %, una cifra mucho más alta que el promedio de la población general, con menos de un 2 %.

Según los investigadores, los resultados apuntan a que cada organismo responde de una forma particular al mismo alimento. De ello se desprende que no existe algo así como una dieta universal que dé los mismos resultados a todo el mundo, señala Topol.

A partir de esta experiencia, Topol ha publicado el libro Medicina profunda, en el que indaga acerca de cómo la inteligencia artificial puede ayudar a humanizar la medicina, a evitar errores médicos y diagnósticos erróneos y a diseñar tratamientos cien por cien personalizados, también en el ámbito de la nutrición y las dietas.

La Inteligencia Artificial puede ser la clave

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Todo parece indicar que la inteligencia artificial va a ocupar un lugar destacado en el cuidado de nuestra salud y en tareas como la atención médica. Al menos eso es lo que se desprende de un estudio realizado por Accenture, en el que vaticina que aplicar inteligencia artificial supondrá en 2026 un ahorro de hasta 150.000 millones de dólares (algo más de 133.800 millones de euros) en ahorros en Estados Unidos. Otro informe, desarrollado por la consultora Tractica, descubrió que el mercado sanitario de la inteligencia artificial alcanzará en 2025 un valor superior a los 34.000 millones de dólares (unos 30.330 millones de euros).

Ya existen algunas herramientas, aunque algo más rudimentarias, en el mercado. Una de ellas es la comercializada por la empresa Day Two en Estados Unidos e Israel, que se fundamenta en el estudio de Segal y Elinav. Por 300 euros, los pacientes encargan un kit, rellenan un cuestionario, proporcionan una muestra de heces y esperan a que, tras el análisis de la microbiota, les digan qué alimentos son buenos para ellos.

Una tecnología española

En España también se está trabajando para desarrollar una tecnología que permita una nutrición personalizada.

En España también se está trabajando para desarrollar una tecnología que permita una nutrición personalizada. Ibérmatica

Otras tecnologías similares se están desarrollando en otros lugares, por lo que es probable que en el corto plazo se pongan a disposición de los interesados. Por ejemplo, en España, el Instituto de Innovación (i3B) de Ibermática ha creado una plataforma de inteligencia artificial que permite el análisis inteligente de los millones de datos generados por los múltiples aspectos que intervienen en la nutrición. El objetivo, según explican, es el de colaborar en la prevención de enfermedades. En este proyecto colaboran empresas de alimentación y hospitales españoles, así como el Basque Culinary Center.

"El campo de la nutrición personalizada es muy amplio e implica, entre otros factores, el análisis de datos clínicos, de preferencias culinarias, de cómo afecta la alimentación al estado físico y anímico de una persona, de cómo actúan las bacterias de la flora intestinal en cada individuo, o del funcionamiento de las neuronas del estómago, que están directamente enlazadas con el cerebro y nos impulsan a comer más o menos", explica Aitor Moreno, responsable de Inteligencia Artificial de i3B. Además, Moreno resalta que “es importante” conocer el contexto del usuario, “su situación emocional, familiar, si tiene dolencias o patologías… Una analítica inteligente de los parámetros que arrojan todas estas fuentes de información es imprescindible para el avance en el ámbito de la nutrición y el advenimiento de nuevas tendencias culinarias”.

Con el desarrollo de esta tecnología basada en la inteligencia artificial, los investigadores y expertos médicos agilizan la toma de decisiones para diseñar pautas de nutrición personalizadas, lo que aumenta las posibilidades de éxito y minimiza cualquier riesgo. Estos procedimientos, aún incipientes, serán fundamentales en el futuro para avanzar en la prevención de otras enfermedades, como alergias, intolerancias y estados de ánimo; o, incluso, mejorar el rendimiento físico de cada persona, algo muy interesante para el mundo del deporte.

Como hemos observado, existe un amplio consenso en que el avance tecnológico, y en especial la inteligencia artificial, calarán en el mundo de la nutrición y las dietas. Sin embargo, hasta que se generalice su uso, no dudes en ponerte en manos de un nutricionista colegiado. Porque en alimentación, los milagros no existen.

[Más información: Dieta disociada: La dieta milagro que promete adelgazar sin mezclar]