Imagen de archivo de un mapa en el que se observan anomalías de temperaturas frías en España impulsadas por una borrasca.

Imagen de archivo de un mapa en el que se observan anomalías de temperaturas frías en España impulsadas por una borrasca. Tropicaltidbits.com

Meteorología

Los meteorólogos coinciden: las olas de frío no desaparecerán en España al menos hasta 2050 y estas serán las zonas afectadas

Los episodios también serán menos intensos debido al cambio climático, pero seguirán produciéndose y afectarán especialmente al sur de los Pirineos.

Más información: Los meteorólogos lo confirman: los termómetros en España antes de 2099 pulverizarán los récords y se superarán los 50 ºC

P. G. Santos
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Las olas de frío continuarán en España al menos hasta 2050, aunque serán menos frecuentes e intensas, reduciendo su duración media en 1,2 días por década.

España suma tres inviernos consecutivos sin olas de frío oficiales; si se repite este año, se alcanzará un récord histórico sin precedentes.

Entre 2021 y 2050 se estiman unos 10 días al año en ola de frío, la mitad que los 20,7 días registrados en el periodo 1971-2000.

El sur de los Pirineos, la mitad sur de la costa mediterránea y Baleares serán las zonas donde estos episodios mantendrán mayor presencia.

Las olas de frío no desaparecerán de España de inmediato. Los análisis climáticos apuntan a que seguirán produciéndose, aunque serán menos frecuentes e intensas, al menos hasta 2050. El descenso será especialmente visible durante las próximas décadas del siglo.

El análisis publicado por Meteoclimática, iniciativa del CREAF, con datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), dibuja una evolución entre 1976 y 2025, la duración de estos episodios se redujo, de media, 1,2 días por década en España.

El cambio resulta especialmente llamativo al comparar frío y calor. Durante la última década se contabilizaron nueve olas de frío en la Península, frente a las 14 registradas entre 2006 y 2015. Las olas de calor, mientras tanto, aumentaron.

De hecho, las olas de calor aparecen anualmente en el territorio peninsular desde 2015. En ocho de los últimos 10 años superaron los 15 días, mientras que 2022 alcanzó cuarenta y uno. La tendencia climática se ha desplazado claramente.

Sin olas de frío

En el extremo contrario, los tres últimos inviernos no registraron ninguna ola de frío oficial. Si tampoco se produce durante este invierno, España encadenaría cuatro años consecutivos sin un episodio de estas características, algo inédito desde que existen registros.

Eso no significa que el frío intenso haya desaparecido. El invierno 2024-2025 dejó mínimas de hasta 11,2 ºC bajo cero en Molina de Aragón, Guadalajara. Sin embargo, el episodio no cumplió simultáneamente los criterios de intensidad, duración y extensión.

Para Aemet, una ola de frío exige al menos tres días consecutivos durante los que un mínimo del 10% de las estaciones registre temperaturas mínimas inferiores al percentil cinco de enero y febrero del periodo histórico 1971-2000.

La última ola de frío peninsular se produjo entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de 2023. Afectó a 13 provincias y presentó una anomalía de 1,2 ºC bajo cero, lejos del episodio registrado en 1983.

Los datos históricos muestran además una distribución geográfica concreta. Huesca y Tarragona acumulan más episodios, con 46 y 41 respectivamente, debido a su exposición a entradas de aire continental. León y Guadalajara también aparecen entre las provincias más afectadas.

Sin embargo, el futuro proyectado modifica este mapa térmico. Para 2021-2050 se estiman alrededor de 10 días anuales dentro de olas de frío, aproximadamente la mitad que los 20,7 días del periodo 1971-2000, según el análisis citado por la Aemet.

Las zonas donde estos episodios seguirán teniendo mayor presencia serán el sur de los Pirineos, la mitad sur de la costa mediterránea y Baleares. Es decir, territorios que continuarán experimentando irrupciones frías, aunque dentro de un clima más cálido.

Los investigadores subrayan que el cambio climático no elimina automáticamente los episodios extremos de frío. Su frecuencia disminuye porque aumentan las temperaturas medias, pero determinadas configuraciones atmosféricas a menudo todavía pueden favorecer entradas de aire muy frío sobre España.

El caso de Filomena ilustra esa complejidad. El cambio climático puede aumentar la humedad disponible y modificar la intensidad de determinadas nevadas cuando coinciden aire frío y sistemas capaces de aportar precipitaciones abundantes, sin implicar más olas de frío.