El planeta de dos soles Tattoine, de la 'Guerra de las galaxias'

El planeta de dos soles Tattoine, de la 'Guerra de las galaxias'

Investigación Astronomía

El planeta de dos soles de 'La guerra de las galaxias' existe y no es el único

Descubrimientos recientes hacen pensar que la realidad puede estar superando a la ciencia ficción. 

Tras el reciente descubrimiento de siete planetas templados orbitando en torno a la estrella TRAPPIST-1, el director del proyecto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) en el Instituto SETI de California, Seth Shostak, titulaba un artículo alusivo: "¿Un imperio galáctico cercano?". Y es que ante un descubrimiento como éste vienen a la mente los mundos que hemos imaginado a través de la fantasía o de la ciencia ficción. Aunque aún no hemos pisado ningún planeta diferente al nuestro ni hemos conocido a sus posibles habitantes, si existen, es difícil que otra raza inteligente nos gane a los humanos en imaginación. Ahora, el progreso en la tecnología astronómica nos está revelando realidades que parecen imitar a la ficción. He aquí algunos ejemplos.

Tatooine, a mil años luz

El último hallazgo sorprendente se publica esta semana en la revista Nature Astronomy. Un estudio dirigido por el astrofísico Jeff Farihi, del University College London, ha encontrado escombros de asteroides girando alrededor de un sistema estelar doble, formado por una estrella enana blanca y una enana marrón.

Aunque ya se habían descubierto planetas que orbitan en torno a dos soles, en todos los casos anteriores se trataba de gigantes gaseosos como Júpiter. El nuevo sistema, denominado SDSS 1557 y situado a mil años luz de nosotros, no tiene aún planetas confirmados a su alrededor. Sin embargo, los investigadores afirman que la presencia de los restos rocosos a su alrededor es un claro signo de la existencia de planetas de suelo firme, como ocurre en nuestro Sistema Solar con el cinturón de asteroides. En el caso de SDSS 1557, serían versiones reales del Tatooine de Luke Skywalker en la saga Star Wars.

Lo cierto es que la existencia de planetas rocosos con dos soles no es algo tan inmediato como nos haría creer la ficción. Los científicos creen que los gaseosos lo tienen más fácil porque se forman en los confines helados del sistema. Pero según Farihi, "construir planetas rocosos alrededor de dos soles es un desafío porque la gravedad de ambas estrellas puede empujar y estirar con una fuerza tremenda, impidiendo a los trozos de roca y polvo que se unan y formen planetas".

La Estrella de la Muerte, en Saturno

Muchos fans de Star Wars quedaron atónitos en 2005 con la publicación de unas imágenes enviadas por la sonda espacial Cassini de una minúscula luna de Saturno llamada Mimas. Por supuesto, este satélite no era un desconocido; lo descubrió el astrónomo William Herschel en 1789. Y ya en los años 80, los científicos se dieron cuenta de la semejanza de su aspecto con el de la Estrella de la Muerte, la letal estación del Imperio Galáctico que debutaba en la primera entrega de Star Wars (Episodio IV) destruyendo el planeta de la princesa Leia, Alderaan.

El parecido entre Mimas y la Estrella de la Muerte es puramente casual, ya que la primera película de Star Wars se estrenó en 1977, antes de obtenerse las primeras imágenes de la luna de Saturno. Pero curiosamente, ambas se parecen incluso en tamaño: la ficticia estación tenía un diámetro de unos 140 kilómetros, mientras que el de Mimas es de 396. Sí, hay alguna diferencia; pero es que si Mimas fuera más pequeña, el parecido se desvanecería: este satélite es el objeto más pequeño conocido con suficiente gravedad como para tener forma esférica. Claro que si nos fijamos en el diámetro del cráter Herschel, el equivalente en Mimas a la depresión que aloja el arma en la Estrella de la Muerte, siguen las curiosidades: 140 kilómetros.

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Hoth, también en Saturno

Sin marcharnos de Saturno, allí encontramos el parangón cercano más parecido a otro de los mundos del universo de Star Wars: de entre todos los objetos helados del Sistema Solar, la luna Encélado, la sexta más grande del planeta anillado, emula la prístina superficie blanca de nieve y hielo del planeta Hoth, donde los rebeldes se refugiaban en El imperio contraataca (Episodio V). Claro que las temperaturas de Encélado, que apenas suben a -200 grados centígrados, difícilmente permitirían un paseo por el exterior.

Claro que la NASA tiene otro candidato: el exoplaneta b de la estrella OGLE-2005-BLG-390L necesitaba un nombre más sencillo, y la agencia estadounidense se refiere a él precisamente como Hoth, ya que su temperatura estimada baja de los 200 grados bajo cero. Aparte de que su masa es unas cinco veces la terrestre, no se conoce mucho más sobre este planeta, ya que es uno de los más lejanos detectados: a unos 21.500 años luz, pensar en una visita es pura fantasía.

Endor y Pandora

La ficción ha elegido a veces las lunas de gigantes planetas gaseosos para situar sus historias. La opción es razonable, teniendo en cuenta lo que conocemos de nuestro propio Sistema Solar: dejando aparte la eterna promesa de Marte, las lunas Europa (Júpiter), Encélado o Titán (Saturno) son los principales candidatos de nuestro vecindario para albergar algún tipo de vida microbiana. Algunos de sus reflejos en la ficción son la luna santuario de Endor, el hogar de los ewoks en El retorno del Jedi (Episodio VI de Star Wars), o Pandora en Avatar de James Cameron.

La luna Encédalo

La luna Encédalo NASA

Aunque los científicos asumen que la existencia de lunas fuera de nuestro Sistema Solar, o exolunas, debe de ser algo extremadamente común, detectar su presencia es mucho más complicado que en el caso de los exoplanetas. En 2014, un equipo de investigadores informó de la primera detección de una posible exoluna en órbita alrededor de un planeta gigante gaseoso. La candidata, llamada MOA-2011-BLG-262Lb, sería menor que la Tierra y orbitaría en torno a un planeta de cuatro veces la masa de Júpiter que flotaría errante por el cosmos a unos 2.000 años luz de nosotros. Por desgracia, no podrá confirmarse, ya que la técnica utilizada aprovechaba el paso fortuito de otros objetos por la misma zona del cielo, algo que no se repetirá.

Planetas errantes

En la serie de televisión de los años 70 Espacio: 1999, una explosión nuclear en la Luna la expulsaba de la órbita terrestre, condenando a los 311 habitantes de la Base Lunar Alfa a vagar para siempre por el cosmos. En el clásico de 1951 Cuando los mundos chocan, la Tierra era destruida por un planeta vagabundo llamado Bellus, e incluso Lars von Trier se dejó tentar por el mismo argumento en Melancolía (2011). Dejando aparte la plausibilidad de estas amenazas, lo cierto es que la idea del planeta errante no es exclusiva de la ciencia ficción. Actualmente ya se conoce casi una veintena de estos planetas solitarios o interestelares; la mayoría aún no confirmados, pero los astrónomos piensan que probablemente existen a millones en nuestra galaxia. El más cercano, WISE 0855−0714, está a unos siete años luz.

Según los científicos, hay dos posibles orígenes para estos planetas: pueden haber sido expulsados de su sistema, o bien se forman por sí solos pero sin alcanzar la masa necesaria para convertirse en una enana marrón, las estrellas más ligeras. Pero a pesar de no tener una estrella que los caliente, estos planetas no son necesariamente gélidos. De hecho, algunos expertos estiman que podrían ser incubadores de vida, si conservan suficiente calor interno para mantener agua líquida bajo una capa exterior de hielo.