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Raúl, frutero: "Nunca compro bananas, sino plátanos de Canarias porque son más sabrosos y de España"

El tamaño y la curvatura pueden dar pistas, pero no siempre sirven para distinguir un plátano canario de una banana importada.

Más información: Raúl, frutero: "Para elegir los mejores mangos de la frutería, no te fijes en el color de la piel, sino en estas variedades"

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El popular frutero Raúl Cárdaba defiende el consumo del plátano de Canarias frente a la banana por su origen español, su mayor dulzor y su mejor sabor.

Nutricionalmente, el plátano canario contiene más azúcares (14,1 g frente a 8,4 g por 100 g) y un aporte ligeramente superior de potasio que la banana.

Diferenciar ambas frutas solo por el tamaño o la forma no es fiable, siendo las motas marrones y el sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP) las mejores garantías de origen.

Plátano o banana. Es una elección habitual cuando llega el momento de comprar fruta, pero Raúl Cárdaba, conocido por sus apariciones en redes como Frutero Tiktokero, se queda claramente con el producto canario.

"Yo elijo el plátano 100%", asegura. Entre sus razones menciona el sabor, el contenido en potasio y su origen español, aunque también desmonta algunas de las ideas habituales sobre cómo distinguir una fruta de otra.

Las diferencias existen, pero son algo más complejas. El plátano de Canarias tiene una composición y unas características sensoriales propias, mientras que desde el punto de vista nutricional ambas frutas siguen siendo opciones muy similares.

También comparten parentesco botánico. El Plátano de Canarias protegido por IGP pertenece a variedades del grupo Cavendish de Musa acuminata, el mismo gran grupo al que pertenecen muchas de las bananas que encontramos en los supermercados.

A pesar de las similitudes, Raúl asegura que el plátano canario es "mucho más sabroso que la banana". El gusto personal no puede medirse como la cantidad de nutrientes, pero existen diferencias de composición que ayudan a entender por qué ambos productos no saben exactamente igual.

La Academia Española de Nutrición y Dietética señala que el plátano de Canarias suele consumirse con más azúcares y menos almidón. En los datos comparativos que maneja, contiene 14,1 gramos de azúcares por 100 gramos, frente a 8,4 en la banana.

La banana presenta, en cambio, más almidón: unos 18 gramos frente a 8,5. Esa diferencia contribuye a que el producto canario resulte habitualmente más dulce y blando, mientras que la banana puede tener una textura algo más harinosa.

El pliego de la Indicación Geográfica Protegida también recoge características específicas de aroma, textura y sabor. El clima y la maduración influyen en esas propiedades, además de la variedad concreta y el momento en el que se consume la fruta.

Esto tampoco permite afirmar que una sea objetivamente "más rica" para todo el mundo. La preferencia final sigue dependiendo del paladar: hay consumidores que buscan más dulzor y otros que prefieren una textura más firme.

La segunda afirmación de Raúl es más fácil de medir. "Tiene una fuente de potasio mayor a la banana", explica. Algunas comparaciones nutricionales disponibles sí encuentran una cantidad algo superior en el plátano de Canarias.

La Academia Española de Nutrición y Dietética recoge 497,8 miligramos de potasio por cada 100 gramos de plátano, frente a 434,6 en la banana. La diferencia ronda los 63 miligramos por cada 100 gramos de fruta.

Otro análisis publicado en Nutrición Hospitalaria, realizado específicamente con muestras de Plátano de Canarias, encontró 419,9 miligramos de potasio por cada 100 gramos. El trabajo confirmó que puede considerarse legalmente una fuente natural de este mineral.

El tamaño no siempre permite distinguirlas

Que las cifras no sean idénticas es esperable. La composición de una fruta cambia con la variedad, la maduración, el suelo y las condiciones de cultivo, por lo que no existe una cantidad de potasio absolutamente fija para cada pieza.

Además, la diferencia nutricional global entre ambas frutas es pequeña. La banana aporta cantidades algo mayores de algunos minerales, como calcio o magnesio, mientras que el contenido de fibra y vitamina C es bastante parecido en las comparaciones disponibles.

Por eso, elegir una u otra únicamente por el potasio tendría poca relevancia dentro de una alimentación normal. Las dos pueden formar parte perfectamente de una dieta saludable y ambas aportan hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales.

En su vídeo, Raúl también cuestiona las reglas rápidas para identificar una banana por ser más recta o un plátano por ser más pequeño. El aspecto puede orientar, pero no identifica con absoluta seguridad el origen de cada pieza.

De forma general, la banana comercial suele describirse como más grande y recta y el Plátano de Canarias como más pequeño y curvado. La Academia Española de Nutrición y Dietética recoge estas diferencias medias, pero pueden existir piezas que se salgan claramente de ese patrón.

El grado de maduración también modifica considerablemente el aspecto. En el producto canario son conocidas las pequeñas motas marrones que aparecen en la piel al madurar, una de las características que ayudan a reconocerlo en el mercado.

Para saber realmente qué estamos comprando resulta más fiable consultar su identificación. "Plátano de Canarias" es una Indicación Geográfica Protegida desde 2013, por lo que su denominación y comercialización están sometidas a requisitos concretos de origen y trazabilidad.

El pliego establece que los frutos amparados deben proceder de variedades Cavendish cultivadas en el archipiélago. Por tanto, el origen canario sí es una característica verificable y no simplemente un reclamo utilizado en la frutería.

Este es el tercer argumento de Raúl: "Es un producto español nacional de Canarias". En este punto no hay demasiada discusión. El Plátano de Canarias se cultiva en las islas y está protegido mediante una IGP europea.

Las bananas comercializadas en España proceden habitualmente de otros países productores. Ecuador, Colombia o Costa Rica figuran entre los orígenes frecuentes, aunque conviene comprobar la procedencia concreta en la información del establecimiento en lugar de darla por supuesta.

Raúl menciona también los días de transporte necesarios para que la banana llegue hasta España. La distancia es efectivamente mayor en numerosos productos importados, pero el origen geográfico no determina por sí solo que una fruta sea nutricionalmente mejor.

Elegir producto local o nacional puede responder a otros criterios, como apoyar al sector productor, reducir determinadas distancias comerciales o valorar una figura de calidad diferenciada. Son argumentos distintos del contenido en vitaminas o minerales y conviene no mezclarlos.

El propio Plátano de Canarias reúne, además, miles de productores de las islas bajo una denominación común. Su IGP protege precisamente la relación entre el producto y su zona de producción, junto con las características establecidas en su pliego.

Así que Raúl acierta en buena parte de la comparación, aunque merece algún matiz. El plátano canario puede ser más dulce y contener algo más de potasio según los análisis utilizados, pero nutricionalmente la distancia con la banana es pequeña.