Sandra Moñino, nutricionista.

Sandra Moñino, nutricionista. E.E.

Ciencia

Sandra Moñino, nutricionista: "Los boniatos más ricos del otoño no se fríen, sino que se hacen en el horno con queso"

La batata aporta fibra, hidratos de carbono y betacarotenos, unos compuestos que le dan su característico color anaranjado.

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J. Rodríguez
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La nutricionista Sandra Moñino propone una receta de otoño para preparar boniatos asados en lugar de fritos.

La elaboración se rellena con queso de rulo de cabra y jamón serrano, y se acompaña con una salsa casera de yogur griego, limón y especias.

El boniato o batata es un tubérculo rico en fibra, hidratos de carbono, potasio y vitaminas A, B y C con alto poder antioxidante.

El boniato es uno de los alimentos que vuelven a ganar protagonismo en otoño, cuando apetece preparar platos calientes y reconfortantes. La nutricionista Sandra Moñino propone una receta con queso de cabra, jamón serrano y salsa de yogur casera.

La especialista ha compartido esta elaboración en su cuenta de Instagram, donde explica cómo conseguir un resultado sabroso sin complicarse demasiado en la cocina. Si los boniatos ya están asados, solo hacen falta cinco minutos adicionales para terminar el plato.

"Yo creo que es la mejor versión de boniato que he preparado", asegura Moñino en el vídeo. Para empezar, recomienda utilizar boniatos previamente asados o cocinarlos durante aproximadamente una hora en el horno, a 180 grados.

Una vez estén tiernos, hay que abrirlos y rellenarlos con queso de rulo de cabra y jamón serrano. Después, se introducen en la freidora de aire durante cinco minutos a 180 grados para calentar los ingredientes y completar la preparación.

Mientras tanto, se puede elaborar una salsa de yogur casera para acompañar el plato. La nutricionista propone repartirla por encima de los boniatos y añadir un poco de orégano antes de servir. Así se consigue una combinación de sabores con una preparación sencilla.

El boniato

Para elaborar el acompañamiento, se necesita un yogur de estilo griego, el zumo de un cuarto de limón, perejil, ajo en polvo y cebolla en polvo. También hay que añadir una pizca de sal, pimienta negra y una cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Basta con mezclar los ingredientes hasta conseguir una salsa homogénea y reservarla mientras se terminan los boniatos. La receta permite ajustar las cantidades de los condimentos al gusto y añadir el acompañamiento justo antes de llevar el plato a la mesa.

Más allá de su versatilidad en la cocina, este tubérculo destaca por su composición nutricional. También conocido como batata, camote o moniato, aporta hidratos de carbono, fibra y minerales como el potasio, el fósforo y el calcio.

Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), 100 gramos de boniato contienen 101 kilocalorías, 21,5 gramos de hidratos de carbono y 2,5 gramos de fibra. Esa misma cantidad aporta 1,2 gramos de proteínas y 0,6 gramos de grasas.

El boniato también contiene vitaminas A, B y C, además de betacarotenos, unos compuestos responsables de su característico color anaranjado. Estos últimos contribuyen al aporte de sustancias antioxidantes, aunque ningún alimento por sí solo previene o cura enfermedades.

Aunque suele compararse con la patata, ambos tubérculos presentan diferencias nutricionales relativamente moderadas. La FEN señala que el boniato aporta más calorías, hidratos de carbono y fibra que la patata, por lo que conviene valorar sus características dentro de una alimentación variada.

Asar u hornear estos alimentos permite prepararlos sin recurrir a la fritura. En la propuesta de Moñino, el queso de cabra, el jamón serrano y la salsa de yogur completan una receta otoñal que aprovecha el sabor dulce del boniato.