Las tormentas serán cada vez más agresivas.

Las tormentas serán cada vez más agresivas. Meteored

Ciencia

Los meteorólogos lo confirman: los bloqueos atmosféricos estancarán tormentas días enteros en las mismas ciudades

Los bloqueos atmosféricos son cada vez más frecuentes y eso afecta a cómo las tormentas se desarrollan en las ciudades.

Más información: Los meteorólogos lo confirman: "Los ciclones tropicales no serán más frecuentes sino que podrán ser más intensos y peligrosos".

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Los bloqueos atmosféricos provocan que borrascas y tormentas queden estancadas durante días en las mismas zonas al debilitarse la corriente en chorro.

El estancamiento del mal tiempo impide que los frentes avancen, aumentando exponencialmente el riesgo de inundaciones y acumulaciones de lluvia históricas.

El calentamiento del Ártico reduce el contraste térmico global, lo que vuelve la atmósfera más estática y favorece episodios meteorológicos más persistentes.

Expertos piden adaptar los protocolos de emergencia y las infraestructuras urbanas para hacer frente a episodios de lluvias intensas y prolongadas.

Los llamados bloqueos atmosféricos están provocando que las borrascas y tormentas queden estancadas durante días enteros en las mismas zonas. Este fenómeno, del que los meteorólogos ya están avisando, ocurre cuando las corrientes de aire en chorro se frenan y se debilitan de forma extrema.

Al perder su fuerza motriz, la atmósfera crea una especie de muro invisible que encierra a las bajas presiones, impidiendo que sigan su curso natural y obligándolas a descargar toda su energía en una región fija.

Esta inmovilidad meteorológica multiplica exponencialmente el riesgo en grandes ciudades a sufrir inundaciones y acumulaciones de lluvias históricas, puesto que el clima se descontrola y las tormentas pasan a ser realmente extremas.

Lluvias y tormentas descontroladas

Si, por el contrario, estamos frente a una situación normal, un frente lluvioso cruza una provincia en cuestión de pocas horas, pero el efecto de este bloqueo hace que las nubes se regeneren continuamente sobre las mismas ciudades, creando una especie de bucle de mal tiempo.

Y las consecuencias ante esa constante regeneración y continua lluvia son rápidas y claras: los suelos pierden rápidamente su capacidad de absorción y los cauces de los ríos se saturan en poco tiempo, transformando tormentas ordinarias en episodios de alta peligrosidad para la población y la misma infraestructura.

La comunidad científica vincula la frecuencia y persistencia de estos patrones con el cambio climático y el calentamiento global, pero puede haber más factores. El Ártico se está calentando a un ritmo mucho más rápido que las regiones ecuatoriales y eso reduce la diferencia de temperatura entre ambos polos.

Y teniendo en cuenta que ese contraste térmico es el motor que impulsa la corriente en chorro, su debilitamiento hace que la atmósfera se vuelva mucho más estática, propiciando que los bloqueos anticiclónicos y las lluvias aisladas duren muchísimo más tiempo.

Ante este escenario, los profesionales del sector enfatizan en la necesidad de adaptar los protocolos de emergencia y el urbanismo a la nueva realidad meteorológica. Sí, siempre se hace hincapié en que cada vez habrá más olas de calor y durarán más, pero también habrá más lluvias y estas serán devastadoras para ciertas localidades.

Los expertos confirman que lo mejor sería aplicar serios rediseños para determinadas áreas para así mejorar la resiliencia de las infraestructuras, pero es una operativa que debe realizarse poco a poco, concienciando además a la ciudadanía de que puede que haya días donde haya que resguardarse para evitar las tormentas sí o sí.