Gato negro con pajarita.
Los veterinarios coinciden: “Los gatos negros tienen menos riesgo de desarrollar ciertas enfermedades en la piel”
El pelaje negro no evita enfermedades, pero sí ofrece más protección natural frente a la radiación ultravioleta.
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El color negro del pelaje no convierte a un gato en inmune a las enfermedades, pero puede proporcionarle una ventaja concreta frente a algunos daños provocados por el sol. La clave se encuentra en la pigmentación y en su capacidad para reducir la cantidad de radiación ultravioleta que alcanza la piel.
La eumelanina, responsable de los tonos negros y marrones, absorbe parte de esa radiación antes de que dañe las células. Por eso, los veterinarios consideran que los gatos con piel y pelo oscuros presentan menor riesgo de sufrir dermatitis solar, queratosis actínica y determinados tumores cutáneos relacionados con una exposición prolongada al sol.
Esta protección se aprecia especialmente al compararlos con animales blancos o con zonas despigmentadas. El Manual Veterinario Merck señala que los gatos total o parcialmente blancos disponen de menos protección natural y desarrollan con mayor frecuencia carcinomas de células escamosas en orejas, párpados, nariz y labios.
Uno de los estudios epidemiológicos más citados examinó el carcinoma de células escamosas en gatos blancos y no blancos. Sus resultados estimaron que los primeros presentaban un riesgo 13,4 veces mayor de desarrollar este cáncer en la piel, aunque no encontraron esa diferencia en los tumores de la boca y la faringe.
El trabajo, publicado en 1971, no comparaba específicamente gatos negros con todos los demás colores y debe interpretarse con cautela por su antigüedad. Sin embargo, coincide con la observación veterinaria actual: la piel clara y poco cubierta por pelo resulta mucho más vulnerable al daño solar acumulado.
Enfermedad de Bowen felina
La dermatitis solar suele comenzar de una forma discreta. La piel de las orejas puede adquirir un tono rosado, perder pelo o presentar pequeñas escamas. Con el tiempo pueden aparecer costras, heridas, sangrado y úlceras que el animal se rasca repetidamente.
Si la exposición continúa, las alteraciones celulares pueden progresar hacia un carcinoma de células escamosas. Este tumor invade los tejidos cercanos y puede llegar a destruir parte de la oreja o la nariz, aunque su tratamiento ofrece mejores resultados cuando se identifica antes de alcanzar fases avanzadas.
El pelo también funciona como barrera. Las zonas donde es escaso, como las puntas de las orejas, los párpados y el plano nasal, reciben más radiación directa. Esa es la razón por la que incluso un gato oscuro puede desarrollar lesiones si presenta áreas rosadas, despigmentadas o poco cubiertas.
Tampoco todos los carcinomas cutáneos dependen del sol. Existe una forma multicéntrica, conocida como enfermedad de Bowen felina, relacionada con papilomavirus y alteraciones inmunitarias. Puede afectar igualmente a gatos de pelaje oscuro y producir placas rojizas, negras o marrones en diferentes partes del cuerpo.
El color negro tampoco protege contra alergias, pulgas, ácaros, hongos, infecciones bacterianas o enfermedades autoinmunes. Hablar de una menor predisposición solo resulta correcto cuando se limita a lesiones relacionadas con la radiación ultravioleta y no a los problemas dermatológicos en general.
Una investigación publicada en 2023 analizó diferencias de expresión genética entre células cutáneas procedentes de gatos blancos, naranjas y marrones. Los autores encontraron vías que podrían contribuir a explicar distintos riesgos de carcinoma, aunque advirtieron de que sus resultados procedían de datos celulares y no demostraban directamente qué color enferma con mayor frecuencia.
La prevención sigue siendo necesaria incluso en los gatos negros. Los especialistas recomiendan limitar las horas al sol, especialmente entre media mañana y la tarde, instalar filtros ultravioletas en ventanas y revisar periódicamente orejas, nariz, párpados y labios.
Una costra que desaparece y reaparece, una herida que no cicatriza o una zona que pierde pelo debe ser examinada por un veterinario. Para confirmar un carcinoma suele ser necesario realizar una biopsia, ya que otras enfermedades pueden producir lesiones externas muy parecidas.
Los protectores solares solo deben utilizarse después de consultar con un profesional. Algunos productos destinados a personas contienen ingredientes que pueden resultar perjudiciales si el gato los lame, por lo que no conviene aplicar cualquier crema doméstica sobre sus orejas o su nariz.
El pelaje negro ofrece así una defensa natural mayor frente al sol, pero no constituye un escudo absoluto. Su ventaja se limita principalmente al daño ultravioleta: reduce el riesgo de ciertas lesiones cutáneas, mientras el resto de la salud del animal continúa dependiendo de su genética, su ambiente y los cuidados recibidos.