Luismi Pérez, meteorólogo.
Luismi Pérez, meteorólogo: “Recoger melocotones a 45º C a la sombra es una temperatura francamente peligrosa"
Recoger melocotones a 45 grados resume el peligro del campo en verano: el cansancio puede pasar rápido a golpe de calor.
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Trabajar en el campo durante una ola de calor implica mucho más que soportar una sensación incómoda. La combinación de temperaturas extremas, radiación solar y esfuerzo físico puede impedir que el organismo elimine el calor que genera mientras recoge, carga o transporta una cosecha.
El meteorólogo Luismi Pérez puso como ejemplo una de esas situaciones especialmente peligrosas. Lo hizo en Si amanece nos vamos, de la Cadena SER, sobre el calor extremo en España.
“Recoger melocotones a 45 grados a la sombra es una temperatura francamente peligrosa”, advirtió Pérez. La frase resume una realidad laboral que muchas veces queda escondida detrás de los mapas meteorológicos y los avisos por temperaturas máximas.
La expresión “a la sombra” es importante. AEMET recuerda que la temperatura oficial se mide con el termómetro protegido de la radiación solar directa, en una garita o abrigo meteorológico ventilado, no bajo el sol golpeando directamente el aparato.
Un trabajador situado en mitad de un cultivo puede soportar una carga térmica mayor que la indicada por el termómetro. A la temperatura del aire se suman la radiación solar, la humedad, la ropa, la ausencia de viento y el propio esfuerzo físico.
El sudor se evapora peor
El cuerpo produce calor mientras trabaja. Agacharse, levantar cajas, caminar entre árboles, cargar herramientas o manipular fruta durante horas aumenta la temperatura interna. Para enfriarse, el organismo envía más sangre hacia la piel y utiliza la evaporación del sudor.
El problema aparece cuando ese sistema deja de ser suficiente. Si la humedad es elevada, el sudor se evapora peor. Si el sol incide directamente, la piel y la ropa se calientan más. Si no corre aire, el cuerpo pierde todavía menos calor.
Por eso el riesgo laboral no puede calcularse mirando solo la temperatura del aire. El INSST recuerda que en el sector agrario deben tenerse en cuenta factores como temperatura, humedad, radiación solar, viento, intensidad del esfuerzo y características de la tarea.
Los primeros síntomas pueden confundirse con el cansancio habitual de una jornada dura. Dolor de cabeza, pulso acelerado, respiración rápida, náuseas, debilidad, pérdida de fuerza, vómitos o sudoración intensa pueden indicar que el cuerpo empieza a fallar frente al calor.
Si la exposición continúa, puede aparecer agotamiento térmico. En los casos más graves se produce un golpe de calor, una emergencia médica capaz de provocar confusión, alteraciones del comportamiento, pérdida de conciencia, daños orgánicos e incluso la muerte.
Los trabajadores agrícolas están entre los colectivos especialmente vulnerables. Realizan tareas exigentes al aire libre, con horarios condicionados por la cosecha y, en muchas ocasiones, con poco margen para detener el trabajo cuando el calor se vuelve extremo.
Una revisión sobre la salud de trabajadores agrícolas y cambio climático identificó factores de riesgo como deshidratación, tensión térmica, ropa inadecuada, carga de trabajo, pago por pieza, bajo control sobre la jornada y condiciones ambientales calurosas.
Otra revisión sistemática sobre exposición laboral al calor encontró efectos sobre la salud de los trabajadores, incluidos trastornos relacionados con el calor, accidentes, lesiones y consecuencias sobre los sistemas urinario, reproductivo y psicológico.
La prevención empieza modificando la organización del trabajo. El INSST recomienda considerar pausas, hidratación, adaptación de tareas y planificación preventiva cuando el calor puede afectar a la seguridad de quienes trabajan al aire libre.
También resulta necesaria una aclimatación progresiva. El INSST señala que el trabajador necesita entre 7 y 15 días para aclimatarse al calor y que, tras vacaciones o bajas laborales, esa adaptación puede perderse y debe recuperarse gradualmente.
Beber agua es imprescindible, pero no convierte una situación extrema en segura. Una persona puede mantenerse hidratada y, aun así, seguir acumulando calor si el ambiente, la radiación y el esfuerzo superan la capacidad de refrigeración del cuerpo.
El INSST y AEMET han advertido además de que las altas temperaturas afectan a capacidades esenciales para trabajar con seguridad. Durante las olas de calor, los accidentes laborales aumentan un 17,4%, según los datos difundidos por el INSST.
La advertencia de Pérez llega en un verano marcado por episodios muy intensos. AEMET ha emitido un aviso especial por una ola de calor desde el 29 de julio, con máximas previstas de 39 a 42 grados en varios valles y depresiones peninsulares.
Recoger melocotones a 45 grados no representa solo una imagen de esfuerzo agrícola. Es una situación en la que el cuerpo puede pasar del cansancio a una emergencia con muy poco margen, especialmente cuando el trabajo, el sol y el calor extremo actúan al mismo tiempo.