Imagen de archivo de una médica.

Imagen de archivo de una médica. EFE Marcial Guillén

Ciencia

Rebeca Abril, la sexta mejor nota MIR: "Estudiaba unas 12 horas al día y he tenido que sacrificar muchas cosas"

La oposición MIR implica jornadas maratonianas de preparación y estudio para cumplimentar un examen de cinco horas y más de 200 preguntas.

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Las claves

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Rebeca Abril ha conseguido la sexta mejor nota en el examen MIR tras meses de estudio y jornadas de hasta 12 horas diarias.

Durante el examen, detectó errores tipográficos y cuatro preguntas fueron anuladas, lo que añadió incertidumbre al proceso.

La preparación para el MIR implicó importantes sacrificios personales y una estricta organización, resaltando la importancia de cuidar la salud mental y el descanso.

Rebeca ha elegido especializarse en Medicina del Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, guiada por su vocación clínica.

Meses de estudio, jornadas de hasta doce horas y muchos sacrificios personales. Ese ha sido el camino recorrido por Rebeca Abril hasta lograr un número seis en el famoso examen MIR, una de las pruebas más exigentes a las que se enfrentan los graduados en Medicina en España.

Según ha contado la joven médica en una entrevista publicada en TikTok, afrontó el examen con sensaciones algo desconcertantes: "Fue un poco extraño", reconoce ella misma.

Durante la prueba incluso detectó varios errores tipográficos y hasta cuatro preguntas fueron anuladas inicialmente, una circunstancia poco habitual que le añadió más incertidumbre si cabe a una jornada ya de por sí marcada por la tensión y los nervios.

Sin embargo, a pesar de los percances, el resultado de Rebeca confirmó las previsiones más optimistas hacia ella.

Teniendo en cuenta sus resultados previos durante la preparación y su expediente académico, su academia ya le estimaba un número cercano al sexto puesto. Y acertaron de pleno: "Me estimaban un número seis y, efectivamente, fue así" comenta la futura especialista médica.

Cómo se lo preparó

Detrás de esta aparente tranquilidad, la realidad es que Abril esconde una preparación extremadamente exigente.

Rebeca estudiaba entre diez y doce horas diarias, un ritmo muy difícil de sostener a largo plazo sin reorganizar por completo la vida cotidiana: "Es bastante duro, hay que sacrificar muchas cosas", explica.

De hecho, la experiencia de Rebeca es similar a la que comparten miles de aspirantes MIR: preparar una oposición de alta exigencia no depende tan solo de acumular horas frente a los apuntes, sino que debe haber una adecuada planificación, constancia y gestión del cansancio.

Dentro de todo este contexto, estudiar más tiempo no siempre es sinónimo de aprender mejor, especialmente si se sacrifica descanso, sueño o desconexión. De hecho, también existe evidencia científica en este aspecto.

Una revisión sistemática y metanálisis realizada específicamente en estudiantes de medicina concluyó que las alteraciones del sueño son muy frecuentes en este colectivo y pueden perjudicar su capacidad de aprendizaje y su rendimiento académico.

Asimismo, otra revisión sobre sueño y resultados universitarios encontró que dormir de forma insuficiente o irregular se relaciona, de forma general, con peores resultados académicos.

Pero esto no resta valor al esfuerzo de quienes, como Rebeca, mantienen durante meses un ritmo extraordinario de estudio.

Todo lo contrario: pone de manifiesto la importancia de que una preparación tan intensa vaya acompañada de descansos, apoyo familiar y estrategias que protejan la salud mental.

La sobrecarga académica y las altas expectativas son, precisamente, los factores más asociados al desgaste psicológico de los estudiantes de medicina, como corroboró otra revisión sistemática sobre el burnout en esta población.

Tras superar el examen, Rebeca ya ha tomado una de las decisiones más importantes de su carrera: especializarse en Medicina del Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.

Así pues, la sexta mejor nota MIR de España permanecerá en la misma tierra que la vio crecer para iniciar una nueva etapa profesional, una elección que también ha destacado el propio hospital vallisoletano.

Según explica la propia futura residente de digestivo, su decisión responde a una vocación clínica: "Me gusta mucho la medicina en sí y atender al paciente. Digestivo me llama muchísimo, así que me decanté por esa especialidad" explica Rebeca.

Durante la carrera, tanto las prácticas hospitalarias como las asignaturas relacionadas con el aparato digestivo despertaron un especial interés en ella. Ahora, tras una larga etapa dominada por simulacros, repasos y largas horas de estudio, el horizonte de Rebeca ha cambiado.

A partir de ahora será médico interna residente y dejará atrás la incertidumbre por el examen, aunque empezará años de aprendizaje clínico, guardias y contacto directo con los pacientes. Ser la número seis es lograr un resultado excepcional, pero no exento de sacrificios, disciplina, cansancio y perseverancia.