Se acabó el mito.
Carlos Gutiérrez, veterinario: "Se relaciona a los gatos negros con la mala suerte, pero la ciencia no lo respalda"
Los expertos ponen fin al mito de los gatos negros y se confirma que todos los prejuicios son falsos: en realidad son muy cariñosos y buenos.
Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "A los gatos negros se les relaciona con la brujería, pero en realidad son los más cariñosos".
El mito de que los gatos negros atraen la mala suerte sigue cobrando factura en pleno siglo XXI, convirtiendo a estos gatos en los menos adoptados y los más vulnerables en los refugios de todo el mundo de manera injusta.
Sin embargo, expertos en bienestar animal y veterinarios insisten en que esta creencia es una total aberración histórica sin fundamento real. En declaraciones recientes, Carlos Gutiérrez, conocido veterinario, ha desmontado este prejuicio al asegurar que, lejos de las supersticiones, estos animales se caracterizan por ser sumamente sociables y equilibrados.
Desde un punto de vista genético, la ciencia respalda la postura de los especialistas al confirmar que el color del pelaje no determina el temperamento de ningún gato o animal. Estudios realizados por instituciones de prestigio, como la Universidad de California en Davis, demuestran que la agresividad o el cariño dependen exclusivamente de la socialización temprana y del entorno.
De hecho, la percepción de que son "más amigables" suele responder a una paradoja social: al sufrir un mayor rechazo inicial, sus adoptantes finales se vuelcan en cuidados, lo que genera mascotas profundamente agradecidas, tranquilas y apegadas.
Se acabó el mito
Ahora bien, los gatos totalmente negros sí guardan una ventaja rotunda y comprobada científicamente. Investigaciones del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos revelaron que las mutaciones genéticas responsables del melanismo pertenecen a la misma familia de genes que combaten virus inmunológicos en los humanos.
Esto dota a los gatos negros de un sistema inmunitario notablemente más fuerte, otorgándoles una resistencia natural muy superior frente a las enfermedades infecciosas felinas más comunes, lo que por consiguiente significa que, en algunos casos, son más fuertes.
Pero, con todo, y aún contando con ese apoyo científico, el desafío actual de los refugios y las asociaciones de protección animal radica en educar a la población para erradicar el llamado "sesgo del gato negro".
Esta clase de animales pueden pasar meses atrapados en jaulas debido al impacto de la cultura popular sobre su imagen e incluso el cine de terror, que ha hecho flaco favor a que sean vistos con buenos ojos por la mayoría de las personas.
Con la difusión de estos datos científicos, el sector veterinario busca transformar la superstición en admiración, recordando que meter a un gato negro en casa es sinónimo de introducir a un compañero resistente, sano y muy cariñoso que bajo ningún concepto está ligado a los prejuicios establecidos.