Santi y un fontanero generado por IA.

Santi y un fontanero generado por IA. YouTube/Gemini

Ciencia

Santiago, fontanero: "Llega un punto en el que sufres mucho, físicamente te mata pero te da para hacer una buena hucha"

Se nos ha transmitido que el éxito consiste en tener carrera universitaria y trabajo de oficina, pero los oficios de antaño cada vez se valoran mejor.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos negros son en realidad muy cariñosos, pero un poco tímidos en ocasiones"

Publicada
Las claves

Las claves

Santiago, fontanero con casi 20 años de experiencia, destaca la alta demanda y rentabilidad de su oficio, aunque lamenta el poco interés de los jóvenes.

La fontanería permite autonomía e ingresos significativos, pero exige un gran desgaste físico, especialmente en rodillas, lumbar y cuello.

Estudios muestran que la mayoría de fontaneros sufre molestias musculoesqueléticas, asociadas a posturas forzadas y manipulación de cargas.

Santiago subraya la importancia de equilibrar el trabajo y el cuidado del cuerpo para no sacrificar la salud en busca de ingresos.

Durante años se ha transmitido a los jóvenes la idea de que obtener una carrera universitaria y poseer un trabajo típico de oficina es un claro sinónimo de éxito.

Si bien es cierto que en muchos casos esto puede ser cierto, no son pocas las carreras universitarias que acaban desembocando en empleos precarios a pesar de poseer una o incluso varias titulaciones de grado, posgrado e incluso máster.

Por contra, los conocidos como "oficios tradicionales" afrontan un problema totalmente contrario hoy en día: faltan profesionales para afrontar una demanda cada vez más creciente.

Ese es el caso de Santiago, fontanero de 37 años con casi dos décadas de experiencia a sus espaldas, y el cual confiesa que no entiende el desinterés generalizado por profesiones como la suya. "No sé por qué a los jóvenes no les llama esta profesión", según explicó en un episodio del canal 'Sector Oficios Podcast' de YouTube.

Oficio con gran demanda

A juicio de Santiago, la fontanería es un trabajo en el que uno puede disfrutar "aunque tenga que ponerse de rodillas y mancharse un poco las manos".

Según su experiencia, los trabajos manuales poseen dos caras: proporcionan autonomía e ingresos, pero exigen un considerable peaje físico.

De hecho, su misma trayectoria empezó con una gran apuesta: solicitó todo el dinero cotizado que poseía, unos 24.000 euros, y con eso compró una furgoneta y unas herramientas.

Se convirtió en autónomo y empezó a construir su cartera de clientes. Actualmente, su lista de espera ya alcanza casi los dos meses en algunas ocasiones.

Como explica el fontanero, se trata de una profesión rentable, pero que depende de la zona, experiencia, gastos, tarifas, continuidad de los encargos y capacidad propia de gestionar el negocio.

Como él mismo afirma, "llega un punto que el fontanero sufre mucho, físicamente te mata. Y, a lo mejor, por eso los jóvenes no quieren dedicarse a esto. Sin embargo, da tiempo a hacer una buena hucha".

Si bien esta última parte puede ser relativa, y dependerá de la capacidad de gestión de cada trabajador, sí existe evidencia en cuanto al comentario de Santiago: trabajar de rodillas, inclinar el tronco, levantar peso, manipular herramientas y acceder a espacios reducidos se relaciona con diversos trastornos musculoesqueléticos a tener en cuenta.

Un ejemplo de ello fue el estudio publicado en PLOS One donde se analizó a 130 fontaneros, encontrando que el 84,6% había sufrido alguna molestia musculoesquelética durante el año anterior.

Las regiones más afectadas, en orden descendente, serían: la zona lumbar (63,8% de los casos), el cuello (55,4% de los casos) y las rodillas (50% de los casos).

Cabe destacar que se trató de un estudio realizado en Nigeria, por lo que no es posible extrapolar totalmente estos resultados a los trabajadores españoles, aunque sí son resultados interesantes a tener en cuenta.

Por otro lado, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 en Frontiers in Public Health en trabajadores de la construcción coincidiría con estos resultados.

El trabajo físico intenso, los movimientos repetitivos, las posturas forzadas y la manipulación de cargas se asociarían con una elevada frecuencia de dolor y lesiones musculoesqueléticas.

De nuevo, factores como la edad, los años de exposición y la duración de la jornada incrementarían este riesgo.

Incluso las situaciones que parecen anecdóticas esconden riesgo, como explica el mismo Santiago. Como él mismo explica, durante algunos desatascos, ciertos clientes niegan haber usado productos químicos y solo lo admiten cuando él mismo empieza a sufrir picores en los brazos.

Recordemos que muchos desatascadores poseen sustancias corrosivas, por lo que conocer previamente qué producto se ha vertido, usar protección como guantes y gafas son algunas precauciones necesarias.

A modo de conclusión y resumen, Santiago explica la necesidad de equilibrio: el oficio permite trabajar, ahorrar y organizar la propia vida, pero no debería obligar a gastar prematuramente el cuerpo para llenar la cuenta bancaria.