Mujer bebiendo agua de un vaso con pajita

Mujer bebiendo agua de un vaso con pajita Cottonbro Studio

Ciencia

Víctor Moreno, especialista oncológico: “Nuestra genética puede hacernos más o menos sensibles al agua que bebemos”

Un estudio español cruza agua potable, genética y cáncer colorrectal: no todo el mundo responde igual a los trihalometanos.

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Las claves

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Un estudio español analiza cómo la genética influye en la sensibilidad a los subproductos de la potabilización del agua, como los trihalometanos.

La investigación, liderada por el Dr. Víctor Moreno, vincula ciertas variantes genéticas con un mayor o menor riesgo de cáncer colorrectal tras la exposición a trihalometanos.

Se identificaron variantes genéticas específicas, algunas con efectos distintos en mujeres y otras asociadas al cáncer de recto.

El hallazgo sugiere que para evaluar riesgos ambientales, es importante considerar factores genéticos individuales además de la exposición media.

El agua que sale del grifo no es igual en todas partes, pero tampoco afecta igual a todas las personas. Esa es la idea que plantea un nuevo estudio español sobre genética, exposición ambiental y cáncer colorrectal.

La investigación ha sido liderada por el IDIBELL y el Instituto Catalán de Oncología, con el Dr. Víctor Moreno al frente. El trabajo se ha publicado en Environment International y analiza subproductos de la potabilización del agua.

La frase de Moreno resume el enfoque: “Nuestra genética puede hacer que seamos más o menos sensibles a ciertas exposiciones ambientales”. En este caso, la exposición estudiada está relacionada con los trihalometanos presentes en agua potable.

El matiz es esencial. El estudio no dice que beber agua del grifo sea peligroso ni cuestiona los controles sanitarios. Lo que investiga es si una misma exposición puede modificar el riesgo según la genética individual.

Los trihalometanos, o THM, se forman cuando el cloro usado para desinfectar el agua reacciona con materia orgánica presente antes del tratamiento. La cloración evita infecciones, pero sus subproductos deben mantenerse bajo vigilancia.

En España y la Unión Europea, estos compuestos están regulados. El Real Decreto 3/2023 fija para la suma de cuatro trihalometanos un valor paramétrico de 100 microgramos por litro en agua de consumo.

La novedad del trabajo está en mirar más allá del agua. Los investigadores cruzaron exposición prolongada a THM con información genética para comprobar si determinadas variantes podían aumentar o reducir la susceptibilidad al cáncer colorrectal.

El estudio se desarrolló dentro del proyecto MCC-Spain e incluyó 1.037 pacientes con cáncer colorrectal y 2.100 personas sanas. La exposición se reconstruyó a partir de datos históricos de las zonas donde habían vivido.

Los resultados identificaron tres variantes genéticas que parecían modular el riesgo asociado al cloroformo y a los trihalometanos totales. Una variante cercana al gen LRRC8B destacó por su posible papel en la respuesta biológica.

También aparecieron variantes con efectos específicos en mujeres y otra asociada al cáncer de recto. Estos hallazgos apuntan a una interacción más compleja entre genes, sexo biológico, ambiente y tipo de tumor.

La lectura correcta no es alarmista. Una persona no puede saber, por beber agua de una ciudad u otra, si tiene una variante que la hace más sensible. El estudio sirve sobre todo para afinar investigación y prevención.

El interés es evidente porque el cáncer colorrectal será uno de los grandes tumores en España en 2026. REDECAN estima 44.132 nuevos casos, sumando colon y recto, dentro de los más de 301.000 diagnósticos oncológicos previstos.

La prevención cotidiana sigue pasando por medidas mucho más directas: cribado, consulta ante sangre en heces o cambios intestinales persistentes, dieta saludable, actividad física, no fumar y moderar el consumo de alcohol.

Lo que añade este trabajo es una capa de precisión. Quizá no baste con medir la exposición media de una población; para entender ciertos riesgos ambientales, también habrá que estudiar quién puede ser más vulnerable.