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Ciencia

Antonio Rodríguez, médico: "Si pones el aire acondicionado muy fuerte puedes tener contracturas musculares"

Mantener una temperatura moderada, limpiar los filtros y evitar el aire directo ayuda a prevenir irritaciones y molestias durante el verano.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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El médico Antonio Rodríguez advierte que un uso excesivo del aire acondicionado puede causar contracturas musculares.

Mantener el aire acondicionado entre 22 y 26 grados ayuda a evitar cambios bruscos de temperatura y molestias de salud.

El uso inadecuado de ventiladores y aire acondicionado puede provocar sequedad en garganta y ojos, e incluso agravar síntomas en personas asmáticas.

Se recomienda orientar el flujo de aire hacia una pared y no directamente al cuerpo, además de adoptar medidas básicas como beber agua y vestir ropa ligera durante el calor.

Las altas temperaturas convierten el aire acondicionado y el ventilador en dos aliados imprescindibles durante el verano. Sin embargo, utilizarlos de forma inadecuada puede provocar molestias e incluso agravar algunos problemas de salud, según advierte el médico Antonio Rodríguez Carrión.

El especialista explica que ambos sistemas ayudan a combatir el calor, aunque funcionan de manera diferente. Mientras el ventilador mueve el aire de la estancia y favorece la evaporación del sudor, el aire acondicionado enfría el ambiente reduciendo la temperatura de la habitación.

Rodríguez recuerda que, además de recurrir a estos aparatos, existen medidas básicas para protegerse durante una ola de calor. Entre ellas destaca beber abundante agua, evitar el consumo de alcohol, vestir ropa ligera y limitar la exposición al sol.

También aconseja evitar las comidas copiosas durante los días más calurosos y mantener la vivienda protegida del calor exterior mediante persianas o elementos que reduzcan la entrada directa de la radiación solar en las horas centrales del día.

Respecto al aire acondicionado, el médico insiste en que no debe utilizarse con temperaturas excesivamente bajas. La recomendación es mantener el termostato entre los 22 y los 26 grados para evitar cambios bruscos entre el exterior y el interior.

Peligros del verano

Entrar desde la calle, donde hace mucho calor, a una estancia excesivamente fría puede provocar una sensación de malestar. Además, este contraste térmico favorece la aparición de contracturas musculares y molestias que afectan al bienestar diario.

El especialista añade que un uso demasiado intenso del aire acondicionado también puede resecar la garganta y los ojos, generando irritación y picor. Asimismo, advierte de que las personas con asma pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas.

Para reducir estos efectos, recomienda colocar un recipiente con agua dentro de la habitación para aumentar ligeramente la humedad ambiental. También considera importante evitar que el flujo de aire impacte directamente sobre el cuerpo durante largos periodos.

Las mismas precauciones son aplicables al ventilador. Aunque no enfría el aire como el aire acondicionado, dirigir constantemente el chorro hacia una persona puede favorecer la sequedad y causar molestias similares si se mantiene durante demasiado tiempo.

Por este motivo, Antonio Rodríguez aconseja orientar tanto el ventilador como el aire acondicionado hacia una pared o una zona de la estancia, permitiendo que el ambiente se refresque de forma uniforme sin recibir el aire directamente sobre la piel.

El médico extiende esta recomendación al automóvil. Antes de abandonar el vehículo conviene disminuir progresivamente la intensidad del aire acondicionado para que el organismo se adapte poco a poco a la temperatura exterior y reduzca el impacto del cambio térmico.