El gobierno marroquí quiere la protección absoluta del agua.
Marruecos cambia las normas: castiga el descontrol del agua y despliega más policía para cerrar pozos ilegales
Marruecos intensifica el despliegue de la conocida como "policía del agua" con el objetivo de frenar el alarmante expolio de sus recursos hídricos.
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Marruecos aumenta el despliegue de "policía del agua" para frenar el expolio de sus recursos hídricos. La medida responde a un endurecimiento generalizado de las normativas estatales para combatir la peor sequía de su historia reciente: una crisis que ha mermado drásticamente las reservas nacionales de los embalses.
El cuerpo de vigilancia opera bajo un mandato de tolerancia cero frente al uso descontrolado del agua en todo el territorio. Los agentes de este cuerpo especial han multiplicado sus patrullas e inspecciones sorpresa tanto en entornos agrícolas como en núcleos urbanos periféricos.
Cuentan con la potestad legal para acceder a propiedades privadas, examinar terrenos sospechosos y verificar la legalidad de cualquier infraestructura de captación. Sus esfuerzos se centran prioritariamente en la detección y clausura inmediata de pozos ilegales, así como en el desmantelamiento de sistemas de bombeo anárquico no autorizados.
Quienes incurran en el robo de caudales públicos se enfrentan ahora a duras consecuencias legales y financieras que van más allá del precinto de las instalaciones.
La legislación marroquí prevé la confiscación inmediata de la maquinaria pesada de perforación, multas económicas que pueden llegar a ser multimillonarias para las grandes explotaciones agrícolas y la tramitación de denuncias por la vía penal.
Nuevas normas para frenar el saqueo de agua
Las autoridades judiciales han agilizado los procesos para que las sanciones sirvan de escarmiento público y disuadan a futuros infractores. Grosso modo, la ofensiva contra el uso ilícito se complementa con un plan gubernamental de emergencia enfocado en la supervivencia hídrica del país.
Junto a la persecución del fraude, el gobierno marroquí ha acelerado la construcción de megaproyectos de desalinización de agua de mar y las llamadas autopistas del agua para trasvasar recursos entre cuencas fluviales.
El despliegue de la "policía del agua" se consolida así como la primera línea de defensa para proteger las reservas estratégicas de la nación, y como muestra de un endurecimiento del control y firmeza del país frente a quienes no respetan el valor del agua.
Marruecos está atravesando por un gran estrés hídrico y todo ello ha pasado a ser un asunto de seguridad nacional. El éxito de esta estrategia no solo dependerá de la capacidad punitiva del gobierno para erradicar los pozos ilegales, sino también de la rapidez con la que se ejecuten las infraestructuras de desalinización planificadas.
El país está ahora mismo "mutando" para fortalecerse frente a su mayor problema con el agua: habrá que ver si con el tiempo todas estas medidas pueden salvar el abastecimiento de la población y el motor agrícola.