Cierre de baños públicos para frenar la escasez de agua.

Cierre de baños públicos para frenar la escasez de agua.

Ciencia

Marruecos endurece las normas: impone cortes de agua y realiza cierres de urgencia por sequía extrema en las ciudades

El Gobierno de Marruecos intensifica las medidas de emergencia ante la peor sequía estructural de su historia reciente: se cierran los baños públicos.

Más información: Marruecos cambia de estrategia: se blinda ante la sequía y reduce un 30% la evaporación de los embalses en África.

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Las claves

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Marruecos ha impuesto restricciones severas al consumo de agua, incluyendo cierres de baños públicos y lavaderos de coches tres días a la semana.

La medida responde al estado crítico de los embalses, con reservas mínimas tras varios años de sequía extrema.

Se han prohibido actividades como el riego de campos de golf y jardines públicos con agua potable y se han realizado cortes nocturnos del suministro en varias ciudades.

El gobierno prioriza el abastecimiento doméstico y limita el uso agrícola, buscando que más de la mitad del consumo provenga de fuentes no convencionales a final de la década.

Marruecos endurece sus normas debido a la importante crisis por el agua. La sequía estructural que afecta al país ha llevado al gobierno a cerrar los tradicionales baños públicos tradicionales, además de los lavaderos de coches en las principales ciudades del país.

Esta directriz, impulsada por el Ministerio del Interior, obliga a estos establecimientos a suspender su actividad durante tres días a la semana con el objetivo de contener el consumo excesivo de agua potable.

Las autoridades locales justifican la firmeza de la norma debido al estado crítico de los embalses nacionales, cuyas reservas se encuentran en niveles mínimos alarmantes tras encadenar varios años consecutivos de preocupante escasez de precipitaciones.

El impacto de las restricciones afecta de forma directa al tejido comercial y social, especialmente en los centros históricos de ciudades como Casablanca, Rabat y Marrakech, las principales del país.

Los hammams, espacios esenciales y con un elevado gasto hídrico, afrontan pérdidas económicas notables debido a las jornadas de inactividad forzosa, lo que ha generado malestar entre los gremios de trabajadores del sector.

Al mismo tiempo, la normativa prohíbe terminantemente el uso de agua apta para el consumo humano en actividades no esenciales, vetando por completo el riego de campos de golf, zonas verdes municipales y jardines públicos con recursos de la red general.

Cambio drástico en Marruecos

Como adición a estas prohibiciones y cambios comerciales, diversas administraciones provinciales han comenzado a aplicar cortes selectivos en el suministro y reducciones drásticas en la presión de la red de agua potable durante las franjas horarias nocturnas.

El control se ha extendido con igual rigidez al sector agrícola, donde se han suspendido de forma cautelar las nuevas concesiones de pozos y se ha limitado la superficie destinada a cultivos que requieren un alto consumo de recursos hídricos.

Mediante este control, el gobierno de Marruecos prioriza el abastecimiento básico de los hogares y busca estirar al máximo las reservas disponibles antes de la llegada del verano.

El objetivo estratégico del país africano es que más de la mitad de consumo de agua doméstico proceda de fuentes no convencionales a finales de esta década, combinando la concienciación ciudadana inmediata con la soberanía hídrica tecnológica.

Marruecos tiene un duro desafío por delante pero, al mismo tiempo, ha desarrollado una operativa con la que espera poder frenar una sequía histórica que está amenazando a la ciudadanía del país, con el agua potable convirtiéndose en uno de los bienes más preciados.