Fermoselle, en Zamora.

Fermoselle, en Zamora. Turismo Fermoselle

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La villa medieval perfecta para una escapada: murallas del siglo XIII y cañones del Duero donde sobrevuelan buitres y águilas

Fermoselle no es solo un pueblo bonito de Zamora: sus calles empinadas miran hacia cañones, bancales y aves protegidas.

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Las claves

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Fermoselle es una villa medieval zamorana con calles empinadas, miradores y restos defensivos, situada sobre el Duero y declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1974.

El castillo de Doña Urraca, del siglo XIII y ubicado junto a la Plaza Mayor, es el símbolo defensivo del pueblo y actualmente funciona como mirador sobre los Arribes.

El entorno natural de Fermoselle, en los cañones del Duero y el Tormes, es refugio de aves como el buitre leonado, águila real, búho real y milano real, siendo un lugar destacado para la observación de fauna.

El relieve abrupto y los cañones de la zona hacen de Fermoselle un enclave estratégico y una escapada ideal para quienes buscan paisaje, patrimonio y naturaleza.

Fermoselle se asoma al Duero como si el pueblo hubiera sido colocado directamente sobre la roca. En este extremo de Zamora, las calles empinadas, los miradores y los restos defensivos convierten la visita en una escapada medieval con paisaje de frontera.

La villa se encuentra en la comarca de Sayago, muy cerca del punto donde el Tormes entrega sus aguas al Duero. El Ayuntamiento la sitúa como testigo privilegiado de ese encuentro fluvial y como capital natural de los Arribes.

El casco antiguo mantiene una escala perfecta para recorrer a pie. Calles estrechas, pendientes, casas de piedra, bodegas subterráneas y miradores naturales componen una trama urbana que conserva el carácter de villa defensiva, agrícola y fronteriza.

Fermoselle fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1974, un reconocimiento publicado en el BOE que protege su núcleo urbano por el valor patrimonial de su arquitectura y su trazado histórico.

El gran símbolo defensivo es el castillo de Doña Urraca, situado junto a la Plaza Mayor. Turismo de Castilla y León señala que la fortaleza data de comienzos del siglo XIII y hoy funciona como mirador sobre los Arribes.

Águila real, águila perdicera, búho real y alimoche

La construcción se levantó sobre farallones rocosos para facilitar la defensa de la localidad. Aunque actualmente se conserva en ruinas, su posición permite entender por qué Fermoselle fue durante siglos un enclave estratégico entre Castilla, León y Portugal.

El paseo por el pueblo tiene algo de laberinto de piedra. Las calles bajan y suben sin prisa, se estrechan entre fachadas tradicionales y acaban abriéndose de golpe a balcones naturales sobre el valle, los bancales y el horizonte portugués.

La parte natural aparece en cuanto se mira más allá del caserío. Fermoselle está rodeado por el Duero al poniente y por el Tormes al sur, dos ríos que explican el relieve abrupto y la personalidad fronteriza del entorno.

Arribes del Duero comprende la margen izquierda del río en Zamora y Salamanca, donde la erosión ha modelado una penillanura con materiales paleozoicos, sobre todo graníticos.

Ese paisaje no funciona solo como una postal. Los cañones, cortados, barrancos y desniveles han creado un territorio singular, donde el río parece hundirse en la roca y obliga a mirar el oeste peninsular de otra manera.

También es un refugio de grandes aves. La ficha Red Natura 2000 de Arribes del Duero cita especies como buitre leonado, cigüeña negra y halcón peregrino entre las aves por las que fue declarada ZEPA.

SEO/BirdLife añade al espacio especies como águila real, águila perdicera, búho real, alimoche y milano real. Esa concentración explica por qué los miradores del cañón no son solo panorámicos, sino también puntos de observación de fauna.