Un patrón que muchas personas desconocen.

Un patrón que muchas personas desconocen. iStock

Ciencia

Los psicólogos dicen que las personas que necesitan tener la casa ordenada no son maniáticas, regulan su ansiedad

Muchas personas utilizan la limpieza y la organización como una forma de recuperar sensación de control y bienestar emocional.

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Las claves

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El hábito de mantener la casa ordenada suele ser una forma de regular la ansiedad y recuperar sensación de control, según psicólogos.

El orden en el hogar puede transmitir tranquilidad, estabilidad y bienestar, influyendo positivamente en el estado emocional de las personas.

Realizar tareas domésticas como limpiar o reorganizar espacios ayuda a aliviar el estrés y despejar la mente.

Es importante diferenciar entre un hábito saludable de orden y una necesidad obsesiva que genere malestar; en estos casos, se recomienda consultar a un especialista.

Hay personas que no pueden irse a dormir sin dejar la cocina recogida. Otras necesitan que los cojines del sofá estén perfectamente colocados y que la cama quede impecable cada mañana.

Durante mucho tiempo, estos hábitos han sido vistos como simples manías o una obsesión por el orden.

Sin embargo, la psicología explica que, en muchos casos, ese orden obsesivo de la casa tan solo es una forma de reducir la ansiedad y recuperar la sensación de control.

¿Quién no ha sentido alguna vez el impulso de ponerse a limpiar cuando algo le preocupa? Pero, aunque pueda parecer una tarea más del día a día, detrás de ese gesto suele esconderse una necesidad emocional.

Cuando la incertidumbre aparece, nuestro cerebro busca refugio en aquello que sí puede controlar. Y pocas cosas son tan accesibles como organizar un cajón, doblar la ropa o dejar el salón impecable.

Los expertos explican que el entorno en el que vivimos influye directamente en cómo nos sentimos, y un espacio ordenado puede transmitir sensación de tranquilidad, estabilidad y bienestar.

Y es que no se trata de tener una casa de revista ni de perseguir una perfección que nunca se alcanza, sino de crear un ambiente que nos haga sentir cómodos y seguros.

De hecho, la realidad es que muchas personas encuentran auténtico alivio en pequeñas tareas domésticas.

Según un estudio publicado en Journal of Obsessive - Compulsive and Related Disorders, el miedo y la reactividad emocional pueden llevar a utilizar el orden del entorno como una forma de regulación emocional y de control frente a otras áreas de la vida.

Vaciar un armario, deshacerse de objetos acumulados o reorganizar una estantería puede convertirse en una forma de despejar también la mente. Es como si poner orden fuera ayudara, por un momento, a poner orden dentro de nosotros mismos.

Ahora bien, los psicólogos recuerdan que existe una diferencia importante entre una costumbre saludable y una necesidad que acaba generando malestar.

Si el orden aporta calma y se vive con flexibilidad, puede ser una herramienta positiva para gestionar el estrés.

El problema aparece cuando cualquier mínimo cambio provoca angustia o cuando la persona siente que no puede relajarse si todo no está exactamente como espera.

Entonces, tal vez no se esté buscando la perfección, sino encontrar un poco de calma entre tanto ruido, por lo que recomiendan consultar con un especialista.