Adiós al mito de los atajos médicos.

Adiós al mito de los atajos médicos.

Ciencia

Marta Rosado, entrenadora: "El éxito del cambio físico no depende de cirugías o fármacos, sino de ejercicio planificado"

Varios expertos sostienen que los "atajos médicos" no son realmente útiles para conseguir un cambio físico radical que pueda sostenerse a lo largo del tiempo.

Más información: Sergio Peinado, entrenador personal: "Un cambio físico perdurable requiere primero una transformación interna".

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Las claves

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El éxito de un cambio físico duradero depende del ejercicio planificado y la actividad diaria, no de cirugías o fármacos.

Expertos advierten que intervenciones clínicas solo ofrecen soluciones temporales y no modifican los hábitos de vida.

El ejercicio de fuerza y el movimiento cotidiano (NEAT) son indispensables para evitar el estancamiento metabólico y el efecto rebote.

Cirugías y fármacos solo deben aplicarse en casos específicos de enfermedades graves como la obesidad severa.

La comunidad médica y el sector del entrenamiento físico han intensificado el debate sobre la sostenibilidad de las transformaciones corporales radicales. A pesar del auge y la popularidad de los fármacos de última generación y las cirugías bariátricas, los expertos advierten que estas herramientas solo ofrecen una solución temporal.

La pérdida de decenas de kilos de grasa corporal no se puede sostener en el tiempo únicamente mediante intervenciones clínicas, ya que estas no modifican las conductas basales del individuo ni resuelven el problema de raíz de forma permanente.

Marta Rosado, entrenadora personal, así lo confirma: "El éxito de un cambio físico radical, como perder decenas de kilos de grasa, no se sostiene con cirugía o fármacos, sino con el aumento de ejercicio planificado y actividad física diaria", comenta la profesional.

Por el contrario, el gran pilar para lograr ese objetivo de cuerpo saludable que pueda perdurar en el tiempo reside en pilares como el ejercicio constante y el NEAT. Los especialistas coinciden en que el verdadero éxito recae principalmente en esos dos ejes motrices y en una reconfiguración del estilo de vida.

El ejercicio planificado y la actividad física diaria no asociada al mismo entrenamiento, que corresponde a ese NEAT mencionado. Mientras que el entrenamiento de fuerza es indispensable para preservar la masa muscular y mantener el metabolismo activo, el movimiento cotidiano (caminar o subir escaleras) incrementa el gasto calórico.

El ejercicio y rutina como bandera

Esa combinación, al final, es la única que previene el estancamiento metabólico y el consecuente efecto rebote. Es decir, que no solamente hay que establecer una rutina en el gimnasio para aplicar ejercicios de fuerza, sino que hay que intentar hacer todas las actividades cotidianas y mundanas posibles siempre que se pueda. Por ejemplo, subir por las escaleras en vez de coger el ascensor.

El mayor error, por tanto, es dejar el proceso de adelgazamiento o ganancia de masa muscular exclusivamente en manos de fármacos o bisturís, puesto que además eso presenta serios problemas y riesgos para la composición corporal.

Sin un estímulo mecánico adecuado provisto por el ejercicio, el organismo destruye tejido muscular junto a la grasa para obtener energía. Esta pérdida de masa magra debilita la salud ósea y funcional y reduce la tasa metabólica, provocando que el cuerpo necesite cada vez menos calorías para subsistir facilitando la recuperación del peso perdido a medio plazo.

Al final, este tipo de operaciones o métodos médicos deben aplicarse solamente a pacientes muy específicos que sufran enfermedades o circunstancias concretas que requieran, sí o sí, la aplicación de fármacos o cirugías para impulsar el cambio físico, como la obesidad severa.