Castellfollit de la Roca: el pueblo que desafía al abismo.
El pueblo medieval perfecto para una escapada: casas colgadas, puente de roca y un abismo geológico hecho por un río
El municipio de Castellfollit de la Roca es una de las pocas localidades que se atreve a desafiar al abismo gracias a su espectacular estructura única.
Más información: El pueblo medieval perfecto para una escapada: 40 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y catedral del siglo XI.
Castellfollit de la Roca, en la comarca gerundense de La Garrotxa, es sin duda el destino medieval más extraordinario de la península ibérica gracias a su inverosímil estructura, que "desafía al abismo" a través de su construcción.
La pequeña localidad, cuyo término municipal apenas alcanza un kilómetro cuadrado de extensión, desafía las leyes de la gravedad al asentarse directamente sobre una vertiginosa cresta de roca.
Desde sus casas de piedra -construidas, por cierto, con materiales extraídos del propio entorno- hasta sus edificios más emblemáticos se alinean al borde de un precipicio vertical de más de 50 metros de altura, ofreciendo una estampa tan icónica como vertiginosa donde la arquitectura histórica y el paisaje natural se fusionan de manera asombrosa.
A pesar de que adentrarse en su casco antiguo es realizar un viaje al pasado, como ocurre con tantos otros sitios de España, paseando por sus callejones estrechos y sombríos de trazado medieval que desembocan en la antigua Iglesia de Sant Salvador, la experiencia visual más impresionante se consigue desde la parte baja del valle.
Cruzando las pasarelas que sortean el cauce fluvial, se descubre la verdadera magnitud de este istmo rocoso, una imponente muralla natural que dota al pueblo de una fortaleza defensiva inexpugnable en el pasado y de un imán turístico excepcional para la actualidad española.
Un municipio único y cerca del abismo
Desde un punto de vista geológico, este abismo es un espectacular acantilado basáltico resultado de una compleja historia volcánica que comenzó hace miles de años.
La gran pared sobre la que se apoya el pueblo no es una estructura uniforme, sino la superposición de dos coladas de lava diferenciadas. La primera, con una antigüedad estimada de unos 217.000 años, proviene de la zona de Batet, y la segunda se originó hace unos 192.000 años debido a las erupciones de los volcanes de Begudà.
Al enfriarse lentamente, el magma se contrajo y se agrietó, dando lugar a las características columnas y prismas hexagonales de basalto que hoy sostienen los cimientos del municipio.
El modelado final de este acantilado es obra de una intensa actividad hidrogeológica y erosiva capitaneada por los ríos Fluvià y Toronell. Tras las erupciones, las masas de lava solidificada bloquearon los cursos naturales de agua, obligando a los ríos a buscar nuevas vías de escape.
Durante milenios, ambos ríos han excavado poco a poco los márgenes de la colada basáltica en su punto de confluencia, limando la roca dura y arrastrando materiales blandos del entorno, esculpiendo de este modo un tajo limpio y un abismo vertical que ahora mismo es lo que da forma a Castellfollit de la Roca.