Un gato con su dueño.

Un gato con su dueño.

Ciencia

Carlos, veterinario en España: "Durante el primer año con mi gato invertí más de 1.800 euros en él y me parece poco"

El servicio de cuidadora felina durante vacaciones supuso 244 euros y se convirtió en un gasto imprescindible para su gato.

Más información: Los veterinarios coinciden: los propietarios de un gato deben tener una red en todos los balcones, terrazas y ventanas

J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las claves

Carlos Gutiérrez, veterinario, gastó más de 1.800 euros en el primer año con su gato adoptado, Alcachofo.

El mayor desembolso fue en alimentación de calidad, sumando 571,66 euros entre pienso, comida húmeda y premios.

Otros gastos incluyeron accesorios, enriquecimiento ambiental, cuidados sanitarios básicos y servicio de cuidadora durante vacaciones.

Carlos considera que esta inversión merece la pena por el bienestar y la compañía que le aporta su mascota.

La llegada de un gato a casa implica mucho más que comprar comida y colocar un arenero. El veterinario Carlos Gutiérrez ha querido compartir cuánto dinero ha destinado durante el primer año de convivencia con Alcachofo, su gato adoptado, una cifra que supera los 1.800 euros.

Lejos de presentar ese gasto como algo excesivo, el especialista considera que la inversión ha merecido la pena. Según explica, el objetivo no es que otros propietarios gasten exactamente lo mismo, sino mostrar de forma transparente cuáles son las necesidades reales que pueden surgir durante el primer año.

Antes incluso de que Alcachofo llegara al hogar, fue necesario adquirir los elementos básicos para garantizar su bienestar. Entre bandeja de arena, alimento inicial, comederos, bebederos y accesorios diversos, la primera compra ascendió a 220,65 euros, constituyendo el punto de partida de esta inversión.

Algunos de aquellos productos siguen utilizándose actualmente. Carlos destaca especialmente los comederos de cerámica y una esterilla protectora para evitar manchas en el suelo. Sin embargo, ciertos artículos fueron sustituidos posteriormente al detectar que el gato presentaba una predisposición al acné felino.

Esa circunstancia llevó a modificar algunos hábitos y accesorios de alimentación. En concreto, optaron por platos con bordes más bajos, ya que este diseño ayuda a reducir el roce de la barbilla y facilita el control de este problema dermatológico frecuente.

La alimentación representa una de las partidas más importantes del presupuesto anual. Sumando pienso, comida húmeda, premios y complementos para la higiene dental, el desembolso alcanzó los 571,66 euros, aproximadamente una tercera parte de todo el gasto realizado durante el año.

Para el veterinario, este es precisamente uno de los aspectos donde merece la pena invertir. Considera fundamental elegir productos de calidad adaptados a las necesidades del animal, siempre teniendo en cuenta posibles enfermedades o recomendaciones específicas establecidas por profesionales veterinarios.

Gastos especiales

A lo largo del año también fueron llegando otros desembolsos relacionados con el enriquecimiento ambiental y la seguridad. Entre ellos figuran rascadores, juguetes, árboles para gatos, redes protectoras para ventanas, túneles de juego, cepillos, cámaras de vigilancia y sistemas para proteger puertas y radiadores.

En materia sanitaria, Alcachofo tuvo un primer año especialmente tranquilo. Al haber sido adoptado desde un refugio, ya contaba con esterilización, vacunación y pruebas veterinarias realizadas. Por ello, los gastos médicos se limitaron principalmente a desparasitaciones y algunos productos de cuidado básico.

En total, la factura veterinaria alcanzó los 187,05 euros. Además, la familia mantiene un fondo de ahorro mensual destinado a posibles emergencias, una medida preventiva que Carlos recomienda debido a que las enfermedades pueden aparecer de forma inesperada.

Otro gasto significativo fue el servicio de cuidadora felina durante vacaciones y ausencias. Esta ayuda profesional supuso 244 euros en todo el año. Pese a ello, el veterinario insiste en que se trata de un coste necesario para garantizar el bienestar y la supervisión diaria del animal.

Finalmente, la suma de todos los conceptos elevó la inversión hasta los 1.811,50 euros. Una cifra que, según reconoce Carlos Gutiérrez, le parece incluso pequeña si se compara con la compañía, el afecto y la calidad de vida que Alcachofo le aporta cada día.