Pueblo de Santa Pau.

Pueblo de Santa Pau.

Ciencia

El pueblo medieval perfecto para una escapada: casas del siglo XIII y una iglesia dentro de un volcán de hace 11.500 años

Santa Pau conserva una plaza porticada de origen medieval y mira a un volcán único: una escapada entre piedra, lava y arquitectura rural.

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Las claves

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Santa Pau, en Girona, destaca por su casco antiguo medieval con casas del siglo XIII y calles estrechas, rodeado de paisajes volcánicos únicos en Cataluña.

El municipio se ubica en la Zona Volcánica de la Garrotxa, con más de cuarenta conos volcánicos y coladas de lava basáltica, un entorno natural excepcional.

Su plaza Mayor, Firal dels Bous, conserva la arquitectura gótica rural de los siglos XIII y XIV y sigue siendo el corazón de la villa.

A pocos kilómetros se encuentra el volcán de Santa Margarida, con una ermita situada en el fondo del cráter formado hace unos 11.500 años.

Este lugar no necesita exagerar su historia porque la tienen colocada a la vista, en cada arco, en cada calle estrecha y en cada piedra oscura. Santa Pau, en Girona, pertenece a esa categoría de lugares que se explican caminando.

Situado en la comarca de la Garrotxa, el municipio vive rodeado por uno de los paisajes más singulares de Cataluña. La Generalitat define este parque natural como el mejor exponente volcánico de la península Ibérica.

El dato ya marca la diferencia: la Zona Volcánica de la Garrotxa reúne alrededor de cuarenta conos volcánicos y más de veinte coladas de lava basáltica, un relieve que da a Santa Pau una identidad muy difícil de copiar.

El casco antiguo conserva esa atmósfera de villa cerrada y caminable. Patrimoni Cultural explica que su fisonomía medieval, concebida sobre todo en la primera mitad del siglo XIV, se organiza entre murallas, calles estrechas e irregulares.

El corazón del conjunto es la plaza Mayor, también conocida como Firal dels Bous. Su planta porticada y triangular recuerda el antiguo uso comercial del espacio, donde se celebraban mercados y ferias desde la Edad Media.

Un lugar único

El detalle que da fuerza al titular está en sus soportales. La web turística local señala que sus vueltas muestran la evolución del gótico rural catalán durante los siglos XIII y XIV, todavía visible en el centro del pueblo.

La plaza no funciona como un decorado, sino como una pieza viva dentro de la villa. El Ayuntamiento recuerda que empezó a construirse en el siglo XIV y conserva elementos del primer gótico, gótico florido y ventanas renacentistas.

El recorrido apenas necesita mapa. Basta atravesar sus accesos, llegar hasta la plaza porticada, mirar hacia el castillo y dejar que las casas de piedra conduzcan el paseo por un núcleo pequeño, silencioso y muy reconocible.

La gran sorpresa llega a pocos kilómetros, en el volcán de Santa Margarida, uno de los lugares más conocidos de la Garrotxa. Allí, la ermita de Santa Margarida de Sacot aparece en pleno fondo del cráter.

La percha científica está en la propia forma del volcán. Las descripciones geológicas lo presentan como un edificio mixto, con fases estrombolianas y fases freatomagmáticas explosivas, capaces de abrir el gran cráter circular que lo define.

Ese origen ayuda a entender por qué la imagen resulta tan poco común. No es solo una ermita en mitad del bosque, sino una construcción religiosa colocada dentro de una depresión volcánica nacida de interacciones entre magma, agua y sustrato.

Sobre su edad, la referencia de los 11.500 años aparece vinculada al episodio eruptivo Santa Margarida-Croscat. Estudios posteriores, sin embargo, han ajustado depósitos recientes del Croscat entre 13.160 y 15.710 años calibrados antes del presente.