La joya de la Costa Brava.
La villa marinera ideal para comer el mejor arroz: con castillo del siglo XI y rocas megalíticas junto al mar
El municipio de Begur posee un núcleo urbano de marcado carácter medieval y, también, un imponente castillo junto a grandes vestigios arqueológicos.
Más información: El pueblo ideal para recorrer a pie y comer un pulpo exquisito: hórreos junto al mar y uno de los cascos más bonitos.
Begur es uno de los municipios más únicos de Girona y uno de los destinos más codiciados de la Costa Brava gracias a su dualidad geográfica e histórica. A diferencia de otros pueblos litorales, esta villa combina un núcleo urbano de marcado carácter medieval, protegido en lo alto de un macizo, con ocho de las calas más salvajes y cristalinas de Cataluña.
La disposición orográfica del lugar responde a una necesidad histórica de defensa frente a los ataques piratas de los siglos pasados, otorgando al paisaje una fisonomía única donde la montaña abraza directamente al mar Mediterráneo.
El principal icono del horizonte begurense sigue siendo su imponente castillo, una fortificación cuyos primeros registros documentales oficiales datan del año 1019 bajo el mandato del señor feudal Arnust de Begur.
Aunque la estructura sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia y la Guerra de los Pirineos, los restos actuales de sus murallas y su torreón cilíndrico representan uno de los complejos patrimoniales más visitados de Girona.
Además, el monumento no funciona únicamente como vestigio arqueológico, sino también como un mirador público que ofrece vistas panorámicas completas de las islas Medas y las llanuras del Ampurdán.
Begur, un destino todoterreno
Pero lo mejor es que el valor patrimonial de Begur se extiende todavía más. En los acantilados cercanos se encuentran las conocidas como Coves de Ses Falugues, una serie de cavidades y estructuras megalíticas artificiales esculpidas en la roca que datan de la época calcolítica.
Las investigaciones arqueológicas determinan que estas formaciones prehistóricas sirvieron originalmente como espacios funerarios y de culto para las primeras comunidades humanas de la zona, lo que añade un profundo valor antropológico a la oferta puramente paisajística de su costa.
Y, para rematar, el dinamismo cultural de Begur se complementa con su famosa arquitectura indiana del siglo XIX, construida por los emigrantes locales que regresaron tras hacer fortuna en Cuba.
El ayuntamiento y las asociaciones culturales locales promueven activamente la conservación de estos palacetes coloniales, los cuales conviven armoniosamente con los tradicionales caminos de ronda que bordean los acantilados marinos.
Todo este conglomerado de capas históricas, posiciona a Begur como un destino turístico prácticamente obligatorio en verano y en un referente internacional en lo que se refiere a preservación medioambiental, puesto que el municipio está en unas condiciones extraordinarias en todos sus aspectos: desde sus monumentos y su castillo, hasta sus vestigios arqueológicos que aún resultan impactantes.