Imagen de archivo de un barrendero limpiando un paso peatonal en una ciudad de España.

Imagen de archivo de un barrendero limpiando un paso peatonal en una ciudad de España. David Aguilar EFE

Ciencia

Ya es oficial: trabajar de noche entre las 22.00 y las 6.00 horas genera cambios a nivel emocional según los psicólogos

La clave está en el ritmo circadiano, el sistema interno que regula sueño, alerta y funciones hormonales a lo largo de 24 horas.

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P. G. Santos
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Las claves

Las claves

Trabajar de noche entre las 22:00 y las 6:00 altera el reloj biológico y puede generar problemas emocionales y cognitivos, según psicólogos.

Los trabajadores nocturnos suelen experimentar irritabilidad, fatiga acumulativa, dificultad para concentrarse y mayor riesgo de síntomas ansiosos y depresivos.

El sueño diurno es menos reparador y se asocia a problemas de memoria, atención y rendimiento mental, afectando tanto la vida profesional como personal.

Estas alteraciones también pueden provocar desajustes hormonales y aumentar el riesgo de problemas físicos, como trastornos cardiovasculares y metabólicos.

Dormir de día y trabajar de noche continúa siendo una realidad habitual para miles de españoles. Sanitarios, vigilantes, transportistas y empleados de servicios esenciales conviven con horarios invertidos que, según los psicólogos, provocan consecuencias emocionales y cognitivas cada vez más preocupantes entre la población trabajadora.

Los especialistas explican que el principal problema aparece cuando el organismo pierde la sincronía natural entre luz y descanso.

El cerebro humano está programado para mantenerse activo durante el día y reducir su actividad por la noche, un mecanismo regulado mediante los ritmos circadianos y la producción hormonal.

Cuando una persona trabaja durante la madrugada, ese reloj biológico deja de funcionar correctamente. La consecuencia inmediata suele ser un sueño fragmentado, ligero y poco reparador.

Aunque el trabajador permanezca varias horas acostado durante el día, el descanso raramente alcanza la misma calidad que durante la noche.

Genera una fatiga acumulativa

La psicología del sueño sostiene que esta alteración mantenida termina afectando directamente al estado emocional. Muchos trabajadores nocturnos describen irritabilidad, apatía, dificultad para concentrarse y una sensación constante de agotamiento mental.

El cerebro permanece alerta cuando debería descansar, generando una fatiga acumulativa especialmente perjudicial.

Los expertos también relacionan estos horarios con un incremento de los síntomas ansiosos y depresivos.

La falta de exposición solar, el aislamiento social y las dificultades para conciliar la vida familiar provocan un desgaste emocional progresivo que puede intensificarse cuando los turnos nocturnos se prolongan durante años consecutivos.

Otro de los efectos más estudiados es el deterioro cognitivo. Diversas investigaciones han detectado problemas de memoria, menor capacidad de atención y un descenso significativo del rendimiento mental tras varias noches consecutivas trabajando.

El cansancio afecta especialmente a profesiones que requieren rapidez, precisión o toma constante de decisiones.

La privación de sueño también altera la regulación hormonal. Los especialistas advierten de cambios en los niveles de cortisol y melatonina, dos sustancias esenciales para controlar el estrés y el descanso.

Cuando estos mecanismos fallan, el organismo entra en un estado permanente de desajuste fisiológico.

Los psicólogos recuerdan además que el problema no desaparece al terminar la jornada laboral. Muchos trabajadores nocturnos necesitan varios días para recuperar parcialmente el sueño perdido.

Ese fenómeno, conocido como deuda acumulada de descanso, termina afectando tanto al rendimiento profesional como a las relaciones personales y familiares.

El entorno tampoco ayuda. Dormir durante el día implica convivir con ruidos urbanos, luz natural y obligaciones sociales incompatibles con el descanso profundo.

La consecuencia habitual es una sensación persistente de cansancio incluso después de dormir varias horas, algo que numerosos especialistas consideran uno de los síntomas más frecuentes.

Las investigaciones científicas también han vinculado el trabajo nocturno con problemas cardiovasculares, obesidad y alteraciones metabólicas.

Aunque estos efectos pertenecen al ámbito médico, los psicólogos advierten de que la salud mental y física forman un equilibrio inseparable cuando el organismo permanece sometido durante años al mismo desgaste.

A pesar de ello, algunos trabajadores aseguran sentirse más productivos durante la noche.

Los especialistas explican que determinadas personas poseen cronotipos más nocturnos, aunque recalcan que esa preferencia individual no elimina completamente los riesgos asociados a mantener rutinas alejadas del ciclo natural de descanso humano.