Francisco Quiñones ha sido uno de los primeros pacientes en probar un innovador sistema.

Francisco Quiñones ha sido uno de los primeros pacientes en probar un innovador sistema.

Ciencia

Paco, enfermo de párkinson: "Un compañero se dio cuenta del primer síntoma porque se me movía mucho la mano"

Francisco Quiñones ha sido de los primeros pacientes en probar un sistema desarrollado por el Hospital Gregorio Marañón para detectar el párkinson.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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El Hospital Gregorio Marañón prueba un sistema basado en radar para detectar alteraciones mínimas asociadas al párkinson, incluso antes de que los síntomas sean evidentes en consulta.

La tecnología utiliza ondas de radiofrecuencia y analiza el eco de los movimientos al caminar, sin necesidad de colocar sensores físicos sobre el paciente.

El sistema ofrece resultados comparables a tecnologías más costosas y podría facilitar el diagnóstico temprano en el sistema sanitario público.

El estudio incluye pacientes con diagnóstico reciente, personas con alto riesgo y voluntarios sanos para comparar datos y mejorar la detección precoz del párkinson.

El Hospital público Gregorio Marañón ha comenzado a probar un sistema basado en radar capaz de detectar alteraciones mínimas en la manera de caminar asociadas al párkinson, incluso cuando los síntomas todavía no resultan visibles durante una exploración neurológica convencional en consultas médicas habituales.

El proyecto, impulsado por el Servicio de Neurología del centro madrileño junto a investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, pretende convertir el análisis de la marcha en una herramienta rápida, accesible y completamente no invasiva para mejorar el diagnóstico temprano de enfermedades neurodegenerativas complejas.

La tecnología funciona mediante la emisión de ondas de radiofrecuencia y el posterior análisis del eco generado por los movimientos corporales mientras una persona camina frente al dispositivo, un procedimiento que evita colocar sensores físicos sobre el cuerpo durante las evaluaciones clínicas rutinarias.

A partir de esos datos, el sistema interpreta variaciones relacionadas con la longitud de la zancada, la velocidad de los pies, el movimiento del tronco o el braceo gracias al efecto Doppler, el mismo fenómeno físico que modifica el sonido percibido cuando pasa una ambulancia.

La detección temprana, decisiva

Los investigadores sostienen que el radar desarrollado en Madrid ofrece resultados comparables a los obtenidos mediante tecnologías mucho más costosas, como las cámaras infrarrojas utilizadas habitualmente en laboratorios especializados, aunque con una implantación potencialmente más sencilla dentro del sistema sanitario público español actualmente.

Francisco Grandas, jefe del Servicio de Neurología del Gregorio Marañón, considera que el sistema abre nuevas posibilidades para estudiar la marcha tanto en pacientes diagnosticados como en personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad debido a antecedentes familiares o alteraciones motoras iniciales.

La investigación se centra especialmente en la llamada fase prodrómica del párkinson, un periodo previo al diagnóstico clínico donde comienzan cambios motores todavía demasiado sutiles para ser reconocidos fácilmente mediante las pruebas neurológicas tradicionales utilizadas actualmente en hospitales y centros especializados internacionales diversos.

Actualmente, el estudio desarrollado por el hospital madrileño incluye tres grupos diferenciados: pacientes con párkinson diagnosticado hace menos de cinco años, personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad y voluntarios sanos utilizados como grupo de control para comparar posteriormente los resultados obtenidos.

Uno de estos pacientes que ya ha podido probar esta herramienta ha sido Francisco Quiñones, quien ha reconocido que del primer síntoma se percató uno de sus compañeros de trabajo que le advirtió que se le movía mucho la mano; además, muchas veces se quedaba a mitad de frase.

El avance llega en un momento especialmente relevante para la investigación neurológica internacional, donde numerosos equipos científicos buscan herramientas capaces de detectar enfermedades neurodegenerativas antes de que aparezcan síntomas incapacitantes que reduzcan considerablemente la calidad de vida de los pacientes afectados durante años completos posteriores.

Los responsables del proyecto consideran que la detección temprana podría resultar decisiva para aplicar futuros tratamientos experimentales en fases iniciales de la enfermedad, un escenario que permitiría intervenir antes del deterioro neurológico irreversible y modificar potencialmente la evolución clínica de numerosos pacientes diagnosticados próximamente.

Si los resultados continúan confirmando la eficacia del sistema, el radar desarrollado por el Gregorio Marañón podría convertirse en una herramienta habitual dentro de las consultas neurológicas, transformando la manera en que se identifica precozmente una enfermedad todavía difícil de detectar clínicamente.