China cambia de estrategia: impone el uso del 50% de tecnología local en chips y acelera el blindaje de su industria
China cambia de estrategia: impone el uso del 50% de tecnología local en chips y acelera el blindaje de su industria
El gobierno chino pone en marcha una nueva directiva estratégica que tiene como objetivo blindar su sector tecnológico para no depender del extranjero en nada.
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China no quiere depender de ningún país extranjero en el ámbito tecnológico e inicia un plan de blindaje. El gobierno del país pone en marcha una nueva directiva estratégica que obliga a los fabricantes de semiconductores a integrar al menos un 50% de maquinaria y equipos de origen local con sus líneas de producción.
La medida, aplicada de manera bastante estricta, busca acelerar la transición hacia la soberanía tecnológica y reducir la vulnerabilidad del sector ante las sanciones internacionales impuestas por Occidente.
Con esto, el país marca un cambio de rumbo realmente significativo frente a los incentivos previos, pasando de las subvenciones financieras a una experiencia operativa directa. Aunque Pekín permite excepciones temporales para los procesos de fabricación más avanzados, la consigna es clara.
Cualquier expansión de capacidad debe priorizar el catálogo de proveedores chinos. El gobierno aún no puede competir con los sistemas de litografía de vanguardia de países como los Países Bajos, pero se va a intentar dar una vuelta a la tortilla para tener plena libertad en el campo tecnológico.
China reduce su dependencia
El impacto de esta regulación ya se está percibiendo en el mercado interno, donde gigantes tecnológicos como Naura Technology y Advanced Micro-Fabrication Equipment han visto un incremento masivo en sus contratos.
La demanda garantizada por el Estado permite a estas empresas chinas reinvertir capital en investigación y desarrollo de forma acelerada, con el objetivo de cerrar la brecha técnica que aún las separa de los líderes globales en herramientas de grabado y deposición de capas atómicas.
A largo plazo, se trata de una directiva que marca únicamente el primer paso de un plan aún más ambicioso que busca alcanzar hasta el 80% de autosuficiencia en semiconductores para el año 2030.
Al asegurar que la mitad de la infraestructura crítica de sus fábricas sea soberana, China protege su cadena de suministro frente a bloqueos externos y también consolida un ecosistema industrial capaz de operar de manera independiente en el centro de la economía digital global.
Grosso modo, se trata de una operación colosal que sin duda va a ser un fuerte golpe sobre la mesa. De hecho, las potencias ya están notando los primeros efectos debido a que China, ahora, se focaliza única y exclusivamente en sus componentes locales.
China siempre ha sido una gigante en el sector tecnológico, y ahora apunta a ir un paso más allá, con la meta de tener plena independencia en apenas unos años.