Iglesia del Pantano de Sau parcialmente cubierta, el 14 de junio de 2024.

Iglesia del Pantano de Sau parcialmente cubierta, el 14 de junio de 2024. EFE / Siu Wu

Ciencia

El embalse que roza el 90% de su capacidad tras años de sequía y devuelve el agua a uno de los paisajes más buscados

Sau roza el 90% de capacidad y cambia la postal: el campanario que fue alarma durante la sequía desaparece otra vez bajo el agua.

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Las claves

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El embalse de Sau ha recuperado casi el 90% de su capacidad tras varios años de sequía en Cataluña.

La iglesia de Sant Romà, antes símbolo de la crisis hídrica al quedar al descubierto, vuelve a estar sumergida bajo el agua.

El aumento del nivel del embalse se debe a las lluvias acumuladas durante los primeros meses de 2026.

Los embalses de las cuencas internas de Cataluña se mantienen por encima del 90%, reflejando una mejora general en la reserva hídrica de la región.

El pantano de Sau ha vuelto a cambiar de significado. Durante los peores meses de sequía en Cataluña, su iglesia emergida entre barro funcionó como una imagen de alarma. Ahora, con el embalse de nuevo por encima del 80%, la postal vuelve a ser otra.

El dato más reciente incluso mejora la referencia inicial. La plataforma Embalses.net situaba Sau el 3 de mayo de 2026 en torno al 88,8% de su capacidad, con más de 146 hectómetros cúbicos almacenados, aunque advierte de que sus registros no siempre están homogeneizados.

La recuperación no es solo una cuestión de números. Se había convertido en uno de los símbolos visuales más potentes de la crisis hídrica catalana, precisamente porque el retroceso del agua dejó al descubierto la antigua iglesia de Sant Romà.

Durante la sequía, el campanario y las ruinas del viejo pueblo sumergido atrajeron visitantes, cámaras y titulares. Lo que durante décadas había sido una curiosidad bajo el agua pasó a representar, casi sin explicaciones, la gravedad de la falta de lluvia.

Ese paisaje empezó a transformarse de nuevo en 2025. El 1 de abril de 2025 el agua volvía a cubrir la iglesia después de que Sau pasara del 5% al 68% en apenas un mes.

Un campanario sumergido

Un año después, el cambio parece todavía más contundente. A comienzos de abril de 2026, su 90% de capacidad se atribuía la subida a las lluvias acumuladas durante los primeros meses del año.

La misma iglesia que antes aparecía como una advertencia de emergencia empieza ahora a desaparecer bajo el agua, devolviendo al embalse una apariencia más cercana a la normalidad.

Sau, además, no puede leerse aislado del resto del sistema catalán. Este abril, los embalses de las cuencas internas de Cataluña se mantenían por encima del 90% de su capacidad.

Un detalle para nada menor ya que Cataluña llegó a vivir la peor sequía en dos siglos, según el Govern, con Sau como uno de sus escenarios más reconocibles y duros.

También España atraviesa un momento mucho más cómodo en reservas. A finales de abril, EcoAvant situaba los embalses españoles en el 83,4% de su capacidad, todavía varios puntos por encima del mismo periodo de 2025.

Pero en Sau todo se entiende mejor mirando el paisaje que leyendo una tabla. No hablamos solo de hectómetros cúbicos, sino de una escena que millones de personas aprendieron a asociar con restricciones, emergencia y cambio climático.

La iglesia de Sant Romà funciona casi como un medidor visual. Cuanto más asoma, más evidente parece la falta de agua. Cuando vuelve a quedar anegada, el mensaje cambia: el embalse recupera volumen y la postal de la sequía se borra.